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lunes, 26 de octubre de 2026

Champiñones con zanahorias: una guarnición perfecta.

Lo primero saludaros y agradeceros vuestra visita. Espero que encontréis algo que os sirva de inspiración para cocinar.

Hoy en mi casa es un día de esos de “algo” a la plancha, filete de ternera o de pechuga de pollo, algo rápido, sin complicación. Así que vamos a acompañarlo bien.


Necesitamos:

Zanahorias, dos o tres por persona aunque depende del tamaño.

Una bandeja de champiñones, creo que son unos 400 gramos.

Dos dientes de ajo y una guindilla cayena.

1 huevo cocido.

Sal, aceitunas, perejil y aceite de oliva virgen.

Empezamos pelando las zanahorias y partiéndolas en bastones. Las cocinamos al vapor, hasta que estén tiernas pero con un puntito crujiente. En caliente les añadimos un chorro de aceite. Reservamos.

Cocemos un huevo, unos diez minutos. Dejamos enfriar antes de intentar pelarlo. Reservamos.

Picamos los dientes de ajo menudos y dejamos unos diez minutos, en reposo, para que se desarrolle la alicina.

Mientras limpiamos los champiñones y los partimos.

En una sartén ponemos dos cucharadas de aceite con la guindilla y el ajo, después del reposo; añadimos los champiñones, con sal y cocinamos a fuego vivo. Reservamos.

Ya solo nos queda montar la ensalada: podemos poner los ingredientes por separado o mezclados.

Adornamos con las aceitunas, el perejil y el huevo picado.


martes, 20 de octubre de 2026

Crema de calabacín con zanahorias asadas.

 


Hola compis. Lo primero gracias por vuestra visita; echad un ojo a ver si hay algo que os dé alguna idea para cocinar.

La crema de hoy es muy sencilla, solo tiene la peculiaridad de llevar las zanahorias asadas en vez de cocidas. Y esto marca la diferencia, os lo aseguro.

Al asar las verduras pierden agua, los sabores se concentran, aumenta su dulzor natural y los colores se vuelven más intensos. Todo esto contribuye a mejorar el plato.

Tal como está es vegano pero si queréis convertirlo en plato único se le puede añadir trocitos de jamón o de pechuga de pollo, pasados por la sartén o huevo cocido, incluso unos mejillones naturales hechos al ajillo…

Por lo demás es una simple crema perfecta para la cena ahora que ya empieza a refrescar.


Necesitamos: 1 calabacín mediano, 1 cebolla mediana, 5 ó 6 zanahorias dependiendo del tamaño, unos dientes de ajo. Además sal, aceite de oliva virgen, pimienta negra (optativa) y algo de guarnición, pipas de girasol, por ejemplo.

Empezamos asando las zanahorias peladas, los dientes de ajo, con piel y la cebolla partida en tres o cuatro partes, en el horno a 170/180º hasta que la pinchar la zanahoria notemos que está tierna.

Mientras ponemos una cazuela con dos o tres cucharadas de aceite, el calabacín y sal; dejamos pochar unos minutos. Yo el calabacín, en esta ocasión lo pelé casi por completo.

Agregamos las verduras asadas y un poco de agua, lo justo para cubrirlo; dejamos cocer despacio unos minutos todo junto. No es necesario mucho tiempo ya que el calabacín ya está pochado y las verduras asadas. Tened especial cuidado en no poner demasiada agua para que quede una crema espesita; si no siempre podéis sacar algo de líquido antes de triturar.

Trituramos, comprobamos de sal y servimos con un poco de aceite crudo y la guarnición elegida.

sábado, 26 de septiembre de 2026

Garbanzos con pollo y verduras.

 


Hola cocineras, cocineros, cocinillas y demás familia, gracias por andar por aquí; espero que esta receta os resulte interesante o al menos entretenida.

En un guiso de esos que no necesitan apenas nada más, quizá un trocito de pan y un postre.

Tiene proteínas vegetales y animales, hidratos de carbono, vitaminas y minerales; es muy económico, se puede hacer con antelación y recalentar y está muy rico ¿se puede pedir más? Creo que no.



Necesitamos para dos:

200 g de garbanzos cocidos.

4 muslos de pollo, sin contra-zanca.

