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martes, 16 de febrero de 2021

Garbanzos con acelgas y bacón.


 


Un plato de legumbre con verduras, que puede ser plato único si lo acompañáis con una ensalada y, como diría un famoso cocinero, un trocito de pan.

A la hora de poner las cantidades siempre me surgen muchas dudas porque las raciones no son iguales para todas las personas, para distintas edades, para distinta actividad física. Yo cocino, normalmente para dos jubilados, con una actividad moderada pero de “buen comer”: adaptarlas a vuestras necesidades.



Necesitamos para dos:

140 gramos de garbanzos.

Un manojo de acelgas.

2 zanahorias.

½ cebolla.

½ pimiento rojo.

1 puerro.

50 gramos, unas 4 lonchas de bacón.

Aceite de oliva virgen extra y sal.

Empezamos poniendo los garbanzos a remojo la noche anterior, en agua templada con un puñado de sal.

En una cazuela ponemos agua con las dos zanahorias, peladas y enteras, y el puerro entero. Cuando empiece a hervir añadimos los garbanzos, escurridos del agua del remojo y sal. Dejamos cocer hasta que los garbanzos estén tiernos.

Mientras lavamos las acelgas, las picamos y las cocemos en agua con sal, unos 10 minutos. Escurrimos y reservamos.

Ponemos 2 ó 3 cucharadas de aceite en una cazuela y pochamos la cebolla y el pimiento rojo pelado, hasta que estén blandos.

En el vaso de la batidora ponemos el sofrito de cebolla y pimiento, las zanahorias y el puerro con parte del caldo cocer los garbanzos; trituramos.

Lo volvemos a poner en la pota, con las acelgas y los garbanzos escurridos, reservando el caldo; añadimos el caldo que nos parezca hasta dejar el guiso a nuestro gusto.

Ya solo nos queda dejar cocer todo junto despacio unos 10 minutos para que se integren todos los sabores; probamos de sal.

En una sartén aparte freímos el bacón, o panceta o trocitos de jamón, lo que os guste y se lo agregamos al guiso en el momento de servir para que se quede crujiente, evitando la grasa que suelte.

También se puede poner huevo cocido picado.



Y listo ¿comemos o qué?


sábado, 30 de enero de 2021

Pizza de champiñones y bacón.



Parece que el fin de semana pide cenar pizza; con una base de pan sabroso, un poco de salsa de tomate y encima lo que más os guste; de esta forma tan sencilla conseguirás una cena estupenda.

La masa es muy sencilla de hacer pero tiene una fermentación larga, hay que hacerla con tiempo. Yo la preparo antes de comer, hacia las doce de mediodía para tomarla a la cena.


Necesitamos para la masa:

220 gramos de harina.

80 gramos de agua.

50 gramos de leche.

5/6 gramos de levadura fresca de panadería.

5 gramos de sal.

1 cucharada de aceite de oliva virgen.

Para el relleno:

Salsa de tomate, dos cucharadas más o menos.

½ cebolla.

6 lonchas de bacón.

6 u 8 champiñones.

Aceitunas negras.

Queso rallado, al gusto.

Orégano.

Empezamos preparando la masa. Mezclamos en un bol la leche y el agua, ligeramente templados y añadimos la levadura y la deshacemos; ponemos la harina con la sal, mezclamos bien y dejamos unos descansar unos 10 minutos para que la harina se hidrate bien.

Sacamos del bol; hacemos un hueco y agregamos una cucharada de aceite de oliva. Amasamos para que se integre bien. Seguimos amasando hasta conseguir una masa suave.

Volvemos a poner en el bol; tapamos con film y dejamos, por ejemplo en el horno apagado.

La masa fermentará lentamente sin que tengamos que ocuparnos de ella.

¡Ahora vamos a preparar la pizza!

Sacamos la masa y la desgasamos suavemente, estirando con cuidado, sin usar el rodillo, intentando darle forma redonda, que quede con el mismo grosor por todas partes aunque si os gusta podéis dejar un borde todo alrededor un poco más grueso.

Dejamos que repose mientras preparamos el relleno.

Picamos la cebolla en plumas finas; quitamos el borde a las lonchas de bacón y partimos en trozos; limpiamos los champiñones, sin mojarlos, y los partimos en cuatro o seis trozos; partimos las aceitunas a la mitad.

Encima de la masa ponemos dos cucharadas de salsa de tomate y, con el envés de la cuchara la estiramos dejando un borde sin untar.

Repartimos la cebolla, el bacón, los champiñones y las aceitunas; cubrimos con el queso rallado y espolvoreamos el orégano.

Calentamos el horno a 220º/230º y horneamos hasta que esté hecha aproximadamente 10/12 minutos.





Y listo ¿comemos o qué?


lunes, 12 de agosto de 2019

Pencas de acelga con beicon.








Necesitamos para dos:
400 g de pencas de acelga.
6/8 lonchas de beicon.
2 dientes de ajo.
1 cebolla mediana.
1 pimiento verde italiano.
1 cucharadita de harina.
½ vaso de vino blanco.
Aceite de oliva virgen y sal.

Empezamos limpiando bien las acelgas; quitamos la parte verde que nos puede servir para una crema o un revuelto. Retiramos los hilos de los tallos con un pelador. Los partimos en trozos medianos y los cocemos en agua con sal hasta que estén tiernos (ya sabéis el truco: cortar un trocito y probar). Escurrimos y reservamos un vaso del agua de cocción.

Mientras vamos preparando la salsa: en una sartén o en una cazuela amplia ponemos dos o tres cucharadas de aceite y sofreímos los dientes de ajo picados; cuando empiezan a dorarse añadimos la cebolla y después de tres o cuatro minutos el pimiento verde.

Cuando está el sofrito agregamos la harina, sofreímos bien e incorporamos el vino blanco y el caldo de la cocción sin dejar de remover. Ponemos las pencas y dejamos a fuego suave unos diez minutos moviendo la cazuela de vez en cuando.

En una sartén sin aceite ponemos el beicon en trocitos hasta que esté tostado; lo escurrimos para quitar la grasa que haya soltado y lo añadimos a la cazuela. Servimos.


                                                                       
                                             ¡Y listo!

martes, 8 de enero de 2019

Coliflor al curry.




Después de tantas fiestas, tantas comidas especiales, tanto brindis y tanto de todo, creo que vamos necesitando algo un poco más ligero pero no menos sabroso.




Necesitamos:
1 coliflor.
1 cebolla mediana.
½ cucharada de harina.
½ vaso de vino blanco.
Curry, al gusto.
4 lonchas de beicon (o panceta, jamón...)
Aceite de oliva virgen extra y sal.

Empezamos poniendo agua a hervir con sal; partimos la coliflor en ramitos más o menos del mismo tamaño para que se cuezan al mismo tiempo. Pinchamos con una brocheta el tallo de uno para comprobar que están blandos sin deshacerse.

Escurrimos y reservamos.

Mientras en una sartén ponemos 2 ó 3 cucharadas de aceite y vamos pochando la cebolla. Cuando esté transparente añadimos la harina y el curry (la cantidad a vuestro gusto, yo puse como ½ cucharilla de postre) damos vueltas para sofreír; ponemos el vino blanco; dejamos que se evapore e incorporamos la coliflor y un pocillo de agua para que la salsa no nos quede demasiado espesa.

En otra sartén hacemos el beicon partido a trocitos hasta que esté tostado a vuestro gusto. Sí ponéis panceta no es necesario que pongáis aceite porque ella ya suelta, si es jamón o beicon hay que poner una pequeña cantidad.