sábado, 28 de noviembre de 2020

Clafoutis de pera.


 

Una tarta, de origen francés, que está, en mi opinión a medio camino entre el flan y el bizcocho.

Se puede hacer con distintas fruta; la más tradicional es con cerezas pero admite manzanas, higos, ciruelas o, como en esta ocasión peras.


Necesitamos:

1 ó 2 peras, lo suficiente para cubrir el fondo del molde con gajos finos.

100 g de harina.

70 g de azúcar blanco.

2 cucharadas de azúcar moreno.

250 gramos de leche.

3 huevos.

Mantequilla para engrasar el molde.

Azúcar glas, para adornar.

Empezamos lavando y pelando las peras, las partimos en gajos finos, desechando el corazón y reservamos.

Engrasamos un molde redondo de 20/22 centímetros, con mantequilla, el fondo y los laterales.  

Lo espolvoreamos con el azúcar moreno, sacudimos para quitar el sobrante.

Colocamos los gajos de pera hasta cubrir toda la superficie, procurando que los trozos de pera no se superpongan.

Precalentamos el horno a 180ºC.

En un bol grande batimos los huevos, añadimos el azúcar, seguimos batiendo hasta que esté espumoso;  añadimos poco a poco la harina tamizada, revolvemos.

A continuación agregamos la leche y batimos con unas varillas hasta que quede una masa homogénea y sin grumos.

Con un cucharón ponemos la masa en el molde, con cuidado para no descolocar los gajos.

Metemos en el horno, unos 20 minutos serán suficientes porque no es muy alta, pinchamos para comprobar.

Dejamos templar y desmoldamos.

Cuando está fría cubrimos con azúcar glas.



¡Y listo, a disfrutar!

jueves, 26 de noviembre de 2020

Salmón al vino blanco.


 

Últimamente me he aficionado a preparar el salmón al horno: se cocina rápido, con su propia grasa, sin añadir más, queda jugoso y te permite hacer una salsa o un acompañamiento en el tiempo que él está en el horno.

Esta salsa con vino blanco es muy sencilla de hacer y aporta un puntito ácido que va muy bien al salmón.



Necesitamos para dos:

Un trozo de salmón, sin espina, de la cola o del lomo. El mío pesaba 420 gramos.

Una cucharada de mantequilla.

½ cucharada de harina.

1 vaso de vino blanco.

Sal y pimienta.

Empezamos calentando el horno a 180º. 

Ponemos el salmón en una fuente y lo salpimentamos. Cuando el horno esté caliente metemos el salmón y lo dejamos, dependiendo el grosor de la tajada, unos 15/18 minutos. Hay que tener cuidado de no pasarnos de cocción para que no quede seco.

Mientras se asa el salmón hacemos la salsa: en un cazo ponemos una cucharada de mantequilla y añadimos la harina; damos unas vueltas y lo cocinamos dos o tres minutos más o menos para que la harina no sepa a crudo.

Agregamos el vino blanco y, con un batidor damos vueltas, como si hiciéramos una bechamel, para que no haga grumos; dejamos que se cocine a fuego suave cinco o seis minutos, para que evapore bien el alcohol y espese.

Servimos el salmón con un poco de salsa y el resto aparte para añadir al gusto.

Yo lo serví con arroz blanco y una ensalada de canónigos.



¡Y listo, a disfrutar!

martes, 24 de noviembre de 2020

Mantequilla de anchoas.


 

No, no, no quiero hacer yo apología del “atasco de las arterias”, nada más lejos de mi intención pero…no he podido resistirme a preparar un poquito de mantequilla con anchoas para extender encima de un trocito de pan crujiente y acompañar a una cerveza a la hora del aperitivo ¡no he podido, soy débil!

Esto no es propiamente una receta; es tan sencillo que no necesita explicación pero, bueno, os voy a contar.

Yo hice muy poca cantidad así que no utilice la batidora.



Dejamos mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté en pomada, o sea que podamos extenderla con facilidad.

Aparte machacamos unas anchoas; yo con un cuchillo afilado las fui cortando en trocitos cada vez más pequeños, hasta dejarlas muy trituradas.

Puse un filete de anchoa por cada 10 gramos de mantequilla.

Si hacéis bastante cantidad hacerlo con la batidora y quedará una crema homogénea, pero para poca no resulta muy útil.



¡Y listo, a disfrutar!


domingo, 22 de noviembre de 2020

Pasta con pera y queso.


