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domingo, 5 de octubre de 2025

Magdalenas de zanahoria y canela.


No nos dejemos engañar por el título: ¿zanahoria? sí, pero también azúcar, harina refinada…en fin, un pequeño pecado.


Necesitamos:

3 huevos medianos.

220 gramos de harina.

½ sobre de levadura.

80 gramos de azúcar.

100 gramos de aceite de girasol.

100 gramos de leche.

100 gramos de zanahoria rallada.

Canela, al gusto.



Empezamos pesando todos los ingredientes.

Ponemos a precalentar el horno a 200º. Preparamos los moldes con la cápsula de papel.

Rallamos la zanahoria y reservamos.

Mezclamos la harina, con la levadura, la canela y una pizca de sal; pasamos por un colador. Reservamos.

Batimos los huevos, que tienen que estar a temperatura ambiente. Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que la mezcla esté bien espumosa.

Agregamos el aceite y la leche; después de cada nuevo ingrediente volvemos a batir para integrarlo.

Ahora ponemos la harina. Y por último la zanahoria, mezclamos bien.

Rellenamos los moldes sin llegar al tope, como unas tres cuartas partes.

Metemos la bandeja en el horno y bajamos la temperatura a 180º. A partir de los 15 minutos vigilamos para sacarlas cuando estén doradas.

Dejamos enfriar sobre una rejilla.

martes, 23 de septiembre de 2025

Bizcocho de yogur con avena.


Cuando llega el 1º de enero yo no soy de las que hacen propósitos, no quiero aprender inglés, no quiero renunciar a las cervezas ni a los vinos, no quiero… cambiar nada.

Sin embargo llega septiembre y ¡oh la,la! necesito renovarme, caminar más pasos, hacer más sentadillas (bueno unas pocas más, no muchas más), suprimir el embutido de la cena… Cosas así.

Este año me acordé de la avena, que la tenía un poco olvidada; así llevo unos días desayunando avena con canela y plátano o con manzana o con frutos secos o…en fin ya os hacéis una idea. 

Investigad un poco, si tenéis curiosidad, sobre este cereal que tan poco consumimos y parece tan lleno de nutrientes.

Este bizcocho se basa en el tradicional de yogur solo que tiene mezcla de harina de trigo con copos de avena un poco molidos por lo que tiende a desmigarse.



Necesitamos:

3 huevos grandes o cuatro medianos.

80 gramos de azúcar.

80 gramos de aceite de girasol.

1 yogur natural.

120 gramos de copos de avena ecológicos.

100 gramos de harina de trigo.

1 sobre de levadura química, tipo Royal o similar.

Una pizca de sal.

Empezamos triturando los copos de avena con un robot o un molinillo; no es necesario dejarlos en harina, pueden conservar algo de textura.

Batimos los huevos con el azúcar y la pizca de sal hasta que esté la mezcla esponjosa.

Vamos añadiendo el resto de los ingredientes, mezclando bien uno antes de añadir el siguiente; el aceite, el yogur, la avena y la harina tamizada con la levadura. Mezclamos bien y dejamos reposar la masa unos minutos, para que se hidrate la avena.

Calentamos el horno a 200º. Cuando metamos el bizcocho bajamos a 180º; en unos 30/35 minutos estará pero pinchadlo para comprobar. 


                      ¡Buen desayuno o merienda!


miércoles, 6 de agosto de 2025

Tartaletas fáciles con crema pastelera.

 


Receta fácil para hacer con niños. Una sencilla crema pastelera, hecha con antelación para que se enfríe, y unas tartaletas de obleas de empanadillas…un ratito de horno, que por estas tierras asturianas casi no molesta y ¡lista la merienda!



Necesitamos para la crema pastelera:

3 huevos.

80 gramos de azúcar.

45 gramos de maicena.

600 ml de leche.

La piel de un limón sin tratar con químicos.

Para las tartaletas:

12 obleas de empanadillas.