Verduras: ajo (dos o tres dientes), cebolla (una mediana), zanahoria (dos medianas), pimiento rojo (medio) y calabacín (medio).

Además: sal, pimienta negra, cúrcuma, concentrado de tomate y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos sazonando el pollo: en la cazuela donde vamos a cocinar ponemos dos o tres cucharadas de aceite, sal, pimienta negra y cúrcuma con el pollo  sin piel, lo pringamos bien y dejamos reposar unos 30 minutos para que coja todo el sabor.

Mientras lavamos, pelamos y picamos todas las verduras. Reservamos.

Cuando haya pasado el tiempo de reposo ponemos la cazuela al fuego y dejamos que se tueste el pollo por todos los lados; añadimos el concentrado de tomate y removemos para que se distribuya por toda la cazuela.

Agregamos las verduras, con su sal y mezclamos; ahora tapamos la cazuela y dejamos que se vaya cocinando, sin añadir agua o caldo y destapando lo menos posible, todo a fuego medio-bajo.

Controlamos de vez en cuando el guiso teniendo la precaución de dejar que el vapor de la tapa caiga dentro de la cazuela; si vemos que se seca mucho ponemos algo de líquido, agua o caldo, pero en general no será necesario ya que la cebolla y el calabacín aportan suficiente.

Como partimos de garbanzos cocidos*, ya sea que los hemos cocido nosotros o que sean en conserva no tenemos mucho que hacer hasta que el pollo esté cocinado.

En ese momento mezclamos los garbanzos con el resto del guiso y seguimos cocinando unos minutos más, ocho o diez, a fuego muy suave, moviendo la cazuela de vez en cuando y sin revolver con ningún instrumento para no romperlos.

Dejamos reposar y servimos.

*tengo que confesar que mientras se hace el pollo con las verduras yo me pongo un guante y…pelo los garbanzos. Hay que tener en cuenta que en mi caso es un guiso solo para dos, no son muchísimos garbanzos, la piel sale muy fácil, apenas tienes que pellizcar un poco, por lo que el trabajo no es tanto y el resultado al comer mejora. Es solo una idea pero si en vuestra familia hay personas mayores o con intestinos delicados y además estáis jubiladas, jajaja, no la descartéis.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Ensalada de quinua, lombarda y más.


 

Una ensalada, como veis, llena de colores, sabores y texturas diferentes; es vegana y la podéis servir así o como acompañamiento de pescado o carne. También podéis añadir huevos cocidos y ventresca de bonito para hacer plato único. En nuestro caso se completó el menú con una suprema de salmón a la plancha pero opciones hay muchas.

La base es de quinua, que como sabéis es un pseudocereral con muchas propiedades; es muy versátil, se pueden hacer recetas tanto dulces como saladas ya que tiene un sabor neutro y se cuece en poco tiempo unos 10 ó 12 minutos.


Empezamos preparando la quinua: la lavamos muy bien en un colador debajo del grifo y la cocemos en agua con sal; conviene seguir las indicaciones del fabricante tanto en la cantidad de agua necesaria, ya que algunos hablan del doble de agua que de quinua y otros dicen en triple, como en el tiempo de cocción. Dejamos enfriar.

Mientras se cuece vamos preparando el resto de ingredientes:

Picamos muy menuda la lombarda y la lavamos; en una cazuela ponemos una cucharada de aceite de oliva y la lombarda con una pizca de sal; tapamos y dejamos que se cocine con su propia agua, sin que llegue a ablandarse en exceso. Reservamos para que se enfríe.

Pelamos y partimos la zanahoria en trocitos y la escaldamos un minuto en agua hirviendo con sal. La dejamos enfriar.

Picamos media cebolla morada, en trocitos chiquititos, como para hacer una vinagreta.

También pelamos y partimos un cuarto de pimiento rojo.

Lavamos y partimos al medio los tomates cherrys, reservando algunos enteros para decorar.

Picamos los pepinillos y los mezclamos con las alcaparras.

En un bol grande ponemos la quinua, la lombarda y la zanahoria y mezclamos.

Por otro lado juntamos la cebolla, el pimiento rojo, los pepinillos, las alcaparras, las aceitunas y los tomates; aderezamos con aceite de oliva virgen extra y mostaza.

Añadimos esta preparación al bol de la quinua y mezclamos.

