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miércoles, 27 de julio de 2016

Mermelada de melón con jengibre.





Una mezcla de sabores interesante: el dulce del melón con un regusto un poco picante del jengibre.

Con esta cantidad de azúcar, para mi gusto, ha quedado demasiado dulce pero, claro depende mucho del punto de dulzor del melón y desde luego de vuestro gusto personal; se puede poner menos,  probar e ir añadiendo.

Si os sale un melón un poco “pepino”, quiero decir desaborido, poco dulce, insípido ésta puede ser una buena forma de utilizarlo.


Necesitamos:
Melón, 900 g pesado sin pepitas ni piel.
Manzana unos 250 g,  pelada, sin corazón y partida a trozos.
Azúcar blanco, 250 g.
Jengibre fresco, unos 2 centímetros.

En un bol ponemos el melón en trozos, el azúcar y el jengibre rallado mezclamos  y dejamos marinar durante una hora como mínimo.

Después de ese tiempo agregamos la manzana y lo ponemos todo en una cazuela al fuego a cocer despacio. Al principio el melón soltará mucho jugo, que poco a poco se irá evaporando, por lo que no es necesario dar vueltas constantemente.
Lo trituramos con la batidora y seguimos cociendo hasta que esté espeso.

Lo dejamos enfriar y lo pasamos a un tarro. Si queréis hacer conserva tenéis que esterilizar los tarros; para esta cantidad creo que no merece mucho la pena el esfuerzo ya que se puede consumir rápidamente (al menos en mi casa).


¡Lista para consumir!

domingo, 23 de agosto de 2015

Mermelada de pimiento verde.





Tener una huerta está bien; comes productos de temporada no tratados con productos químicos, haces ejercicio, estás al aire libre y…muchas cosas más: todas sin duda beneficiosas.

Pero, como casi todo, tiene una cara “b” y en está ocasión es la sobreproducción, en momentos puntuales, de algunos productos.

Así que aquí estamos (hoy tengo una buena ayudante) en una bonita mañana de agosto lavando, despepitando y partiendo pimientos para hacer mermelada.

En unas tartaletas con queso.



 












Necesitamos:
Pimientos verdes. Los nuestros son italianos y morrones, mezclados.
Azúcar.
Dos o tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
Pizca de sal.
Opcional: pimienta.

En una pota alta ponemos el aceite, los pimientos verdes, ya sabéis lavados, despepitados y partidos con un poco de sal. Dejamos que se sofrían dándoles vueltas de vez en cuando.

Cuando empiecen a estar un poco blandos añadimos el azúcar. ¿Cuánto azúcar? La proporción que yo puse fue: por cada 100g de pimiento 25 de azúcar, es decir yo tenía 1.600g de pimiento y puse 400g de azúcar.

Normalmente se suele poner más, hasta 40g de azúcar por 100g de pimiento; a mí no me gusta la mermelada demasiado dulce y sobre manera ésta que no solo se puede tomar con tostadas para el desayuno sino que acompaña muy bien carne o queso.

Se puede ir probando y añadir hasta que tenga el dulzor que os guste.

Dejamos que hierva despacio dándole vueltas con mayor frecuencia a medida que está más hecha hasta que tenga la textura deseada.

Se puede dejar así o, como hice yo, pasarla por el pasapuré para quitar las pieles del pimiento.

Como opción, se puede añadir un poco de pimienta negra al final si os gusta; yo no la puse porque el pimiento ya tiene un sabor muy protagonista y creo que no necesita más.




Con queso, para el aperitivo.

viernes, 22 de agosto de 2014

Mermelada de ciruelas amarillas.




Ingredientes:


3 kilos de ciruelas amarillas.




3 manzanas.



3 limones.



+ 1 kilo de azúcar.


Elaboración:    




Recogemos una caja de ciruelas que estén maduras. Las lavamos bien; en nuestro caso son de los árboles de casa y sabemos que no están tratadas con productos químicos.







Ponemos las ciruelas, las manzanas peladas y sin pepitas, el zumo y las pieles de limón y el azúcar en una pota; mejor que  sea alta, para que cuando empiece a hervir salte menos fuera (menos que ensucia y sobre todo menos que te quemas).






Con un cuchillo hacemos unos cortes a las ciruelas para que empiecen a soltar su jugo, y que se mezcle con el azúcar y el zumo de limón.




Ponemos a cocer.





A medida que van cociendo van soltando la pepita y tenemos que ir retirándolas; esto aunque es un poco pesado es necesario porque este tipo de ciruelas no se pueden despepitar antes de cocer.




Pasamos la mermelada, ya sin pepitas ni piel de limón por un chino y seguimos cociendo y dando vueltas hasta que está con la consistencia que deseamos. 



En fin, probad y ya me contaréis.