Empezamos poniendo la mayor parte de la leche a calentar con la piel de limón; cuando hierva apartamos del calor y dejamos templar.

En un bol ponemos los huevos (yo los pongo enteros) con el azúcar y mezclamos. Añadimos la maicena y la leche reservada y hacemos una mezcla homogénea.

Cuando la leche se ha infusionado con el limón la colamos sobre el bol y mezclamos bien.

Volvemos a poner en el fuego y ¡sin dejar de remover, para que no se agarre al fondo de la cazuela! llevamos a ebullición hasta que espese.

Pasamos a un bol, cubrimos, a piel, con film y dejamos enfriar.

Pesar los ingredientes, casca huevos, mezclar, remover…son cosas que los niños, con más o menos ayuda pueden hacer. La parte de cocer la mezcla mejor un adulto.

Ponemos las obleas en moldes (yo uso de silicona) ligeramente untados con aceite y horneamos unos 12/14 minutos a 170º.

Salamos y dejamos enfriar.

Por últimos rellenamos las tartaletas con la crema pastelera y decoramos con canela, fideos de azúcar o chocolate, azúcar glas…esta parte también cosa de niños.



Ya solo nos queda merendar.

sábado, 12 de julio de 2025

Magdalenas con canela y arándanos,

 



Hola. Ya sé que no os apetece encender el horno pero seguro que sí os apetece una riquísima magdalena con el café.

Es verdad que en Asturias, salvo algún día, no da perece encenderlo: tenemos un día de sol y tres de orvayo.


Vamos a ello.

Necesitamos para 14 magdalenas:

3 huevos medianos.

110 gramos de azúcar.

220 gramos de harina.

½ sobre de levadura química.

1 medida (vaso de yogur) de aceite de girasol.

1 medida (vaso de yogur) de leche entera.

Un puñado de arándanos secos.

Una pizca de sal.

Lo primero es poner los arándanos cubiertos con agua para que se hidraten y así no absorban y resten humedad a las magdalenas.

Batimos muy bien los huevos, que estarán a temperatura ambiente; añadimos los demás ingredientes mezclando para que se integren y hagan una masa homogénea, por este orden: sal, azúcar, aceite y leche.

Aparta juntamos la harina con la levadura y la canela; pasamos por un colador para airearla y evitar grumos.

Unimos las dos masas. Dejamos reposar mientras preparamos los moldes; yo uso unos de silicona, que mantienen bien la forma y los forro con un papel de magdalenas.

Calentamos el horno, calor arriba y abajo a 220º.

Llenamos los moldes hasta las ¾ partes y ponemos en cada uno 2 ó 3 arándanos hidratados.

Horneamos unos 20 minutos aproximadamente bajando la temperatura a 200º.

Cuando los saquemos del horno quitamos los moldes de silicona y dejamos enfriar ¡si podéis!


viernes, 15 de noviembre de 2024

Bizcocho de harina de garbanzo y algarroba.



Súper, súper, súper sano y nutritivo ¿o no? claro que sí.


 

Harina de garbanzo, de una legumbre, distinta en color, sabor y textura a la harina de trigo, un cereal. 

Puse una cucharada de harina de algarroba, que ya he usado en más ocasiones para hacer bizcochos y galletas, que aporta, entre otras cosas un maravilloso color chocolate; en este caso como era muy poca cantidad no dejó un tono intenso.

Yo pongo muy poco azúcar en los bizcochos por lo que no está muy dulce; poned más si os apetece aunque yo creo que para tomar con el desayuno es perfecto así sobre todo si lo coméis con mermelada.

Además lleva poca grasa por lo que no es nada pesado.

¿Ya os animasteis a hacerlo? espero que sí porque no puedo aportar más argumentos, jajaja.

Necesitamos:

3 huevos L

250 gramos de harina de garbanzos.

1 cucharada colmada de harina de algarroba.

1 yogur natural.