Dejamos reposar al menos una hora antes de servir.

En el último momento ponemos los cherrys enteros y perejil fresco picado.

 

sábado, 4 de julio de 2026

Lomos de merluza al horno, con calabacín.

 


“A veces elegimos tener razón a tener tranquilidad”


Necesitamos:

Lomos de merluza, en este caso congelados, dos por ración.

Calabacín, dos medianos.

Cebolla, una grande.

Zanahorias, dos o tres.

Unos dientes de ajo.

Sal y aceite de oliva virgen extra.

Lo primero que tenemos que hacer es descongelar el pescado: lo sacamos del congelador y lo dejamos en la nevera la noche anterior.

Empezamos pelando las zanahorias y las escaldamos en agua hirviendo con sal unos tres o cuatro minutos, dependiendo del grosor. Las partimos a lo largo, reservamos.

Partimos la cebolla; los ajos los dejamos enteros y el calabacín en rodajas.

Precalentamos el horno a 180º.

En la fuente del horno ponemos un chorro de aceite, sal y colocamos las verduras. Pintamos el calabacín con un poco de aceite.





Horneamos hasta que todo esté tierno.

Ponemos encima los lomos de merluza, con sal y pimienta; horneamos unos ocho minutos más.

Los servimos con limón, que al pescado congelado le va bien un poquito de ácido.


lunes, 15 de junio de 2026

Ensalada con anchoas y queso.

 



No es que por estas tierras haga demasiado calor pero una ensalada siempre se agradece.

Una ensalada es el plato más versátil que puedas idear,  puedes poner lo que te guste, lo que tengas o lo que tu imaginación te dicte.

Yo puse: patatas, zanahorias, judías verdes, todo esto cocido al vapor por separado mas anchoas saladas, queso feta y tomate. Además aceite de oliva virgen extra y poca sal.

Así de fácil.


domingo, 14 de junio de 2026

Paté de zanahorias y alubias blancas.

 


Como me niego a utilizar esta palabra inglesa (dip) lo he rebautizado como paté vegetal aunque tampoco es una denominación muy ajustada. Quizá crema untable o algo similar sería más exacto.

Lo importante es que está muy rico y que es un aperitivo saludable y económico.

La zanahoria asada se vuelve especialmente dulce, las alubias dan cremosidad, el zumo de limón potencia el sabor, las especias le dan el toque y que os voy a decir del ajo asado, todo junto... delicioso.



Necesitamos:

Zanahorias, alubias blancas (fabes) cocidas, y algo del caldo de cocerlas,  unos diente de ajo y zumo de limón.

Además: sal, pimentón dulce, comino en polvo y aceite de oliva virgen extra.

Es muy fácil de hacer:

Empezamos pelando las zanahorias y partiéndolas en trozos de similar tamaño; las ponemos en una fuente de horno con un chorro de aceite de oliva, pimentón dulce ahumado, sal y comino en polvo; nos aseguramos que queden bien pringadas.

Las asamos, junto con los dientes de ajo enteros sin pelar, hasta que estén tiernas.



Las alubias podemos usarlas de bote o cocerlas nosotras mismas, que es lo que yo hago.

La proporción que yo hice fue: 230 gramos de zanahorias crudas por 100 gramos de alubias secas, antes de cocer.

Ya solo nos queda triturar: ponemos en la batidora las zanahorias asadas, las alubias cocidas, sin caldo, los dientes de ajo asados, sin piel, sal, zumo de limón y aceite de oliva.

Trituramos añadiendo un poco de caldo de cocer las alubias pero con mucho cuidado, poco a poco hasta conseguir el espesor deseado; si lo ponemos al principio podemos no calcular bien la cantidad.

Probamos de sal y de zumo de limón, rectificamos si es necesario. 

El zumo de limón aporta la acidez necesaria para equilibrar el dulzor de la zanahoria.

Se sirve rociado de aceite y pimentón, al estilo del hummus, para untar en pan tostado, patatas fritas o galletas saladas.


domingo, 5 de octubre de 2025

Magdalenas de zanahoria y canela.


No nos dejemos engañar por el título: ¿zanahoria? sí, pero también azúcar, harina refinada…en fin, un pequeño pecado.


Necesitamos:

3 huevos medianos.

220 gramos de harina.

