Como me niego a utilizar esta palabra inglesa (dip) lo he rebautizado como paté vegetal aunque tampoco es una denominación muy ajustada. Quizá crema untable o algo similar sería más exacto.
Lo importante es que está muy rico y que es un aperitivo saludable y económico.
La zanahoria asada se vuelve especialmente dulce, las alubias dan cremosidad, el zumo de limón potencia el sabor, las especias le dan el toque y que os voy a decir del ajo asado, todo junto... delicioso.
Necesitamos:
Zanahorias, alubias blancas (fabes) cocidas, y algo del caldo de cocerlas, unos diente de ajo y zumo de limón.
Además: sal, pimentón dulce, comino en polvo y aceite de oliva virgen extra.
Es muy fácil de hacer:
Empezamos pelando las zanahorias y partiéndolas en trozos de similar tamaño; las ponemos en una fuente de horno con un chorro de aceite de oliva, pimentón dulce ahumado, sal y comino en polvo; nos aseguramos que queden bien pringadas.
Las asamos, junto con los dientes de ajo enteros sin pelar, hasta que estén tiernas.
Las alubias podemos usarlas de bote o cocerlas nosotras mismas, que es lo que yo hago.
La proporción que yo hice fue: 230 gramos de zanahorias crudas por 100 gramos de alubias secas, antes de cocer.
Ya solo nos queda triturar: ponemos en la batidora las zanahorias asadas, las alubias cocidas, sin caldo, los dientes de ajo asados, sin piel, sal, zumo de limón y aceite de oliva.
Trituramos añadiendo un poco de caldo de cocer las alubias pero con mucho cuidado, poco a poco hasta conseguir el espesor deseado; si lo ponemos al principio podemos no calcular bien la cantidad.
Probamos de sal y de zumo de limón, rectificamos si es necesario.
El zumo de limón aporta la acidez necesaria para equilibrar el dulzor de la zanahoria.
Se sirve rociado de aceite y pimentón, al estilo del hummus, para untar en pan tostado, patatas fritas o galletas saladas.