Porvenir.
Te llaman porvenir
porque no vienes nunca.
Te llaman: porvenir
y esperan que tú llegues
como un animal manso
a comer de su mano.
Pero tú permaneces
más allá de las horas,
agazapado no se sabe donde.
...Mañana!
Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre.
Ángel González.
Os dejo un aperitivo o una guarnición, lo que mejor veáis pero en todo caso una
receta rápida y contundente. Yo con un trocito de pan y esto casi como.
Necesitamos:
Una
bandeja de champiñones, yo usé Portobelo pero vale otra variedad.
½
vaso de vino blanco.
½
vaso de caldo de jamón.
Una
tira de torreznos, unos 150 g. aproximadamente.
Dos
cucharadas de aceite de oliva virgen extra y sal.
Un
poco de tomillo fresco o seco.
Una
guindilla cayena, optativa.
Empezamos
lavando los champiñones en un bol con agua fría. No se trata de dejarlos a
remojo sino introducirlos y frotarlos ligeramente para limpiarlos. Comprobaréis
que en el fondo del bol queda bastante suciedad.
Los
secamos sobre papel absorbente y los partimos en trozos generosos.
En
una cazuela ponemos dos cucharadas de aceite con los torreznos hasta que estén
bien dorados.
Añadimos
los champiñones, un poquito de sal y la cayena si la vamos a usar. Mezclamos
bien y dejamos cocinar un par de minutos
a fuego alto.
Añadimos el vino y dejamos que evapore.
Ponemos
el caldo, o agua si no tenéis, bajamos el fuego, tapamos y dejamos que se
cocinen lentamente durante unos 15 minutos, aunque el tiempo depende del
tamaño.
Probamos
de sal y servimos.
Ya
en el plato espolvoreamos un poco de tomillo seco.