½ sobre de levadura.

80 gramos de azúcar.

100 gramos de aceite de girasol.

100 gramos de leche.

100 gramos de zanahoria rallada.

Canela, al gusto.



Empezamos pesando todos los ingredientes.

Ponemos a precalentar el horno a 200º. Preparamos los moldes con la cápsula de papel.

Rallamos la zanahoria y reservamos.

Mezclamos la harina, con la levadura, la canela y una pizca de sal; pasamos por un colador. Reservamos.

Batimos los huevos, que tienen que estar a temperatura ambiente. Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que la mezcla esté bien espumosa.

Agregamos el aceite y la leche; después de cada nuevo ingrediente volvemos a batir para integrarlo.

Ahora ponemos la harina. Y por último la zanahoria, mezclamos bien.

Rellenamos los moldes sin llegar al tope, como unas tres cuartas partes.

Metemos la bandeja en el horno y bajamos la temperatura a 180º. A partir de los 15 minutos vigilamos para sacarlas cuando estén doradas.

Dejamos enfriar sobre una rejilla.

viernes, 26 de septiembre de 2025

Merluza con compañía y truco.

 


¡Y vaya compañía! Un poco de todo, o de casi todo, hasta hacer de unos simples lomos de merluza congelada un plato súper sabroso y completo.


Cuando vives, al menos una gran parte del año, en un pueblo pequeño necesitas tener el congelador bien surtido porque no siempre puedes desplazarte a comprar. Os lo cuento porque sé que hay muchos que suspiráis por la vida en el campo, pero también hay algunos inconvenientes y hay que tener previsión para no verte en un apuro.

Bueno ahora ya me toca ir vaciando el congelador y hoy le tocó el turno a los lomos de merluza.



Necesitamos para dos:

6 lomos de merluza congelada (una caja).

2 patatas medianas.

1 cebolla y/o puerro.

2 ó 3 dientes de ajo.

2 zanahorias.

Brócoli.

Unos champiñones Portobello.

Sal, aceite de oliva virgen extra y perejil.

1 cucharilla de Ras-el-Hanout (optativo).

Empezamos poniendo en una cazuela amplia 3 ó 4 cucharadas de aceite, los ajos y la cebolla, todo picado y lo vamos pochamos a fuego lento.

Pelamos las zanahorias y las partimos en bastones; las añadimos a la cazuela y seguimos cocinando.

Cuando todo está blando, sin llegar a coger color ponemos las patatas partidas en rodajas, el Ras-el –Hanout y sal; cubrimos con agua y dejamos cocer lentamente.

Picamos el brócoli en ramitos pequeños; limpiamos los champiñones y los partimos.

Cuando las patatas, al pincharlas no ofrezcan resistencia añadimos el brócoli y los champiñones, con su poquito de sal.

Dejamos tres o cuatro minutos y, por último, ponemos el pescado salado; a fuego suave unos cinco minutos más será suficiente.

Servimos en un larguero y salpicamos con el perejil fresco.

Este guiso queda con muy poca salsa ya que solo ponemos el agua justa para cubrir las patatas y se consume en su mayoría si os gusta más caldoso añadís más agua con las patatas.

Yo usé zanahoria, brócoli, champiñones pero nada es imprescindible: ¿una guindilla para darle el toque picante? guisantes, espárragos, judías verdes en tiras estrechas…lo que tengáis en la nevera.


TRUCO: si os sobra parte del guiso podéis aprovecharlo al día siguiente con pasta, la que queráis.

Se parten los trozos de pescado ¡sin patata! y se ponen a calentar.

Aparte se pone a cocer pasta de la siguiente manera: cocer en agua y sal y a media cocción (si necesita 8 minutos a los 4 minutos) se saca y se echa en la cazuela del pescado; se puede añadir un poco de agua de cocer la pasta y se deja cocer hasta completar el tiempo.

Mitad del tiempo se cuece en agua con sal y la otra mitad en la salsa del guiso que queremos aprovechar, añadiendo un poquito de agua si es necesario.

La pasta cogerá los sabores de la salsa y quedará mucho más rica.



sábado, 20 de septiembre de 2025

Ensalada de judías verdes y zanahorias con langostinos.


