sábado, 19 de diciembre de 2020

Esponjados de limón.


 


Crujientes por fuera, blanditas por dentro, sabor a limón, con el tamaño perfecto para acompañar el café y repetir sin remordimientos; fáciles de hacer, con ingredientes sencillos…buenísimas.

Estas galletas son del blog Belenciaga; si un día no tienes gana de cocinar abres este blog y te empieza a apetecer todo: buenísimas recetas y fotos, variadas, bien explicado, ¡en fin! que te lanzas a la cocina sin pensarlo.

Yo solamente omití el colorante y modifiqué la cantidad de harina.





Necesitamos:

75 gramos de mantequilla en pomada.

75 gramos de azúcar blanco.

200 gramos más o menos de harina.

50 gramos de almendra molida.

½ sobre de levadura química (Royal o similar).

La piel y el zumo de un limón.

Una pizca de sal.

Azúcar glas para rebozar.

Empezamos preparando todos los ingredientes: la mantequilla y el huevo que no estén fríos, a temperatura ambiente; el limón rallado y exprimido; azúcar, harina, almendra pesadas…

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que esté bien integrado y sea una masa homogénea.

Añadimos la ralladura de limón, el zumo, la sal y el huevo; seguimos batiendo.

Agregamos la almendra y mezclamos.

Por último ponemos la harina con la levadura; yo mezclé 150 gramos de harina con la levadura y se lo añadí a la masa de tres veces; como estaba demasiado blanda fui agregando más harina cucharada a cucharada hasta completar los 200 gramos. Creo que es la mejor forma de hacerlo porque dependiendo del tamaño del huevo y de la cantidad de zumo que tenga el limón puede necesitar más o menos harina.

Tenemos que conseguir una masa blanda pero no en exceso.

La metemos en la nevera unos 30/40 minutos; después de este tiempo, con la mantequilla fría estará mucho más manejable.

Calentamos el horno a 180º

Hacemos bolitas, rebozamos en el azúcar glas y horneamos unos 12/15 minutos, dependiendo del horno y del tamaño de las galletas.



¡Y listo, a disfrutar!


viernes, 18 de diciembre de 2020

Hojaldres de salmón y cebolla.


 

Estos hojaldres recién hechos, calentitos están para empezar a comer y no acabar. Si los hacéis pequeños quedarán genial para el aperitivo, un poco más grandes son perfectos para una cena de picoteo, incluso podéis hacer uno grande para compartir; de cualquier forma quedará estupendo.



Necesitamos:

Un trozo de salmón fresco.

Una lámina de hojaldre rectangular.

1 cebolla.

Sal y pimienta.

Semillas de amapola.

Aceite de oliva virgen.

Empezamos poniendo sal y pimienta al lomo de salmón; en una sartén calentamos dos cucharadas de aceite y lo sellamos ligeramente. Reservamos.

En la misma sartén ponemos la cebolla cortada en pluma con un poco de sal, a calor suave y dejamos que se poche despacio; le damos la vuelta de vez en cuando y si es necesario añadimos un poco más de aceite. Dejamos atemperar.

Extendemos el hojaldre y con un cuchillo bien afilado lo partimos: del lado más largo hacemos tres tira iguales y después las partimos al medio. Obtenemos 6 trozos.



En la mitad de cada trozo ponemos una cama de cebolla, encima el salmón desmenuzado; doblamos y sellamos los bordes.


Calentamos el horno a 180º.

Ponemos unas semillas de amapola por encima (yo con una brocha extiendo un poco de leche por encima para que no se desprendan las semillas, también podéis poner huevo batido) y horneamos unos 18/20 minutos.



 


¡Y listo, a disfrutar!

 

 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Flanes salados de calabaza.



Estos flanes son muy apropiados como guarnición de un plato de carne; tienen un sabor y una textura muy suave y ligera, un color precioso que anima a comerlos y al quitar parte de la nata y sustituirla por leche tampoco son pesado.

Con las cantidades que os pongo yo hice tres. Usé unos ramenquines, con una capacidad para 200 gramos aproximadamente.