100 gramos de leche entera.

80 gramos de aceite de girasol.

100 gramos de azúcar.

1 pizca de sal.

1 sobre de levadura química.

Empezamos preparando todos los ingredientes: los huevos, la leche y el yogur que estén a temperatura ambiente; la harina de garbanzos imprescindible tamizarla bien porque tiende a apelmazarse, al menos la mía, no sé si será porque en Asturias tenemos mucha humedad ambiental. También tamizamos la harina de algarroba. Pesamos el azúcar.

Y preparamos el molde; forramos la base y los laterales pequeños con papel de horno untado con un poco de aceite. Encendemos el horno a 200º.

Procedemos como con cualquier otro bizcocho: batimos los huevos y el azúcar hasta que espume bien; añadimos el aceite, batimos hasta integrar; ahora el yogur, la leche y la pizca de sal y seguimos batiendo. Hasta aquí tenemos una masa bastante líquida.

Ahora mezclamos los dos tipos de harina, con la levadura y la vamos agregando en  tres tandas; no añadimos más hasta que la anterior cantidad esté bien integrada.

Ponemos la masa en el molde y al horno, que lo bajamos de temperatura a 180º. El mío estuvo cincuenta minutos pero ya sabéis…pinchar en el centro y comprobar.

domingo, 27 de octubre de 2024

Magdalenas, con cacao.

 

Para el desayuno unas ricas magdalenas, estas con cacao puro de ahí su color.

No tengáis preocupación ninguna en preparar bizcochos o magdalenas caseras, siguiendo unos mínimos pasos salen perfectos; muchos más ricos que los comprados en el súper y también mucho más sanos, sin colorantes ni saborizantes artificiales, y más económicos. Además, si tenéis niños es una actividad que se puede compartir con ellos: pesar, medir, batir, repartir…y, al final, disfrutar.

Con estas cantidades hice 12 de entre 55 y 60 gramos.

Necesitamos:

200 gramos de harina.

30 gramos de cacao puro.

100 gramos de azúcar.

125 gramos de aceite de girasol.

150 gramos de leche entera.

½ sobre de levadura.

2 huevos grandes (o 3 medianos).

Una pizca de sal.

Empezamos forrando con las cápsulas de papel los moldes de silicona.

Ponemos el horno a calentar a 180º.

Batimos los huevos con el azúcar hasta que esté bien espumoso; añadimos el aceite y seguimos batiendo hasta integrar bien; ahora agregamos la leche. Nos queda una masa muy líquida.

Aparte tamizamos la harina, la levadura, el cacao y la pizca de sal y vamos añadiendo esta mezcla seca a la masa líquida, en tres veces homogeneizando bien antes de poner más.

Distribuimos la masa en los moldes, aproximadamente la misma cantidad en cada uno y nunca más de los ¾ de su capacidad.

Horneamos unos 15 minutos; este tiempo es orientativo: ya sabéis pincháis y comprobáis.

Dejamos enfriar. 


sábado, 12 de octubre de 2024

Torta de manzana.


Fácil, fácil, fácil...

Para el desayuno… o la merienda, si sois de merendar.



Necesitamos:

Manzanas ¿cuántas? No lo sé. Depende del tamaño. Yo aproveche las manzanas, de la huerta de C y C, que tenían algún pequeño defecto, algún golpe o machacón. Después de pelar y picar eran 265 gramos. Además usé una manzana “perfecta” para la decoración.

2 huevos medianos.

170 gramos de leche.

180 gramos de harina.

8 gramos, medio sobre, de levadura química.

110 gramos de azúcar.

Unas cucharadas de mermelada de albaricoque o de melocotón.

Empezamos batiendo, en el vaso de la batidora, las manzanas peladas y picadas, el azúcar, los huevos, la leche y la harina mezclada con la levadura y tamizada.

Nos quedará una masa uniforme no muy espesa.