Judías verdes, fréjoles, vainas…no sé como las llamáis en vuestra zona; lo importante es que su temporada ya está finalizando, empieza a ser difícil encontrarlas frescas de cercanía.

Preparé una ensalada que, para mí, con el postre es plato único pero puede no ser suficiente para otra persona.

La aderecé con una vinagreta de mostaza y alcaparras que aporta el sabor que este plato necesita ya que, como podéis imaginar las verduras al vapor no tienen mucho.



Necesitamos para uno, como plato único:

200 gramos de judías verdes.

150 gramos de zanahorias.

12 langostinos cocidos pequeños.

Para la vinagreta: una cucharada de mostaza, un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez y alcaparras.

Empezamos quitando los extremos y los laterales a las judías verdes; las partimos en trozos de unos cinco centímetros y cada trozo al medio a lo largo: nos quedan unas tira finas que se van a cocinar al vapor en pocos minutos.

Pelamos las zanahorias y también las partimos en bastones delgados y hacemos al vapor.

Reservamos las verduras.

Yo utilicé langostinos que compré ya cocidos; solo tuve que pelarlos y reservar. Estos no son de tamaño grande, si los vuestros son mayores revisar la cantidad.

Preparamos la vinagreta:


Mostaza, aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal.

Batimos para que emulsione.

Agregamos alcaparras.

Montamos la ensalada y la aliñamos en el último momento.



miércoles, 23 de julio de 2025

Guarnición de la huerta.

 


Nada mejor para acompañar a un plato de carne o pescado que un buen plato de verduras, que nos alimenta y nos sacia. Para ser sincera te contaré que ayer “me pasé” con la comida, suele ser así si como de restaurante, me distraigo con la conversación y no “mido”. Hoy tocaba comida sencilla para compensar: pescado a la plancha y verdura.

Descarté una ensalada y como tenemos muchos calabacines pensé en esto.

Necesitamos para dos:

Unas patatas pequeñas o medianas partidas al medio.

Un calabacín.

3 ó 4 zanahorias.

2 dientes de ajo.

½ vaso de caldo (o agua).

Un trozo de mantequilla, unos 15 gramos.

Sal, aceite de oliva virgen extra y una cañita de romero.

Empezamos pelando las patatas, las dejamos enteras si son pequeñas o las partimos pero dejándolas siempre en trozos grandes.

En una cazuela ponemos la mantequilla y una cucharada de aceite con las patatas y las dejamos que se sofrían un poco.

Mientras pelamos las zanahorias y las partimos en bastones. Las añadimos a las patatas con los dientes de ajo pelados y enteros.




Cuando todo se ha tostado un poco ponemos el romero y el caldo o el agua; salamos y dejamos cocer despacio hasta que las patatas estén tiernas (pinchar con una brocheta, levantar y si cae ya está).

A la vez que se cocina esto cortamos el calabacín en lonchas un poco gruesas, con una brocha las untamos con otra cucharada de aceite y lo hacemos a la plancha.

Ya solo nos queda emplatar y poner unas piedritas de sal gorda por encima.


domingo, 22 de junio de 2025

Pastel de puerros y brócoli.


 

Este pastel es ideal para tenerlo hecho anticipadamente, admite todas las verduras que os gusten o tengáis a mano.

Yo puse puerros y brócoli y, en menor medida, zanahoria y pimiento rojo. Añadí unas alcaparras porque le dan un toque ácido que creo le va bien.

Se puede tomar templado, con una salsa de tomate, un poquito picante para darle “chispa” o frío con salsa mayonesa ¡a gusto del comensal!

Necesitamos:

Verduras variadas, a elegir: yo tres puerros, 8 ramilletes de brócoli, dos zanahorias y ½ pimiento rojo.

1 cucharada de alcaparras.

4 huevos grandes.

200ml de leche entera, puede ser nata pero entonces aumentad las horas de gimnasio.

Unos 80 gramos de queso de oveja curado.

¼ de cucharilla de cúrcuma y otro ¼ de pimentón dulce.

Sal y dos o tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra.



Empezamos picando, muy menudos los puerros, el pimiento rojo y las zanahorias; con un poco de aceite lo sofreímos, a fuego lento, con sal, hasta que esté todo blando.

Hacemos los ramilletes de brócoli al vapor, hasta que ablanden ligeramente; los picamos a trocitos pequeños y lo añadimos a la mezcla de puerro, pimiento y zanahoria.