Necesitamos:

200 gramos de calabaza cocida y escurrida.

70 gramos de nata, para cocinar.

50 gramos de leche entera.

2 huevos medianos.

Sal y pimienta.

Empezamos preparando la calabaza; la pelamos, partimos y la cocemos en agua con sal. Sacamos y escurrimos en un colador para que pierda toda el agua posible (esto es importante para que cuaje bien el flan). Pesamos 200 gramos.

En el vaso de la batidora ponemos los huevos, la nata, la leche, la calabaza cocida y bien escurrida, sal y pimienta. Batimos hasta conseguir una mezcla homogénea.

Calentamos el horno a 190º.

Rellenamos los moldes; los ponemos al baño María y horneamos hasta que cuajen. Tardaron unos 12 minutos, pinchamos con una brocheta para comprobar.

Suben mucho aunque después cuando van templado bajan algo.



¡Y listo, a disfrutar!

lunes, 14 de diciembre de 2020

Repollo con costilla de cerdo.


 


Plato de cuchara para combatir el frío y comer de forma sana y equilibrada.

Necesitamos para dos:

Costilla o cabecera de cerdo.

½ repollo.

2 zanahorias.

½ cebolla.

2 ó 3 dientes de ajo.

Aceite de oliva.

Sal y pimienta.

En una pota ponemos dos cucharadas de aceite y la carne con sal y pimienta; sofreímos para que se selle bien.



Añadimos los ajos, la cebolla y las zanahorias; dejamos que se siga friendo durante dos o tres minutos más.



Ponemos un vaso de agua, tapamos y dejamos cocer despacio unos 15 minutos; dependiendo del tamaño de la carne necesitará algo más.



Picamos el repollo, lo lavamos y lo añadimos a la pota; parecerá mucho pero enseguida empezará a menguar.



Ponemos las patatas cortadas en trocitos. Damos unas vueltas para mezclar bien todos los ingredientes.



Añadimos agua y dejamos cocer despacio, unos 30 minutos. Probamos de sal.





¡Y listo, a disfrutar!

*Receta dedicada a los productores de las mejores verduras ecológicas: C y C.


sábado, 12 de diciembre de 2020

Salmón con costra.


 

Lo primero que quiero es pediros disculpas por la mala calidad de las fotos: no pensaba publicarlo, solo hacia una prueba.

Pero viendo el resultado no he podido resistirme a contároslo. Ya sabéis que llevo una temporada preparando el salmón al horno y el resultado es muy satisfactorio.

Esta receta de hoy me parece que ha venido a mi casa para quedarse; el salmón queda perfectamente cocinado y jugoso, la costra crujiente con sabor a tomate seco y a avellana; es muy fácil y rápido de hacer y sobre todo ¡está muy rico!



Necesitamos:

Un trozo de salmón, de la cola o del lomo.

Sal y pimienta negra.

Aceite de oliva virgen extra.

Para hacer la costra:

Pan rallado, orégano seco, avellanas tostadas, tomates secos en aceite de oliva. Las cantidades dependerán del tamaño del pescado que queráis cocinar; si os sirve de orientación os diré que yo puse para un trozo de 350 gramos, 2 cucharadas de pan rallado, 3 tomates secos, 18 avellanas.

Empezamos preparando la costra que va a cubrir el pescado. En un robot de cocina ponemos unas cucharadas de pan rallado, las avellanas tostadas y sin piel, los tomates secos en aceite y el orégano; trituramos.

Lo sacamos para un cuenco y añadimos una cucharada de aceite para que se amalgame un poco. Reservamos.

Calentamos el horna a 200º.

En una fuente de horno ponemos un poco de aceite de oliva, una cucharada, extendemos con una brocha y ponemos encima el salmón; sal-pimentamos.



Cubrimos con la costra.



Horneamos unos 15 minutos. Si se tuesta demasiado lo cubrimos con una lámina de papel de aluminio.

Picamos el perejil.

Sacamos del horno y adornamos con el perejil.

