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sábado, 26 de septiembre de 2026

Garbanzos con pollo y verduras.

 


Hola cocineras, cocineros, cocinillas y demás familia, gracias por andar por aquí; espero que esta receta os resulte interesante o al menos entretenida.

En un guiso de esos que no necesitan apenas nada más, quizá un trocito de pan y un postre.

Tiene proteínas vegetales y animales, hidratos de carbono, vitaminas y minerales; es muy económico, se puede hacer con antelación y recalentar y está muy rico ¿se puede pedir más? Creo que no.



Necesitamos para dos:

200 g de garbanzos cocidos.

4 muslos de pollo, sin contra-zanca.

Verduras: ajo (dos o tres dientes), cebolla (una mediana), zanahoria (dos medianas), pimiento rojo (medio) y calabacín (medio).

Además: sal, pimienta negra, cúrcuma, concentrado de tomate y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos sazonando el pollo: en la cazuela donde vamos a cocinar ponemos dos o tres cucharadas de aceite, sal, pimienta negra y cúrcuma con el pollo  sin piel, lo pringamos bien y dejamos reposar unos 30 minutos para que coja todo el sabor.

Mientras lavamos, pelamos y picamos todas las verduras. Reservamos.

Cuando haya pasado el tiempo de reposo ponemos la cazuela al fuego y dejamos que se tueste el pollo por todos los lados; añadimos el concentrado de tomate y removemos para que se distribuya por toda la cazuela.

Agregamos las verduras, con su sal y mezclamos; ahora tapamos la cazuela y dejamos que se vaya cocinando, sin añadir agua o caldo y destapando lo menos posible, todo a fuego medio-bajo.

Controlamos de vez en cuando el guiso teniendo la precaución de dejar que el vapor de la tapa caiga dentro de la cazuela; si vemos que se seca mucho ponemos algo de líquido, agua o caldo, pero en general no será necesario ya que la cebolla y el calabacín aportan suficiente.

Como partimos de garbanzos cocidos*, ya sea que los hemos cocido nosotros o que sean en conserva no tenemos mucho que hacer hasta que el pollo esté cocinado.

En ese momento mezclamos los garbanzos con el resto del guiso y seguimos cocinando unos minutos más, ocho o diez, a fuego muy suave, moviendo la cazuela de vez en cuando y sin revolver con ningún instrumento para no romperlos.

Dejamos reposar y servimos.

*tengo que confesar que mientras se hace el pollo con las verduras yo me pongo un guante y…pelo los garbanzos. Hay que tener en cuenta que en mi caso es un guiso solo para dos, no son muchísimos garbanzos, la piel sale muy fácil, apenas tienes que pellizcar un poco, por lo que el trabajo no es tanto y el resultado al comer mejora. Es solo una idea pero si en vuestra familia hay personas mayores o con intestinos delicados y además estáis jubiladas, jajaja, no la descartéis.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Repollo con garbanzos y langostinos.


Esta es una receta que casi, casi podíamos considerar de “comida rápida”; en una media hora podemos tener un plato completo, sano y rico.

Partimos de garbanzos ya cocidos, bien porque sean en conserva o porque los tengamos de otra preparación (yo suelo tener en el congelador garbanzos cocidos como fondo de despensa).

Los langostinos se compran en la pescadería ya cocidos, no son muy grandes y suelen, en mi opinión, estar un poco salados pero teniendo eso en cuenta para no salar de más el resto de los ingredientes resultan muy útiles.

Así que sí ya tenemos los garbanzos y los langostinos nos queda preparar el repollo y unirlo todo.

Vamos a empezar:

Picamos el repollo después de quitar las hojas más exteriores o las que tengan mal aspecto; también podéis quitar los nervios más gordos. Lo lavamos bien en un escurridor debajo del grifo.

En una cazuela ponemos dos cucharadas de aceite de oliva, el repollo y un poco de sal; mezclamos bien, tapamos y dejamos estofar, es decir, cocinarse en su propio jugo.

