Hola compis. Lo primero gracias por vuestra visita; echad un ojo a ver si hay algo que os dé alguna idea para cocinar.
La crema de hoy es muy sencilla, solo tiene la peculiaridad de llevar las zanahorias asadas en vez de cocidas. Y esto marca la diferencia, os lo aseguro.
Al asar las verduras pierden agua, los sabores se concentran, aumenta su dulzor natural y los colores se vuelven más intensos. Todo esto contribuye a mejorar el plato.
Tal como está es vegano pero si queréis convertirlo en plato único se le puede añadir trocitos de jamón o de pechuga de pollo, pasados por la sartén o huevo cocido, incluso unos mejillones naturales hechos al ajillo…
Por lo demás es una simple crema perfecta para la cena ahora que ya empieza a refrescar.
Necesitamos: 1 calabacín mediano, 1 cebolla mediana, 5 ó 6 zanahorias dependiendo del tamaño, unos dientes de ajo. Además sal, aceite de oliva virgen, pimienta negra (optativa) y algo de guarnición, pipas de girasol, por ejemplo.
Empezamos asando las zanahorias peladas, los dientes de ajo, con piel y la cebolla partida en tres o cuatro partes, en el horno a 170/180º hasta que la pinchar la zanahoria notemos que está tierna.
Mientras ponemos una cazuela con dos o tres cucharadas de aceite, el calabacín y sal; dejamos pochar unos minutos. Yo el calabacín, en esta ocasión lo pelé casi por completo.
Agregamos las verduras asadas y un poco de agua, lo justo para cubrirlo; dejamos cocer despacio unos minutos todo junto. No es necesario mucho tiempo ya que el calabacín ya está pochado y las verduras asadas. Tened especial cuidado en no poner demasiada agua para que quede una crema espesita; si no siempre podéis sacar algo de líquido antes de triturar.
Trituramos, comprobamos de sal y servimos con un poco de aceite crudo y la guarnición elegida.