¡Y listo, a disfrutar!


jueves, 10 de diciembre de 2020

Pastelitos de calabaza y avellanas.


 



No sé si es el frío, o la pandemia o que llega Navidad pero a mí cada vez me apetecen más los dulces.

Estos pastelitos son una especie de bizcochos húmedos, gracias a la calabaza y con un suave sabor a avellanas, con poco azúcar y sin huevo ni productos lácteos.

En resumen que los puedes comer sin tener que arrepentirte mucho, jejeje.



Necesitamos:

350 gramos de calabaza asada.

200 gramos avellanas tostadas.

100 gramos de azúcar.

10 gramos de levadura química (tipo Royal).

40 gramos de harina.

40 gramos de maicena.

Ralladura de limón.

Una pizca de sal.

Azúcar glas, para decorar.

Empezamos asando la calabaza; la partimos en trozos y, a 180º la asamos en el horno hasta que ablande, unos 20 minutos; dejamos enfriar.

Seguimos preparando las avellanas. Yo como las tengo de casa tengo que cascarlas y tostarlas en el horno ¡con cuidado de que no se quemen!

Si las compráis tostadas o incluso ya trituradas os ahorráis este paso.

En un molinillo potente ponemos las avellanas tostadas y sin piel, con las harinas (podéis usar los 80 gramos de un solo tipo de harina,) y trituramos por espacios de tiempo muy cortos para evitar que se caliente. Cuando ya se ha hecho harina reservamos.

En un bol grande ponemos la calabaza asada, la machacamos con un tenedor y añadimos el azúcar y la ralladura de limón; revolvemos.

Agregamos la pizca de sal y la mezcla de harina y avellana con la levadura. Mezclamos bien.

Encendemos el horno a 180º para que coja temperatura.

Vamos poniendo, en moldes de magdalenas, una cucharada de  masa; yo los puse encima de la báscula y fui poniendo entre 45 y 50 gramos para que quedaran todos más o menos iguales.

Horneamos entre 15 y 18 minutos y están. Dejamos enfriar en una rejilla.

Una vez fríos cubrimos con azúcar glas.



¡Y listo, a disfrutar!

 

 

 

 


miércoles, 9 de diciembre de 2020

Sopa de arroz, a lo pobre.




 Esta sopa es una improvisación para aprovechar una rodaja, pequeña, de merluza en salsa que me sobró; de ahí su nombre: pobre.

Con “casiná” se puede hacer una sopa muy sabrosa para la cena.

Necesitamos para dos raciones:

Una espina y una cabeza de merluza (de esas que guardamos en el congelador).

60 g de arroz.

2 zanahorias.

1 cebolla.

1 huevo cocido.

Aceite de oliva y sal.

Unas hebras de azafrán o media cucharilla de cúrcuma.

Restos de pescado de otra preparación.

Perejil.

Empezamos preparando el caldo de pescado con la espina, la cabeza y media cebolla. Lo tenemos hirviendo unos 20 minutos.

Lo colamos y reservamos.

Mientras en otra pota ponemos dos cucharadas de aceite con la otra media cebolla picada menuda y las zanahorias peladas y partidas en rodajas o medias rodajas.

Sofreímos hasta que la cebolla se ponga transparente.

Añadimos el arroz y el azafrán; damos unas vueltas para que se unan bien todos los ingredientes.

Agregamos el caldo caliente y dejamos hervir unos 15/18 minutos.

Desmenuzamos el pescado y cuando falten dos o tres minutos lo añadimos a la pota (solo tiene que calentarse) junto con el huevo cocido.

Picamos perejil, probamos de sal y servimos.



¡Y listo, a disfrutar!

 

martes, 1 de diciembre de 2020

Pastel de repollo (col) y zanahoria.


 



Otra forma de comer verduras para los que no son muy amantes “de las huertas”, que no es mi caso.

