Una ensalada, como veis, llena de colores, sabores y texturas diferentes; es vegana y la podéis servir así o como acompañamiento de pescado o carne. También podéis añadir huevos cocidos y ventresca de bonito para hacer plato único. En nuestro caso se completó el menú con una suprema de salmón a la plancha pero opciones hay muchas.
La base es de quinua, que como sabéis es un pseudocereral con muchas propiedades; es muy versátil, se pueden hacer recetas tanto dulces como saladas ya que tiene un sabor neutro y se cuece en poco tiempo unos 10 ó 12 minutos.
Empezamos preparando la quinua: la lavamos muy bien en un colador debajo del grifo y la cocemos en agua con sal; conviene seguir las indicaciones del fabricante tanto en la cantidad de agua necesaria, ya que algunos hablan del doble de agua que de quinua y otros dicen en triple, como en el tiempo de cocción. Dejamos enfriar.
Mientras se cuece vamos preparando el resto de ingredientes:
Picamos muy menuda la lombarda y la lavamos; en una cazuela ponemos una cucharada de aceite de oliva y la lombarda con una pizca de sal; tapamos y dejamos que se cocine con su propia agua, sin que llegue a ablandarse en exceso. Reservamos para que se enfríe.
Pelamos y partimos la zanahoria en trocitos y la escaldamos un minuto en agua hirviendo con sal. La dejamos enfriar.
Picamos media cebolla morada, en trocitos chiquititos, como para hacer una vinagreta.
También pelamos y partimos un cuarto de pimiento rojo.
Lavamos y partimos al medio los tomates cherrys, reservando algunos enteros para decorar.
Picamos los pepinillos y los mezclamos con las alcaparras.
En un bol grande ponemos la quinua, la lombarda y la zanahoria y mezclamos.
Por otro lado juntamos la cebolla, el pimiento rojo, los pepinillos, las alcaparras, las aceitunas y los tomates; aderezamos con aceite de oliva virgen extra y mostaza.
Añadimos esta preparación al bol de la quinua y mezclamos.
Dejamos reposar al menos una hora antes de servir.
En el último momento ponemos los cherrys enteros y perejil fresco picado.