La ponemos en el molde; yo usé uno desmontable forrado con un papel de horno (que humedezco y arrugo para que se adapte bien)

Cubrimos con lonchas de manzana (de la manzana bonita, jajaja)

Metemos al horno precalentado a 180 grados durante unos 45/50 minutos.

Dejamos templar antes de desmoldarla y la “pintamos” con la mermelada.

miércoles, 27 de septiembre de 2023

Bollos con semillas de amapola.

 



Hoy vamos a hacer un sencillo pan casero; unos bollos perfectos para rellenar con dulce o con salado, a vuestro gusto: ¿escalivada? ¿jamón con tomate? ¿cecina con queso de cabra? ¿ acaso mejor mermelada o mantequilla con miel?

Quizá os dé un poco de pereza encender el horno, yo aproveché que iba a hacer unas doradas con patatas panadera para hacer este pan que no lleva amasado, sólo unos pliegues y reposo en la nevera ¡más fácil imposible!

Puse semillas de amapola pero con frutos secos, pipas de girasol, nueces, avellanas tostadas; o en plan dulce con chocolate, frutas confitadas o simplemente solo, también se puede hacer.



Necesitamos:

255 gramos de harina.

80 gramos de leche entera.

100 gramos de agua, que no esté fría.

5 gramos de sal.

½ cucharilla de azúcar.

1 gramo de levadura seca.

Semillas de amapola.

Empezamos preparando y pesando todos los ingredientes.

En un bol ponemos todo menos las semillas de amapola y con una cuchara de madera lo mezclamos bien de forma que no quede harina seca.

Es una masa muy pegajosa, muy difícil de trabajar con las manos así que en cuanto esté mezclado tapamos el bol y lo dejamos reposar unos treinta minutos a temperatura ambiente.

Después de ese tiempo la masa habrá cambiado: sigue siendo blanda y pegajosa pero mucho más manejable.

Añadimos las semillas de amapola y vamos haciendo pliegues, doblando la masa: cogemos la masa por un extremo sin sacarla del bol, estiramos y plegamos, doblamos hacia el lado opuesto, giramos el bol un cuarto de vuelta, volvemos a estirar y plegar. Repetimos estos pliegues cuatro veces y dejamos que la masa descanse. 

Trabajar la masa de esta forma es necesario para que se vaya desarrollando el gluten, puesto que está muy hidratada y el amasado no es la forma adecuada de hacerlo.

Hasta este punto es conveniente hacerlo por la noche; metemos el bol, bien tapado con film en la nevera y lo dejamos allí hasta por la mañana.

Ya sabéis “el reposo amasa”.

Cuando lo saquemos lo dejamos a temperatura ambiente una hora más o menos para que la masa despierte al coger temperatura; después nos untamos las manos con una capa mínima de harina y des-gasamos.

Pesamos la masa y la partimos en porciones iguales. La mía pesaba 448 gramos y la dividí en cuatro bollos de 112 gramos aproximadamente; como no es una masa fácil no es pueden hacer todos los bollos idénticos pero sí muy aproximados.

Hacemos los bollos haciendo rodar la masa sobre la meseta debajo de la mano que formará  “una jaula” y dejamos reposar una hora.

Los pintamos por encima, suavemente con leche y ponemos unas semillas.

Calentamos el horno a 180º y horneamos unos 18 minutos.

Sacamos a una rejilla y dejamos enfriar.

Ya sólo nos queda rellenarlos y disfrutar.


jueves, 18 de agosto de 2022

Magdalenas de algarroba.

 


Es la primera vez que utilizo harina de algarroba y el resultado

no puede ser más satisfactorio. Y me refiero a su sabor y textura.

De sus valores nutricionales solo sé lo que he leído y parece

que son bastantes.

Quedaron unas magdalenas muy suaves y esponjosas, con

un ligero sabor a chocolate; el color de la harina también es

achocolatado pero no tanto como se ve en la magdalenas ya

que llevan una cucharada de cacao puro sin azúcar.