Tiene muchas ventajas prepararlos: se pueden hacer casi con cualquier verdura de temporada, brócoli, coliflor, berenjena, pimientos, calabacín, calabaza, judías verdes… o con mezcla de varias y así acabar con los pequeños restos que nos van quedando por la nevera; se pueden hacer con antelación, se comen calientes o fríos, con salsa de tomate o mayonesa, o sin nada; son un plato completo porque llevan huevo, verduras, leche; pueden ser más o menos calóricos en función de la cantidad de nata que pongamos, solo con leche quedan con distinta textura pero también muy ricos y ligeros.

Añadid alguna especia, pimienta, cúrcuma, Ras el Hanout…, lo que os guste porque le da un toque muy interesante.

 

Necesitamos:

1 repollo pequeño o medio grande.

2 ó 3 zanahorias, más o menos 100 gramos.

½ cebolla.

2 huevos medianos.

Leche y nata, en total 150 gramos. Yo puse 100 g de leche y 50 de nata pero podéis hacer otra proporción.

Aceite de oliva virgen.

Especias: pimienta negra y Ras el Hanout (optativo, también puede ser cúrcuma o nada).

Salsa de tomate: cebolla, tomates, sal y aceite.

Empezamos lavando muy bien el repollo y picándolo menudo. Ponemos a hervir una pota grande con agua y sal y lo cocemos hasta que esté tierno pero sin hacerlo en exceso. Yo pruebo un trocito del nervio de una hoja y tengo que notar un poco crujiente, aproximadamente unos 15 minutos.

Escurrimos y reservamos.

Mientras pelamos y picamos la cebolla.

También la zanahoria, en trocitos pequeños; primero partimos bastoncitos y después los picamos.

En una sartén amplia ponemos dos cucharadas de aceite y, a fuego muy bajo vamos pochando la cebolla y la zanahoria con una pizca de sal.

Batimos los huevos con la mezcla de leche y nata; agregamos el repollo y el contenido de la sartén; ponemos pimienta negra y Ras el Hanout, o la especia que nos guste.

Preparamos un molde rectangular; con papel de horno forramos el fondo y los laterales pequeños de forma que sobresalga para después poder desmoldar con facilidad.

Calentamos el horno a 170º; ponemos una fuente con un dedo de agua y metemos el molde (al baño María).

Dependiendo del horno tardará entre 30 y 40 minutos.

Dejamos dentro del molde hasta que esté templado, antes de desmoldar; se parte mejor si no está recién salido del horno.

Preparamos una salsa de tomate o una mayonesa para acompañar.



¡Y listo, a disfrutar!

 

Si pincháis en “Etiquetas” “pastel salado” hay algunas ideas más que, quizás, os puedan interesar.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Clafoutis de pera.


 

Una tarta, de origen francés, que está, en mi opinión a medio camino entre el flan y el bizcocho.

Se puede hacer con distintas fruta; la más tradicional es con cerezas pero admite manzanas, higos, ciruelas o, como en esta ocasión peras.


Necesitamos:

1 ó 2 peras, lo suficiente para cubrir el fondo del molde con gajos finos.

100 g de harina.

70 g de azúcar blanco.

2 cucharadas de azúcar moreno.

250 gramos de leche.

3 huevos.

Mantequilla para engrasar el molde.

Azúcar glas, para adornar.

Empezamos lavando y pelando las peras, las partimos en gajos finos, desechando el corazón y reservamos.

Engrasamos un molde redondo de 20/22 centímetros, con mantequilla, el fondo y los laterales.  

Lo espolvoreamos con el azúcar moreno, sacudimos para quitar el sobrante.

Colocamos los gajos de pera hasta cubrir toda la superficie, procurando que los trozos de pera no se superpongan.

Precalentamos el horno a 180ºC.

En un bol grande batimos los huevos, añadimos el azúcar, seguimos batiendo hasta que esté espumoso;  añadimos poco a poco la harina tamizada, revolvemos.

A continuación agregamos la leche y batimos con unas varillas hasta que quede una masa homogénea y sin grumos.

Con un cucharón ponemos la masa en el molde, con cuidado para no descolocar los gajos.

Metemos en el horno, unos 20 minutos serán suficientes porque no es muy alta, pinchamos para comprobar.

Dejamos templar y desmoldamos.