Sofreímos todo junto un par de minutos y reservamos.

En un bol grande batimos los huevos con el pimentón, la cúrcuma, sal y la leche. Yo el pimentón y la cúrcuma lo añado pasado por un colador para evitar grumos.

Agregamos las verduras, el queso y las alcaparras; mezclamos bien.

Lo pasamos a un molde de horno. Yo uso uno de silicona por lo que no necesita que lo encamisemos.

Entre 30/35 minutos de horno a 180º y estará listo (pinchad y comprobad).

Dejamos que temple antes de desmoldar.

Servimos con salsa de tomate o mayonesa acompañado con una ensalada verde.

jueves, 30 de enero de 2025

Guiso de carne de ternera, con patatas y verduras.


Plato único, completo, contundente…calentito. Ya podéis ver por las fotos que a pesar de ser las dos de mediodía apenas entraba luz natural,  el cielo estaba negro (“como la panza un burro” dicen en mi tierra) y necesitamos tener luz artificial; el invierno llegó y con qué ganas.


Hoy la carne es de ternera aunque a mí este potaje me gusta más con costilla de cerdo o con cordero, carne mucho más sabrosa en mi opinión. Pero bueno hoy fue así.

Necesitamos por persona:

Carne de ternera, de guisar, sin hueso unos 150/170 gramos.

Patatas, unos 150 gramos.

Zanahoria, judías verdes, cebolla, ajo, pimiento rojo o verde.

Sal, aceite de oliva virgen extra, harina y pimienta negra.

Empezamos adobando la carne con pimienta negra molida y sal; la pasamos por harina, sacudimos para quitar el sobrante y sellamos en una cazuela con dos o tres cucharadas de aceite. Cuando esté dorada añadimos la cebolla y el ajo picados, no es necesario que esté muy menudo ya que tiene una cocción larga. Añadimos un poco de sal.

Mezclamos bien y dejamos hasta que la cebolla empiece a ablandar; entonces agregamos la zanahoria y el pimiento, mezclamos: ponemos un poco de agua o caldo, tapamos y dejamos cocer a fuego medio hasta que la carne esté tierna.

Aprovechamos para pelar y picar las patatas, quitar los hilos laterales a las judías y partirlas.

Lo añadimos todo al guiso, ponemos algo más de agua, que lo cubra ligeramente, salamos, tapamos y dejamos cocer despacio hasta que todo esté bien cocido.

Puede quedar más caldoso, si os gusta, solo hay que añadir un poco más de agua.

jueves, 14 de marzo de 2024

Cazuela de garbanzos, con verduras.


El frío ha vuelto, bueno en realidad, casi es su primera visita en todo el invierno. El caso es que apetece un plato de cuchara bien caliente.

En media hora podéis tener este plato si utilizáis garbanzos de bote o si los tenéis cocidos y congelados. Yo intento tener siempre un táper en el congelador con los garbanzos cocidos en un caldo de verduras porque te puede resolver una comida fácilmente.



Necesitamos:

Garbanzos cocidos, con el caldo. Si son de bote y no tenemos caldo ponemos agua; los lavamos muy bien antes de usarlos.

Verduras: puerros, zanahorias, cebolla, ajo y nabo.

Champiñones.

Alcachofas, yo congeladas.

Pimentón dulce y cúrcuma.

Sal y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos haciendo un sofrito con la verduras: ponemos el aceite, dos o tres cucharadas y vamos añadiendo primero el ajo, cuando empiece a “bailar” agregamos la cebolla, la zanahoria, el puerro y el nabo, todo picado pequeño, con sal y la hoja de laurel. Dejamos que se cocine unos diez minutos más o menos, hasta que pierda algo de dureza y entonces ponemos los champiñones, limpios en trozos grandes.

Seguimos cocinando unos tres o cuatro minutos mas y añadimos el pimentón y la cúrcuma. 



Dejamos que se fría y ponemos los garbanzos escurridos y las alcachofas; si son congeladas se hacen en pocos minutos y si son en conserva con que se calienten es suficiente.

Cubrimos con el caldo o agua y cocemos despacio unos 10 minutos.

Así de simple. Así de completo. Así de rápido. Así de rico.