LORCA.
18 de agosto 1936
In memoriam.
Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
"Cocinar exige una cabeza ligera, un talante generoso y un corazón grande" Paul Gauguin.
LORCA.
18 de agosto 1936
In memoriam.
Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
La primera lombarda de la temporada, recién cosechada…un lujo.
Necesitamos para dos:
½ col lombarda.
1 cebolla mediana.
1 manzana.
Un puñado de piñones.
Sal, una cucharadita de pimentón y aceite de oliva virgen extra.
4 huevos cocidos, si queremos hacer plato único para la cena.
Empezamos quitando las dos hojas exteriores de la lombarda, partiéndola al medio y quedándonos extasiados con la belleza de sus colores. Bueno, mejor la picamos en juliana fina y la pasamos por el chorro de agua fría.
En una cazuela ponemos dos cucharadas de aceite con la cebolla; cuando empiece a ablandar añadimos la lombarda con sal y tapamos; con el vapor que genere se va cocinando. De vez en cuando destapamos, procurando que el agua de la tapa caiga dentro, y damos unas vueltas.
Pelamos la manzana y la partimos en trozos grandes; la añadimos y seguimos cocinando hasta que la lombarda esté tierna, no tarda mucho y no conviene sobre-cocer mejor que quede un poco al dente.
Mientras cocemos los huevos y tostamos los piñones.
Pelamos los huevos y los partimos al medio.
Servimos la lombarda templada con los huevos, a los que podemos espolvorear un poco de pimentón y unas piedras de sal gorda; en el último momento ponemos los piñones.