Hola cocineras, cocineros,
cocinillas y demás familia, gracias por andar por aquí; espero que esta receta
os resulte interesante o al menos entretenida.
En un guiso de esos que no
necesitan apenas nada más, quizá un trocito de pan y un postre.
Tiene proteínas vegetales y
animales, hidratos de carbono, vitaminas y minerales; es muy económico, se
puede hacer con antelación y recalentar y está muy rico ¿se puede pedir más? Creo
que no.
Necesitamos para dos:
200 g de garbanzos cocidos.
4 muslos de pollo, sin contra-zanca.
Verduras: ajo (dos o tres
dientes), cebolla (una mediana), zanahoria (dos medianas), pimiento rojo
(medio) y calabacín (medio).
Además: sal, pimienta negra,
cúrcuma, concentrado de tomate y aceite de oliva virgen extra.
Empezamos sazonando el pollo: en
la cazuela donde vamos a cocinar ponemos dos o tres cucharadas de aceite, sal, pimienta
negra y cúrcuma con el pollo sin piel, lo pringamos bien y dejamos reposar unos 30 minutos para
que coja todo el sabor.
Mientras lavamos, pelamos y
picamos todas las verduras. Reservamos.
Cuando haya pasado el tiempo de
reposo ponemos la cazuela al fuego y dejamos que se tueste el pollo por todos
los lados; añadimos el concentrado de tomate y removemos para que se distribuya
por toda la cazuela.
Agregamos las verduras, con su
sal y mezclamos; ahora tapamos la cazuela y dejamos que se vaya cocinando, sin
añadir agua o caldo y destapando lo menos posible, todo a fuego medio-bajo.
Controlamos de vez en cuando el
guiso teniendo la precaución de dejar que el vapor de la tapa caiga dentro de
la cazuela; si vemos que se seca mucho ponemos algo de líquido, agua o caldo,
pero en general no será necesario ya que la cebolla y el calabacín aportan
suficiente.
Como partimos de garbanzos
cocidos*, ya sea que los hemos cocido nosotros o que sean en conserva no
tenemos mucho que hacer hasta que el pollo esté cocinado.
En ese momento mezclamos los
garbanzos con el resto del guiso y seguimos cocinando unos minutos más, ocho o
diez, a fuego muy suave, moviendo la cazuela de vez en cuando y sin revolver
con ningún instrumento para no romperlos.
Dejamos reposar y servimos.
*tengo que confesar que mientras
se hace el pollo con las verduras yo me pongo un guante y…pelo los garbanzos. Hay
que tener en cuenta que en mi caso es un guiso solo para dos, no son muchísimos
garbanzos, la piel sale muy fácil, apenas tienes que pellizcar un poco, por lo
que el trabajo no es tanto y el resultado al comer mejora. Es solo una idea
pero si en vuestra familia hay personas mayores o con intestinos delicados y
además estáis jubiladas, jajaja, no la descartéis.