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miércoles, 1 de abril de 2020

Bizcocho “milagro”.

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Ya sabéis que no tengo costumbre de contar muchas cosas personales, suelo poner solamente la receta pero hoy, no sé si será el aislamiento me gustaría explicaros el nombre que he puesto a este bizcocho.

Los que hemos nacido en este “primer mundo” estamos acostumbrados a tener o al menos a poder conseguir fácilmente los ingredientes que necesitamos para cocinar.

Desde que empezó es aislamiento yo he ido un día a la panadería y otro al súper; quise hacer la compra tan rápido, para estar el menor tiempo posible allí que me olvidé algunas cosas, nada imprescindible.

Eso unido a que estos días ocupo mas tiempo en cocinar hizo que me quedará sin algunas cosas, harina por ejemplo.

Cuando ya había decidido hacer bizcocho y ya era una “necesidad vital” me di cuenta; así que mezclé todos los restos de harina que había en mi despensa, es decir: 50 gramos de harina todo uso + 50 gramos de harina de escanda ecológica + 50 gramos de maicena + 70 gramos de harina de fuera, ahí es nada.

¡El bizcocho está riquísimo! Y su verdadero nombre es Bizcocho, sin azúcar, con plátano y ciruelas pasas.

Al no llevar azúcar el dulzor se lo proporciona exclusivamente la fruta por lo que si os gusta que esté dulce, dulce deberéis poner algo de azúcar o miel.

Bueno, si habéis tenido la paciencia de leer todo mi desahogo os cuento el bizcocho.


Necesitamos:

Ingredientes secos:
220 g de harina.
1 sobre de levadura química (tipo Royal).
1 cucharilla de canela molida.
1 pizca de sal.

Ingredientes húmedos:
2 huevos.
120 g de leche entera.
50 g de aceite de girasol.
140 g de ciruelas pasas, sin hueso.
1 plátano, el mío pelado pesaba 90 g.

Además una cucharada de azúcar moreno (optativo).

Empezamos asegurándonos que todas las ciruelas están sin hueso porque aunque las compres así a veces queda algún trozo; yo las partí con el cuchillo en dos o tres cachos.

Ponemos en la batidora todos los ingredientes húmedos y batimos hasta obtener una papilla.

En un bol ponemos los ingredientes secos y mezclamos bien para homogeneizar la mezcla.

Unidos las dos masas y mezclamos. Nos queda una masa densa, bastante húmeda.

Calentamos el horno a 170º.

Ponemos la mezcla en el molde forrado con papel de horno y untado con aceite o usamos un molde de silicona que no necesita tratamiento.

Espolvoreamos por encima el azúcar moreno que creará una costra crujiente.

Horneamos durante unos 40/45 minutos. Cuando al pincharlo con una brocheta salga seca, está listo.

Desmoldamos y dejamos enfriar en una rejilla.

¡Y listo, a disfrutar!



miércoles, 22 de enero de 2020

Crema de plátanos.



Ideal para el postre o la merienda de los niños o de personas mayores ya que tiene leche, fruta, poco azúcar, es muy sano.

Es una crema muy fácil de hacer, con un sabor muy suave a plátano; hay que hacerlo con antelación porque se toma frío.


Necesitamos para cuatro postres:
3 plátanos maduros.
1 sobre de cuajada.
500 ml de leche entera.
3 cucharadas de azúcar moreno.
15 g de mantequilla.

Empezamos separando ½ taza de leche del total y disolvemos en ella el sobre de cuajada.

Ponemos el resto en el vaso de la batidora con dos plátanos y dos cucharadas de azúcar moreno. Batimos.

Ponemos la mezcla al fuego y cuando empiece a hervir añadimos la cuajada, mezclamos y, sin dejar de dar vueltas, esperamos a que hierva; apartamos unos segundos y volvemos a poner al fuego. En cuanto vuelva a hervir apartamos y repartimos en los cuencos donde lo vayamos a servir.

Dejamos enfriar.

En una sartén ponemos la mantequilla con la otra cucharada de azúcar y freímos el otro plátano cortado en rodajas hasta que tenga un bonito color dorado.

Adornamos los cuencos con el plátano frito. Una ramita de menta quedaría muy bien ¡yo no tenía!



Si no os apetece postre os dejo el primer plato: arroz con huevo y plátano frito.



miércoles, 7 de junio de 2017

Bizcocho de plátano y jengibre.




Un bizcocho húmedo, con fuerte sabor a plátano y un ligero gusto a jengibre.



Necesitamos:
250 g de harina.
100 g de azúcar moreno.
2 plátanos maduros (250 g pesaban pelados).
3 huevos.
100 g de aceite de girasol.
1 sobre de levadura.
Un trozo de jengibre rallado de unos 3cm.
Una pizca de sal.

Preparamos todos los ingredientes: pesamos la harina, el azúcar, el aceite; pelamos y machacamos con un tenedor los plátanos que tienen que estar bien maduros; sacamos los huevos de la nevera para que estén a temperatura ambiente; pelamos y rallamos el jengibre; abrimos el sobre de levadura; ponemos a precalentar el horno a 180º.

Empezamos batimos enérgicamente los huevos enteros con el azúcar para que la mezcla coja mucho aire; añadimos el aceite.

Agregamos los plátanos machacados,  volvemos a batir para integrarlos.

Mezclamos la harina con la levadura y vamos añadiéndola poco a poco y mezclándola bien.

Por último la pizca de sal y el jengibre.

Lo ponemos en un molde de silicona y lo metemos en el horno caliente a 180º durante unos 40/45 minutos.

Si usáis otro tipo de molde ya sabéis que hay que untarlo con un poco de aceite (del mismo que pongáis al bizcocho) y forrarlo con papel o bien poner harina, sacudiendo el sobrante.

Cuando lo saquéis del horno hay que dejarlo reposar en el molde unos 10 minutos y después desmoldarlo sobre una rejilla para que enfríe.

                                                                            


                                                                        ¡Y listo!