lunes, 14 de septiembre de 2026

Ensalada de quinua, lombarda y más.


 

Una ensalada, como veis, llena de colores, sabores y texturas diferentes; es vegana y la podéis servir así o como acompañamiento de pescado o carne. También podéis añadir huevos cocidos y ventresca de bonito para hacer plato único. En nuestro caso se completó el menú con una suprema de salmón a la plancha pero opciones hay muchas.

La base es de quinua, que como sabéis es un pseudocereral con muchas propiedades; es muy versátil, se pueden hacer recetas tanto dulces como saladas ya que tiene un sabor neutro y se cuece en poco tiempo unos 10 ó 12 minutos.


Empezamos preparando la quinua: la lavamos muy bien en un colador debajo del grifo y la cocemos en agua con sal; conviene seguir las indicaciones del fabricante tanto en la cantidad de agua necesaria, ya que algunos hablan del doble de agua que de quinua y otros dicen en triple, como en el tiempo de cocción. Dejamos enfriar.

Mientras se cuece vamos preparando el resto de ingredientes:

Picamos muy menuda la lombarda y la lavamos; en una cazuela ponemos una cucharada de aceite de oliva y la lombarda con una pizca de sal; tapamos y dejamos que se cocine con su propia agua, sin que llegue a ablandarse en exceso. Reservamos para que se enfríe.

Pelamos y partimos la zanahoria en trocitos y la escaldamos un minuto en agua hirviendo con sal. La dejamos enfriar.

Picamos media cebolla morada, en trocitos chiquititos, como para hacer una vinagreta.

También pelamos y partimos un cuarto de pimiento rojo.

Lavamos y partimos al medio los tomates cherrys, reservando algunos enteros para decorar.

Picamos los pepinillos y los mezclamos con las alcaparras.

En un bol grande ponemos la quinua, la lombarda y la zanahoria y mezclamos.

Por otro lado juntamos la cebolla, el pimiento rojo, los pepinillos, las alcaparras, las aceitunas y los tomates; aderezamos con aceite de oliva virgen extra y mostaza.

Añadimos esta preparación al bol de la quinua y mezclamos.

Dejamos reposar al menos una hora antes de servir.

En el último momento ponemos los cherrys enteros y perejil fresco picado.

 

jueves, 10 de septiembre de 2026

Repollo con garbanzos y langostinos.


Esta es una receta que casi, casi podíamos considerar de “comida rápida”; en una media hora podemos tener un plato completo, sano y rico.

Partimos de garbanzos ya cocidos, bien porque sean en conserva o porque los tengamos de otra preparación (yo suelo tener en el congelador garbanzos cocidos como fondo de despensa).

Los langostinos se compran en la pescadería ya cocidos, no son muy grandes y suelen, en mi opinión, estar un poco salados pero teniendo eso en cuenta para no salar de más el resto de los ingredientes resultan muy útiles.

Así que sí ya tenemos los garbanzos y los langostinos nos queda preparar el repollo y unirlo todo.

Vamos a empezar:

Picamos el repollo después de quitar las hojas más exteriores o las que tengan mal aspecto; también podéis quitar los nervios más gordos. Lo lavamos bien en un escurridor debajo del grifo.

En una cazuela ponemos dos cucharadas de aceite de oliva, el repollo y un poco de sal; mezclamos bien, tapamos y dejamos estofar, es decir, cocinarse en su propio jugo.

Normalmente no necesitamos añadir agua ya que el repollo está mojado y además suelta bastante líquido pero si veis que hace falta añadís un poco.

Mientras pelamos los langostinos y los pasamos por la sartén para que se doren y se templen, con un poco de aceite. Reservamos.

Los garbanzos si son de bote los lavamos muy bien para eliminar todo el sabor de la conserva.

Cuando el repollo esté blando añadimos los garbanzos, mezclamos y cocinamos un par de minutos todo junto; en el último momento ponemos los langostinos.