 Un plato que se prepara en el tiempo que tarda en cocer la pasta.

Necesitamos para dos:

150 gramos de pasta.

1 ó 2 peras.

Queso de oveja curado.

2 puñados de uvas pasas.

2 puñados de nueces peladas.

Aceite de oliva virgen extra.

Sal y pimienta.

Empezamos poniendo agua con sal a hervir para cocer la pasta.


En una sartén amplia ponemos dos o tres cucharadas de aceite con las uvas pasas y las nueces. 

Freímos, a calor suave durante un minuto; hay que tener cuidado porque las uvas pasas se queman con facilidad.


Pelamos la pera y la partimos en trocitos; yo los hice un poco grandes porque mis peras estaban bastante maduras y no quería que se deshicieran, si las vuestras están más verdes hacer los trozos más pequeños. 

Salpimentamos y dejamos dos o tres minutos a fuego suave.

Cuando la pasta está cocida la escurrimos y ponemos en la sartén con la salsa.

Damos unas vueltas para mezclar bien y servimos en la fuente de servir.

Rallamos el queso por encima que, en parte, se fundirá con el calor de la pasta.

Se puede poner más o menos queso según os guste.


¡Y listo, a disfrutar!

sábado, 21 de noviembre de 2020

Pan de mantequilla.





Como ya va apeteciendo encender el horno vamos a preparar unos tiernos panes que con un poco de mermelada harán del desayuno del fin de semana algo especial.

Son un poco laboriosos, no difíciles, sobre todo por los tiempos de espera que necesita la masa pero bueno aprovechamos para ir haciendo otras cosas.

Con estas cantidades salieron 12 bollos de entre 75/80 gramos.



Necesitamos:

500 g de harina de fuerza.

250 g de leche entera.

40 g de mantequilla.

1 huevo mediano.

10 g de sal.

15 g de levadura fresca, o 5 g de levadura seca.

20 g de azúcar.

Empezamos pesando todos los ingredientes; dejamos la mantequilla a temperatura ambiente para que se ponga en pomada; también dejamos el huevo fuera del frigorífico para que no esté frío.

Separamos 100 gramos de leche y disolvemos en ella la levadura; añadimos 100 gramos de harina; mezclamos bien y dejamos que empiece a levar. Depende de la temperatura de la cocina que tarde más o menos, yo lo dejé una hora aproximadamente.

Cuando empieza a tener burbujas y a hincharse podemos seguir.

Añadimos el resto de los ingredientes que ya tenemos preparados (harina, leche, sal, huevo, mantequilla y azúcar) y mezclamos; lo dejamos reposar 10 minutos.

Sacamos la masa del bol y amasamos 3 ó 4 minutos. Volvemos a dejar en reposo otros 10 minutos y volvemos a amasar. Repetimos este proceso hasta que tengamos una masa suave.

Dejamos en un lugar cálido, tapado el bol con un paño hasta que leve y aumente su volumen. No hay un tiempo fijo depende de la temperatura; el mío tardó unas dos horas.

Sacamos la masa y, suavemente la des-gasamos; con una rasqueta la partimos en trozos del mismo peso, o lo más aproximado que podamos.

Con cada trozo hacemos un rectángulo con las manos, yo no uso rodillo, no hace falta que sea perfecto. 

Doblamos un lado hacia el centro, después el otro y presionamos para sellar (nos queda una especie de costura en el centro); ahora volvemos a doblar a la mitad, en el mismo sentido, de manera que nos quede la costura en centro del bollo, nos queda una especie de barrita. 

Dejamos reposar en la bandeja del horno unos 30 minutos ¡fuera del horno, claro!

Mientras, vamos calentando el horno a 200º con un recipiente de agua hirviendo en el fondo para que produzca vapor.

Hacemos con un cuchillo unos cortes en los bollos, pintamos con una brocha con leche y horneamos hasta que estén cocidos y dorados. Como son pequeños tardan unos 10 minutos aproximadamente.

Sacamos a una rejilla y dejamos enfriar.



¡Y listo, a disfrutar!

jueves, 19 de noviembre de 2020

Wok de pollo.




Una forma rápida de cocinar la pechuga de pollo, muy sazonada, muy sabrosa. Si, como a mí, no os gusta mucho la carne esta receta os va a apetecer porque lleva muchos condimentos y verduras.  

Además se puede acompañar de un arroz blanco o un cuscús, con una ensalada.

