Hola compis cocinillas. Me gusta veros por aquí, para no pensar que hablo sola (cosa que hago con frecuencia, jajaja).
El otoño va llegando, pasito a pasito y empiezan a apetecer las cenas calentitas; hoy os dejo una crema o puré con repollo, col… no sé como la llamáis por vuestra zona.
Ya os he contado muchas veces que tengo la gran suerte de contar con verduras frescas y de cultivo ecológico de la huerta de C y C y la verdad es que cada día disfruto y valoro más estos productos.
¿Empezamos?
Vamos a necesitar, para dos, un repollo o col mediana, o medio si es grande; dos patatas medianas, una cebolla y unos dientes de ajo; sencillo y económico ¿no?
También sal, pimienta negra (optativa), aceite de oliva virgen y algún fruto seco, yo puse unas pipas de girasol y piñones, pero lo podemos sustituir por cualquier otro, avellanas tostadas, almendras, pistachos, lo que os guste o tengáis.
Pelamos y picamos la cebolla y los ajos; ya os comenté que ahora los dejo unos 10 ó 15 minutos picados antes de usarlos para que se desarrollen sus componentes.
Aprovechamos para preparar el repollo: quitamos las hojas más exteriores, lo picamos, quitando o picando muy menudos los nervios más grandes y lavamos muy bien. Los productos ecológicos no tienen químicos nocivos pero pueden tener algo de tierra o algún pequeño caracol que crea que ha encontrado una perfecta casita.
En una cazuela ponemos dos o tres cucharadas de aceite, la cebolla y el ajo y sofreímos unos minutos para favorecer el sabor; pasados 8 ó 10 minutos añadimos las patatas y el repollo, con un poco de agua, salamos, tapamos y dejamos cocer despacio.
Si necesita más líquido agregamos algo de agua pero el repollo ya aporta la suya y, además al lavarlo coge bastante humedad. También podemos poner caldo de verduras aunque creo que en este caso no es necesario.
Cuando todo está cocido, unos 15 minutos después ya lo podemos triturar. Probamos de sal y rectificamos.
Servimos calentita la crema con un poco de aceite de oliva virgen extra, en crudo y pipas de girasol y piñones, que si tostáis en una sartén, sin aceite y con cuidado porque se queman con facilidad mejora mucho su sabor.