domingo, 14 de junio de 2026

Paté de zanahorias y alubias blancas.

 


Como me niego a utilizar esta palabra inglesa (dip) lo he rebautizado como paté vegetal aunque tampoco es una denominación muy ajustada. Quizá crema untable o algo similar sería más exacto.

Lo importante es que está muy rico y que es un aperitivo saludable y económico.

La zanahoria asada se vuelve especialmente dulce, las alubias dan cremosidad, el zumo de limón potencia el sabor, las especias le dan el toque y que os voy a decir del ajo asado, todo junto... delicioso.



Necesitamos:

Zanahorias, alubias blancas (fabes) cocidas, y algo del caldo de cocerlas,  unos diente de ajo y zumo de limón.

Además: sal, pimentón dulce, comino en polvo y aceite de oliva virgen extra.

Es muy fácil de hacer:

Empezamos pelando las zanahorias y partiéndolas en trozos de similar tamaño; las ponemos en una fuente de horno con un chorro de aceite de oliva, pimentón dulce ahumado, sal y comino en polvo; nos aseguramos que queden bien pringadas.

Las asamos, junto con los dientes de ajo enteros sin pelar, hasta que estén tiernas.



Las alubias podemos usarlas de bote o cocerlas nosotras mismas, que es lo que yo hago.

La proporción que yo hice fue: 230 gramos de zanahorias crudas por 100 gramos de alubias secas, antes de cocer.

Ya solo nos queda triturar: ponemos en la batidora las zanahorias asadas, las alubias cocidas, sin caldo, los dientes de ajo asados, sin piel, sal, zumo de limón y aceite de oliva.

Trituramos añadiendo un poco de caldo de cocer las alubias pero con mucho cuidado, poco a poco hasta conseguir el espesor deseado; si lo ponemos al principio podemos no calcular bien la cantidad.

Probamos de sal y de zumo de limón, rectificamos si es necesario. 

El zumo de limón aporta la acidez necesaria para equilibrar el dulzor de la zanahoria.

Se sirve rociado de aceite y pimentón, al estilo del hummus, para untar en pan tostado, patatas fritas o galletas saladas.


viernes, 12 de junio de 2026

Cachelos con cebolla y pimentón.

 


Hoy os dejo una receta de acompañamiento, los cachelos, que según la RAE son patatas cocidas, típicas de la cocina gallega, que se sirven en trozos acompañando al pescado o a la carne.

En mi casa además de la patata cocida se ponía una cebolla ligeramente pochada, pimentón, aceite y unas piedras de sal gruesa y acompañaban a carne, pescado o a un simple huevo frito.

Necesitamos: patatas, cebolla, pimentón dulce, picante o mezcla, aceite de oliva virgen extra y sal gruesa. No pongo las cantidades, adaptarlas a vuestras necesidades.

Empezamos cociendo las patatas, peladas y partidas en trozos grandes, a fuego suave. Cuando estén tiernas las escurrimos y reservamos*

En una sartén ponemos aceite con la cebolla y freímos hasta que esté blanda pero sin llegar a pocharse.


Mientras ponemos las patatas en una sartén sin nada de grasa y las vamos calentando despacio para que pierdan la humedad que puedan tener.


Cuando la cebolla esté ponemos el pimentón, ya fuera del fuego y mezclamos bien.



Mezclamos la cebolla con las patatas y servimos caliente.

*Podéis cocer las patatas, dejarlas enfriar unas horas o hasta el día siguiente con lo cual desarrollan lo que llaman “almidón resistente” muy beneficiosos, según creo,  para nuestra salud.