Cuando está fría cubrimos con azúcar glas.



¡Y listo, a disfrutar!

jueves, 26 de noviembre de 2020

Salmón al vino blanco.


 

Últimamente me he aficionado a preparar el salmón al horno: se cocina rápido, con su propia grasa, sin añadir más, queda jugoso y te permite hacer una salsa o un acompañamiento en el tiempo que él está en el horno.

Esta salsa con vino blanco es muy sencilla de hacer y aporta un puntito ácido que va muy bien al salmón.



Necesitamos para dos:

Un trozo de salmón, sin espina, de la cola o del lomo. El mío pesaba 420 gramos.

Una cucharada de mantequilla.

½ cucharada de harina.

1 vaso de vino blanco.

Sal y pimienta.

Empezamos calentando el horno a 180º. 

Ponemos el salmón en una fuente y lo salpimentamos. Cuando el horno esté caliente metemos el salmón y lo dejamos, dependiendo el grosor de la tajada, unos 15/18 minutos. Hay que tener cuidado de no pasarnos de cocción para que no quede seco.

Mientras se asa el salmón hacemos la salsa: en un cazo ponemos una cucharada de mantequilla y añadimos la harina; damos unas vueltas y lo cocinamos dos o tres minutos más o menos para que la harina no sepa a crudo.

Agregamos el vino blanco y, con un batidor damos vueltas, como si hiciéramos una bechamel, para que no haga grumos; dejamos que se cocine a fuego suave cinco o seis minutos, para que evapore bien el alcohol y espese.

Servimos el salmón con un poco de salsa y el resto aparte para añadir al gusto.

Yo lo serví con arroz blanco y una ensalada de canónigos.



¡Y listo, a disfrutar!

martes, 24 de noviembre de 2020

Mantequilla de anchoas.


 

No, no, no quiero hacer yo apología del “atasco de las arterias”, nada más lejos de mi intención pero…no he podido resistirme a preparar un poquito de mantequilla con anchoas para extender encima de un trocito de pan crujiente y acompañar a una cerveza a la hora del aperitivo ¡no he podido, soy débil!

Esto no es propiamente una receta; es tan sencillo que no necesita explicación pero, bueno, os voy a contar.

Yo hice muy poca cantidad así que no utilice la batidora.



Dejamos mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté en pomada, o sea que podamos extenderla con facilidad.

Aparte machacamos unas anchoas; yo con un cuchillo afilado las fui cortando en trocitos cada vez más pequeños, hasta dejarlas muy trituradas.

Puse un filete de anchoa por cada 10 gramos de mantequilla.

Si hacéis bastante cantidad hacerlo con la batidora y quedará una crema homogénea, pero para poca no resulta muy útil.



¡Y listo, a disfrutar!


domingo, 22 de noviembre de 2020

Pasta con pera y queso.


 Un plato que se prepara en el tiempo que tarda en cocer la pasta.

Necesitamos para dos:

150 gramos de pasta.

1 ó 2 peras.

Queso de oveja curado.

2 puñados de uvas pasas.

2 puñados de nueces peladas.

Aceite de oliva virgen extra.

Sal y pimienta.

Empezamos poniendo agua con sal a hervir para cocer la pasta.


En una sartén amplia ponemos dos o tres cucharadas de aceite con las uvas pasas y las nueces. 

Freímos, a calor suave durante un minuto; hay que tener cuidado porque las uvas pasas se queman con facilidad.


Pelamos la pera y la partimos en trocitos; yo los hice un poco grandes porque mis peras estaban bastante maduras y no quería que se deshicieran, si las vuestras están más verdes hacer los trozos más pequeños. 

Salpimentamos y dejamos dos o tres minutos a fuego suave.

Cuando la pasta está cocida la escurrimos y ponemos en la sartén con la salsa.

Damos unas vueltas para mezclar bien y servimos en la fuente de servir.

Rallamos el queso por encima que, en parte, se fundirá con el calor de la pasta.

Se puede poner más o menos queso según os guste.


¡Y listo, a disfrutar!