Con estas cantidades salieron 12 magdalenas

de aproximadamente 60 gramos.


Necesitamos:

3 huevos

120 gramos de leche entera.

90 gramos de azúcar.

100 gramos de aceite de girasol.

100 gramos de harina de trigo.

80 gramos de harina de algarroba.

½ sobre de levadura química, tipo Royal.

1 cucharada de cacao puro sin azúcar.

1 pizca de sal.


Empezamos batiendo muy bien los huevos y el azúcar; vamos 

añadiendo los ingredientes líquidos y seguimos batiendo, el  aceite y la leche.

Mezclamos en un bol los ingredientes sólidos, harina de trigo, de algarroba, sal, levadura y cacao.


Los vamos agregando a la masa líquida 

en tres veces, integrando bien antes de añadir más.


Calentamos el horno a 180º.


Rellenamos las cápsulas de papel colocadas en cápsulas

rígidas, de silicona o metálicas; la masa es más bien líquida

por lo que necesita envases rígidos.


Horneamos hasta que al pincharlas salga la brocheta seca; las mías tardaron 12 minutos.


Las colocamos en una rejilla para que se enfríen y no os

preocupéis de buscar una lata para guardarlas

¡desaparecerán!




¿Comemos?

 

 


domingo, 12 de junio de 2022

Magdalenas de remolacha y almendra.



Conversación con “mi santo”:

  • -     ¿Remolacha?

(Expresión de: ay dios mío la que me viene encima, experimentando conmigo.)

  • -    Sí cariño, remolacha.
  • -   ¿Y si, por favor, las haces “normales”?
  • -  Otro día, hoy remolacha que tiene antioxidantes, vitaminas, fibra... y no sé cuantas cosas más.

Todas las reticencias se le olvidaron en cuanto las probó. Os aconsejo que hagáis lo mismo, probadlas, os encantarán.



Necesitamos para unas 20 magdalenas:

170gramos de remolacha cocida, aproximadamente 2 remolachas.

2 huevos medianos.

100 gramos de azúcar.

100 gramos de almendra molida.

200 gramos de harina.

80 gramos de aceite de girasol.

1 sobre de levadura, tipo Royal,

Una pizca de sal.



Empezamos triturando las remolachas cocidas; cuando están hechas puré las mezclamos con los huevos. Batimos para integrar.

Añadimos el azúcar y mezclamos.

Después el aceite de girasol.

Cuando todo está bien integrado ya tenemos la masa húmeda.

Aparte mezclamos bien la harina, la almendra, la pizca de sal y la levadura (masa seca) y se la añadimos a la masa húmeda pasándola por un colador.

Precalentamos el horno a 200º mientras rellenamos los moldes de las magdalenas a ¾ de su capacidad.

Cuando metamos los moldes bajamos la temperatura a 180º; tardarán unos 20 minutos en estar.

Las dejamos enfriar en una rejilla.



¿Comemos o qué?

sábado, 14 de mayo de 2022

¿Galletas? ¿Bizcochos? de manzana.


 

Estos días estoy leyendo un libro de Juan José Millás, “Una vocación imposible”.  Son relatos cortos, unos más que otros, muy bien escritos, de temas muy variados y con mucha imaginación.

Os cuento todo esto porque hay uno, “El clavo del que uno se ahorca”, en el que el protagonista no lleva bien los domingos, “un día cruel” según él.

Bueno he decidido dejaros unas galletas-bizcochos, muy fáciles de hacer,  para que endulcéis “vuestro día cruel” se llame como se llame el vuestro.



Necesitamos para 16:

2 huevos medianos, a temperatura ambiente.

80 gramos de azúcar.

80 gramos de aceite de girasol.

2 manzanas.

300 gramos de harina.

1 sobre de levadura química.

La ralladura de un limón de cultivo ecológico.

Azúcar glas y canela (optativo).