Necesitamos para dos:

250/260 g de filetes de pechuga de pollo.

½ cebolla.

½  pimiento verde.

½  pimiento rojo.

2 dientes de ajo.

1 ó 2 zanahorias.

Además necesitamos: ½  cucharilla de curry, salsa de soja. jengibre y pimienta negra.

Aceite de oliva (o girasol).

Empezamos preparando las hortalizas: pelamos la zanahoria y la partimos en bastones; pelamos la cebolla y la picamos; también los dientes de ajo; lavamos los pimientos y los partimos.



También partimos los filetes de pollo en tiras o en trozos pequeños, de bocado. Sazonamos con pimienta negra.

Calentamos muy bien el wok y ponemos dos cucharadas de aceite. Añadimos la zanahoria y freímos, a fuego alto durante un minuto, más o menos; agregamos los ajos y enseguida la cebolla y los pimientos. Damos unas vueltas y dejamos que se cocine dos o tres minutos más.

Añadimos el pollo y seguimos friendo hasta que cambie de color.

Ponemos el jengibre rallado, el curry y la salsa de soja, bajamos el fuego y dejamos unos cuatro o cinco minutos para que se cocine todo bien.

La cantidad de jengibre, de curry y de soja va en gustos; como si queréis prescindir de algo, depende de cómo lo queráis de condimentado. No le pongo sal porque la salsa de soja tiene suficiente, pero probad.


¡Y listo, a disfrutar!

 

 

 

 


martes, 17 de noviembre de 2020

Torta de avena y manzana.


 

Sí, lo sé. Le falta un pedazo. Y eso que estuve rápida, aunque no lo suficiente, para hacerle la foto.

Necesitamos:

100 g de harina de avena ecológica.

120 g de harina de trigo.

200/220 g de manzana pelada y descorazonada.

35 g de azúcar moreno + una cucharada.

220 g de leche, semidesnatada o entera.

40 de aceite de girasol (también puede ser de oliva).

El zumo de un limón.

Canela y nuez moscada, al gusto.

Una pizca de sal.

½ sobre de levadura química, tipo Royal.

Empezamos pelando la/las manzanas y partiéndola en trocitos pequeños; las ponemos en un bol con el azúcar (los 35 gramos) y el zumo de limón. Reservamos.

Mezclamos la harina de trigo con la de avena; yo uso copos de avena que trituro con la picadora. Añadimos la levadura, la canela, la nuez moscada. Revolvemos bien para que quede una mezcla homogénea.

En otro bol batimos los huevos, con una pizca de sal, hasta que estén espumosos. Añadimos el aceite y volvemos a batir. Ponemos la leche y mezclamos bien.

Agregamos las harinas con las especias y la levadura.

Por último ponemos los trocitos de manzana con el azúcar y el limón, aprovechando bien todo el jugo que hayan soltado.  

Ponemos la masa en un molde. Yo usé uno de silicona de 23 centímetros de diámetro. Si ponéis uno desmontable ante tenéis que untarlo con un poco de mantequilla y harina. Si os gusta que sea más alta con un molde de 18 ó 20 centímetros quedará bien.

Espolvoreamos la cucharada de azúcar que habíamos reservado; se caramelizará un poco.

Metemos en el horno que estará caliente a 170º hasta que esté; si se dora demasiado lo cubrís con papel de aluminio. La mía tardó 35 minutos.

Desmoldamos y dejamos enfriar. Si queréis hacerle una foto ¡escondedla!



¡Y listo, a disfrutar!

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Saladilla.



Esta receta es de un pan típico de Andalucía, en concreto de Granada. 



Para hacerlo he seguido la receta de Ibán Yarza del libro “100 recetas de pan de pueblo”.

Así que, esta vez, me limitaré a copiar los pasos tal como él lo explica. 

Necesitamos:

Masa madre:

100 gramos de harina panificable (W130).

60 gramos de agua.

0,2 gramos de levadura fresca (tamaño de una lenteja).

Masa final:

160 gramos de masa madre.

450 gramos de harina panificable (W130).

270-280 gramos de agua.

10 gramos de sal.

Además necesitamos: aceite de oliva virgen extra y sal.

Empezamos preparando la masa madre la noche anterior y la dejamos fermentar 12 horas a una temperatura entre 20º y 25º.

Al día siguiente mezclamos todos los ingredientes. La dejamos descansar unos 15 minutos en un bol tapado.

