jueves, 30 de abril de 2026

Bocadillos.


 

Muerte en el olvido.

Yo sé que existo                                              

porque tú me imaginas.

Soy alto porque tú me crees

alto, y limpio porque tú me miras

con bueno ojos,

con mirada limpia.

Tu pensamiento me hace

inteligente, y en tu sencilla

ternura, yo soy también sencillo

y bondadoso.

Pero si tú me olvidas

quedaré muerto sin que nadie

lo sepa. Verán viva

mi carne, pero será otro hombre

-         Oscuro, torpe, malo- el que la habita…

Ángel González.

 

Hoy día de bocadillo aprovechando “mi soledad deseada”; de vez en cuando liberarte de compromisos, horarios y obligaciones es terapéutico, al menos para mi.

Dos ¿pequeños? bocadillos distintos y algo de fruta es, para mí, una comida perfecta.

Unos de los bocadillos tiene:


Aguacate, tomate, queso feta y aceite de oliva virgen extra, además del bollito de pan.

Empezamos poniendo una pequeña cantidad de aceite en el pan; cubrimos con rodajas de aguacate y tomate, después queso feta desmigado (podéis cambiarlo por otro a vuestro gusto si no os apetece uno tan salado) un poquito mas de aceite por encima y listo.


Para el otro ponemos: tomate y remolacha en rodajas,  huevo cocido, queso feta desmigado, pepinillos en vinagre y un poquito de aceite en el pan. Listo.

jueves, 23 de abril de 2026

Ensalada con vinagreta de anchoas.

                                                                                   

Te quiero  

Tus manos son mi caricia

mis acordes cotidianos

te quiero porque tus manos

trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos

mi amor mi cómplice y todo

y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro

contra la mala jornada

te quiero por tu mirada

que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía

tu boca no se equivoca

te quiero porque tu boca

sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos

mi amor mi cómplice y todo

y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero

y tu paso vagabundo

y tu llanto por el mundo

porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola

ni cándida moraleja

y porque somos pareja

que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso

es decir que en mi país

la gente viva feliz

aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos

mi amor mi cómplice y todo

y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos.

Mario Benedetti.

 

Necesitamos:

1 patata mediana.

1 remolacha cocida.

Pepinillos en vinagre.

1 aguacate.

Canónigos (lechuga o rúcula).

Unas nueces.

Queso gouda o similar.

Para la vinagreta de anchoas necesitamos:

Tres o cuatro anchoas en aceite, 1 cucharada de mostaza, aceite de oliva virgen extra y vinagre.

 

Empezamos cociendo la patata partida en trocitos pequeños, como para ensaladilla. Cuando esté la escurrimos, aliñamos con un poco de aceite y dejamos templar.

Montamos la ensalada:

Mezclamos la patata cocida con la remolacha partida de tamaño similar. Ponemos en el centro de la fuente.

Alrededor los canónigos.

Vamos a ir añadiendo el resto de los componentes: los pepinillos, el aguacate, el queso, las nueces…

Preparamos la vinagreta de anchoas:

Necesitamos, tres o cuatro anchoas en aceite, aceite de oliva virgen extra y vinagre.

Picamos las anchoas a cuchillo y las mezclamos en un bol con la mostaza, el aceite y el vinagre. Batimos bien para emulsionar y añadimos a la ensalada en el momento de servir.

jueves, 16 de abril de 2026

Garbanzos con torreznos y verduras.

 Cortaron tres árboles. 



Eran tres.
(Vino el día con sus hachas.)
Eran dos.
(Alas rastreras de plata.)
Era uno.
Era ninguno.
(Se quedó desnuda el agua.)

Federico García Lorca.



Bueno ya veis que vuelvo con los torreznos pero, por un lado es que están riquísimos y por otro es que no me gusta dejar cosas empezadas en la nevera esperando que cociné el trozo que queda.

Necesitamos:

Garbanzos, yo pongo unos 70/80 gramos por ración.

½ cebolla, dos zanahorias y una hoja de laurel.

150 gramos aproximadamente de torreznos.

Hortalizas variadas: ajos, cebolla, calabaza y brócoli.

½ vaso de caldo de jamón, de pollo o agua de cocer los garbanzos.

Aceite de oliva virgen extra y sal.

 

Empezamos poniendo los garbanzos a remojo unas 12 horas antes de cocinarlos, en agua templada.

Los cocemos con la ½ cebolla, las zanahorias, el laurel y sal hasta que estén tiernos.

Mientras vamos preparando el sofrito: ponemos dos cucharadas de aceite con los torreznos, la cebolla picada menuda, los dientes de ajo en trozos grandes y la calabaza a trocitos. Dejamos que se poche a calor medio.

Aparte hacemos el brócoli, al vapor o cocido en agua con sal; en todo caso poco tiempo, debe quedar algo crujiente.

Cuando los garbanzos estén tiernos los escurrimos y los añadimos al sofrito; mezclamos bien.

Añadimos el caldo caliente, poco, debe quedar un guiso más bien seco y dejamos, tapado cocer unos minutos.

Por último ponemos el brócoli que no queremos que se cocine más y servimos.


jueves, 9 de abril de 2026

Champiñones con torreznos.

Porvenir.

Te llaman porvenir

porque no vienes nunca.

Te llaman: porvenir

y esperan que tú llegues

como un animal manso

a comer de su mano.

Pero tú permaneces

más allá de las horas,

agazapado no se sabe donde.

...Mañana!

                      Y mañana será otro día tranquilo

un día como hoy, jueves o martes,

cualquier cosa y no eso

que esperamos aún, todavía, siempre.

Ángel González.

Os dejo un aperitivo o una guarnición, lo que mejor veáis pero en todo caso una receta rápida y contundente. Yo con un trocito de pan y esto casi como.

Necesitamos:

Una bandeja de champiñones, yo usé Portobelo pero vale otra variedad.

½ vaso de vino blanco.

½ vaso de caldo de jamón.

Una tira de torreznos, unos 150 g. aproximadamente.

Dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra y sal.

Un poco de tomillo fresco o seco.

Una guindilla cayena, optativa.

 

Empezamos lavando los champiñones en un bol con agua fría. No se trata de dejarlos a remojo sino introducirlos y frotarlos ligeramente para limpiarlos. Comprobaréis que en el fondo del bol queda bastante suciedad.

Los secamos sobre papel absorbente y los partimos en trozos generosos.

En una cazuela ponemos dos cucharadas de aceite con los torreznos hasta que estén bien dorados.

Añadimos los champiñones, un poquito de sal y la cayena si la vamos a usar. Mezclamos bien  y dejamos cocinar un par de minutos a fuego alto.

Añadimos el vino y dejamos que evapore.

Ponemos el caldo, o agua si no tenéis, bajamos el fuego, tapamos y dejamos que se cocinen lentamente durante unos 15 minutos, aunque el tiempo depende del tamaño.

Probamos de sal y servimos.

Ya en el plato espolvoreamos un poco de tomillo seco.