Empezamos batiendo muy bien los huevos con el azúcar hasta que quede una masa esponjosa.

Añadimos el aceite y seguimos batiendo para integrarlo bien, hasta dejar una masa homogénea.

Mezclamos la harina con la levadura y la piel del limón rallada.

Unimos las dos masas y nos quedará una bastante densa; no importa, tiene que ser así porque las manzanas soltará jugo.

Pelamos las manzanas y las picamos en trocitos pequeños; las agregamos a la masa y la dejamos en la nevera mientras calentamos el horno a 180º.

Sobre la bandeja del horno, cubierta con papel, vamos poniendo con ayuda de una cuchara montoncitos de masa, que quedarán irregulares.

Horneamos entre 18/20 minutos, dependiendo del horno y del tamaño; hay que comprobar que están hechas y doradas.

Juntamos el azúcar glas con la canela, en la proporción que os guste y espolvoreamos las galletas al sacarlas del horno.

Dejamos enfriar sobre una rejilla.

¿A qué el lunes ya no parece tan lunes?



¿Comemos o qué?

viernes, 9 de julio de 2021

Bizcocho de calabacín con jengibre y canela.

 

¡Empieza la temporada del calabacín! En nuestra huerta este año solamente tenemos dos plantas pero ya sabemos, por experiencia, que a partir de ahora casi todos los días hay algún calabacín para recoger.

Pisto, calabacín relleno, tortilla de calabacín, puré,  a la plancha, rollitos de…y bizcocho: las mil formas de aprovechar y disfrutar de este humilde vegetal.

Como tiene un sabor suave a mí me gusta ponerle algún ingrediente que le dé un poco de chispa, en este caso jengibre y canela.

El jengibre le aporta un puntito picante que a mí me encanta; con la canela hay que tener cuidado porque es muy protagonista y puede anular a los demás sabores.

Necesitamos:

200 gramos de calabacín pesado después de extraer toda el agua. No lo pesé antes pero eran dos calabacines pequeños.

2 huevos.

100 gramos de azúcar.

210 gramos de harina.

100 gramos de aceite de girasol.

40 gramos de leche.

½ sobre de levadura (tipo Royal).

½ cucharilla de bicarbonato.

Jengibre rallado, unos 2 ó 3 centímetros.

Canela, al gusto.

Una pizca de sal.

Empezamos lavando el calabacín y despuntándolo; lo rallamos con un rallador grueso y lo ponemos en un colador para que vaya soltando el agua, presionando de vez en cuando con una cuchara.

Podéis pelarlo o dejar la piel. Yo solo quito alguna parte si está dañada, el resto lo dejo. Si usáis calabacín de cultivo ecológico os aconsejo dejarla, sino…

Mientras el calabacín pierde el agua vamos preparando los demás ingredientes.

Batimos los huevos con el azúcar, hasta que se deshaga; vamos añadiendo y batiendo el aceite, la leche, el jengibre rallado y la canela.

Aparte mezclamos la harina con la sal, la levadura y el bicarbonato; en tres o cuatro veces se lo vamos agregando a la masa líquida hasta tener una mezcla homogénea.

Ahora yo pongo el calabacín rallado en un papel de cocina y después en un trapo de cocina para apretar bien y terminar de sacar el agua. Lo añadimos a la mezcla.

Calentamos el horno mientras la masa reposa unos 10 minutos, a 170 grados.

Lo ponemos en un molde alargado de uno 22/24 centímetros y lo horneamos aproximadamente 45 minutos (ya sabéis que el tiempo no se puede decir exacto, pincháis y comprobáis).

A partir de los 30 minutos podéis abrir el horno ¡con cuidado! y cubrirlo con un papel de aluminio si se dora demasiado.

Lo dejamos reposar en el molde cinco minutos y lo desmoldamos sobre una rejilla para que enfríe; tarda bastante porque al ser un bizcocho húmedo es más denso.



¿comemos o qué?