Amasamos unos 5 minutos y la dejamos fermentar entre dos horas y media y tres horas.

Dividimos la masa en partes iguales y las boleamos suavemente. Dejamos fermentar 30 minutos.

Estiramos las bolas hasta formar discos de unos 20 centímetros de diámetro. Los tapamos con una tela y nuevamente los dejamos entre una hora y hora y media.

Ponemos a calentar el horno a 250º, calor arriba y abajo.

Extendemos una fina capa de aceite sobre cada torta, marcamos suavemente con las yemas de los dedos y espolvoreamos sal gruesa.



Metemos el pan en el horno y bajamos a 240º. Los cocemos entre 15/18 minutos hasta que tengan un color dorado.

Dejamos enfriar en una rejilla.



¡Y listo, a disfrutar!

Os dejo un enlace de un pan de aceite dulce que se hace en León (y seguramente en otros sitios) que es fantástico para desayunar.

lunes, 9 de noviembre de 2020

Lentejas con costilla de cerdo, calabaza y champiñones.



 

Hace tiempo publiqué unas lentejas con costilla, plato único, que hago con frecuencia y que a nosotros nos gustan mucho.

Esta vez he modificado un poco la receta añadiendo calabaza y champiñones para darle un aire nuevo.

Os aconsejo probarla porque no os defraudará.


Necesitamos para cuatro:

200 gramos de lentejas pardinas, ecológicas y si es posible de cultivo nacional.

600 gramos de costilla de cerdo. Si es ibérico, astur-celta u otra clase que sepáis que ha sido criado con una alimentación natural, mejor.

150 gramos de calabaza.

6 champiñones.

250 gramos de patatas.

2 puerros.

½ cebolla.

2 ó 3 dientes de ajo.

Aceite de oliva virgen.

Sal y pimienta negra.

½ cucharilla de pimentón dulce.

½ cucharilla de cúrcuma.

½ vaso de vino blanco.

Empezamos preparando la costilla de cerdo. En una cazuela amplia ponemos 3 ó 4 cucharadas de aceite de oliva con la costilla partida en trozos y adobada con sal y pimienta negra; dejamos, sin moverla, que se fría por un lado, damos la vuelta y doramos por los otros lados.

Añadimos los ajos picados, freímos un minuto y agregamos la cúrcuma, el pimentón, los puerros picados en medias lunas y la cebolla también picada menuda; damos una vueltas y tapamos la pota.

A fuego mediano dejamos que las verduras vayan sudando.

Cuando estén blandas subimos el calor y ponemos el vino blanco, dejamos que evapore.

Mientras, lavamos bien las lentejas, escurrimos y añadimos a la pota. Cubrimos con agua y dejamos cocer despacio unos 15 minutos.

Pelamos las patatas y la calabaza y las partimos en trozos.

Agregamos a la cazuela; ponemos más agua si nos hace falta, debe estar todo cubierto pero no tener caldo en exceso.

Limpiamos bien los champiñones que si son de cultivo no necesitarán mucho; los picamos y en una sartén con una cucharada de aceite y un poco de sal los cocinamos; los ponemos en la pota cuando todo el potaje esté listo, dejamos cinco minutos más a fuego suave.

Apartamos y dejamos reposar unos minutos, antes de servir.


¡Y listo, a disfrutar!

sábado, 7 de noviembre de 2020

Huevos rellenos picantes.


 

No sé a vosotros pero a mí los huevos rellenos siempre me recuerdan las meriendas/cenas de verano de mi infancia ¡me encantaban!

No eran cenas de plato fijo sino que había varias cosas para ir picando, ensalada, embutido, queso, empanada, los huevos rellenos o la tortilla de patata…en fin lo que a mi madre se le ocurriera.

Los tradicionales son con bonito en conserva pero yo hoy los he hecho con tomates secos en aceite y un toque picante que si no os gusta podéis suprimir y estarán igual de ricos.



Necesitamos para dos:

3 ó 4 huevos.

Mayonesa.

Tomates secos en aceite, 6 aproximadamente, dependiendo del tamaño.

Ensalada verde, yo puse canónigos.

Salsa picante.

Aliño para la ensalada: aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal.

Empezamos cociendo los huevos 10 minutos a partir de que empiece a hervir. Los refrescamos y los pelamos cuando se puedan manipular.

Los partimos a la mitad a lo largo.

Separamos las yemas y con un tenedor las machacamos todas menos una que reservamos.

Picamos los tomates secos, mezclamos con las yemas machacadas y con una cucharada de mayonesa; rellenamos las claras.

En una fuente ponemos los canónigos aliñados y los huevos rellenos. Encima de cada uno ponemos una gota de salsa picante.

La yema que habíamos reservado la pasamos por un pasapuré o simplemente la machacamos con el tenedor. Espolvoreamos por encima de la ensalada y los huevos rellenos.



¡Y listo, a disfrutar!

viernes, 6 de noviembre de 2020

Puré de verduras.


 

Es tan sencillo de hacer que casi, casi no merece una receta. En mi casa, en cuanto empieza a refrescar es, junto a la sopa, el entrante “obligado” para la cena.

Aprovechas todas las verduras que tienes en la nevera, aunque sean restos; las combinas como quieres y cambiando un poco la guarnición parece un plato diferente.

Os cuento como lo hice yo.

Necesitamos:

Hortalizas variadas: patatas, calabaza, ajo puerro y acelgas.

Acompañamiento: zanahorias y cebolla.

Pimentón dulce y cúrcuma (optativo).

Aceite de oliva virgen y sal.

Empezamos preparando la guarnición. Pelamos las zanahorias y las partimos en bastones. Ponemos un poco de agua a hervir con sal y las escaldamos durante dos minutos. Escurrimos y reservamos.

En una sartén con una cucharada de aceite ponemos la cebolla, con un poco de sal y dejamos que se poche despacio.

Cuando casi esté ponemos los bastones de zanahoria para que se cuesten un poco.

Mientras pelamos las patatas y las picamos en trozos. Quitamos la piel y las pepitas a la calabaza y también la partimos.

Quitamos la capa exterior a los puerros y los lavamos bien, sobre todo por el extremo más verde que puede tener algo de tierra.

Lavamos muy bien las acelgas y las picamos, hojas y pencas.

Ponemos todas las verduras en una cazuela, añadimos ½ cucharilla de pimentón y ½ cucharilla de cúrcuma, cubrimos con el agua justa, que apenas las cubra ya que soltarán al cocer y nos quedaría demasiado líquido. Cocemos.

Cuando está todo tierno trituramos. Probamos de sal y rectificamos si es necesario.

Si os gusta podéis poner un poco de nata y dejar hervir un minuto, aumentan las calorías pero a cambio mejora la textura.

Si os parece que tiene demasiado líquido, antes de triturar podéis sacar un poco, desleír un poco de maicena y volver a añadírselo; cocer un par de minutos y habrá espesado.

Servimos acompañado de la cebolla y las zanahorias. Unos frutos secos, avellanas o nueces también le va muy bien y complementa el plato. ¿Cómo lo veis con unos taquitos de jamón o beicon pasados por la sartén?

¡Y listo, a disfurtar!

 

lunes, 2 de noviembre de 2020

Salmón al horno, con mostaza y vino blanco.


 

Una forma muy sencilla y rápida de preparar un trozo de salmón. Para esta receta os aconsejo usar la cola o un trozo del lomo, mejor que rajas, ya que podrían secarse demasiado.

Yo usé el lomo, abierto y sin la espina. Es bastante grueso y queda jugoso el interior.

Acompáñalo de una ensalada, de arroz blanco, de cachelos (patatas hervidas)…



Necesitamos:

Un trozo de lomo de salmón, sin espina.

2 ó 3 dientes de ajo.

1 cucharada de mostaza.

Un poquito de vino blanco.

2 cucharadas de vinagre.

Aceite de oliva virgen.

Perejil y sal.

Empezamos encendiendo el horno a 190 º para que esté caliente cuando acabemos de preparar la salsa.

En una sartén ponemos dos cucharadas de aceite y freímos los dientes de ajo picados muy menudos. Antes de que cojan color añadimos la mostaza, el vinagre y el vino blanco (3 ó 4 cucharadas), damos unas vueltas y dejamos hervir unos dos minutos.

Ponemos el salmón en una fuente de horno, salamos y cubrimos con la salsa que tenemos en la sartén.

Metemos al horno, que ya estará caliente y lo dejamos unos 10/12 minutos dependiendo del grosor de la tajada. No conviene hacerlo mucho para que no quede seco, el interior debe quedar sonrosado.

Ponemos un poco de perejil fresco picado.



¡Y listo, a disfrutar!