Normalmente no necesitamos añadir agua ya que el repollo está mojado y además suelta bastante líquido pero si veis que hace falta añadís un poco.

Mientras pelamos los langostinos y los pasamos por la sartén para que se doren y se templen, con un poco de aceite. Reservamos.

Los garbanzos si son de bote los lavamos muy bien para eliminar todo el sabor de la conserva.

Cuando el repollo esté blando añadimos los garbanzos, mezclamos y cocinamos un par de minutos todo junto; en el último momento ponemos los langostinos.


viernes, 22 de agosto de 2025

Croquetas de garbanzos y coliflor.


Aunque sea verano tenemos que seguir comiendo legumbres; en ensaladas, en patés vegetales o… en croquetas.


Necesitamos para unas 10 croquetas grandes:

120 gramos de garbanzos secos.

2 zanahorias (no las usaremos para las croquetas pero los garbanzos tendrán mejor sabor).

1 coliflor pequeña.

Pan rallado.

1 huevo.

Sal, una hoja de laurel y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos poniendo la noche anterior los garbanzos a remojo; por la mañana los escurrimos y los ponemos a cocer con las zanahorias y el laurel. (Podemos aprovechar para cocer mayor cantidad, congelar y utilizar en otra preparación con las zanahorias)

Mientras se cuecen los garbanzos preparamos la coliflor: la separamos en ramitos y la cocemos al vapor o en el horno; hervirla en agua coge más humedad y eso no nos conviene.

Cuando los garbanzos estén tiernos los pasamos por el pasapuré, sin nada de caldo; pasamos igualmente la coliflor y mezclamos; hacemos una masa uniforme y probamos de sal.

Reservamos hasta que esté totalmente frío; además con el reposo la masa coge “cuerpo”.

Preparamos un plato con pan rallado y batimos un huevo.

Con ayuda de dos cucharas damos forma a las croquetas y las pasamos por pan rallado, huevo y pan rallado.

Las freímos hasta que se doren y sacamos a un papel absorbente. 



Sugerencia de mi “santo”: si a la masa añadís unos trocitos de jamón o de chorizo frito…en fin, todo es válido.


martes, 11 de marzo de 2025

Repollo (col rizada) con garbanzos.


 

O garbanzos con repollo, como más os guste. En todo caso un plato de invierno, calentito, saciante, nutritivo, económico y sano ¡ah! y de cocina rápida, vais a ver.

Necesitamos:

Garbanzos, unos 50 gramos, en seco por persona. O un bote de garbanzos cocidos.

Repollo rizado.

Vinagre, optativo.

Sal, ajo, pimentón dulce o mezcla, una hoja de laurel y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos poniendo los garbanzos a remojo la noche anterior; por la mañana los escurrimos y cocemos en agua con sal y una hoja de laurel. Si utilizáis garbanzos de bote os saltáis este proceso, abrís el bote y…ya está.

Cocemos el repollo picado en agua hirviendo con sal, muy poco tiempo, apenas unos poco minutos (probáis una parte dura para comprobar). El mío estuvo hirviendo tres minutos.

En una sartén ponéis tres o cuatro cucharadas de aceite y freís los dientes de ajo; en cuanto empiecen a coger color partáis de fuego y añadís el pimentón, que se fría pero no se queme; agregáis los garbanzos y el repollo bien escurrido, mezcláis y lo cocináis dos o tres minutos todo junto.

Se puede servir con un buen chorro de vinagre que es como me gusta a mí.


receta rápida ¿si o no?

jueves, 14 de marzo de 2024

Cazuela de garbanzos, con verduras.


El frío ha vuelto, bueno en realidad, casi es su primera visita en todo el invierno. El caso es que apetece un plato de cuchara bien caliente.

En media hora podéis tener este plato si utilizáis garbanzos de bote o si los tenéis cocidos y congelados. Yo intento tener siempre un táper en el congelador con los garbanzos cocidos en un caldo de verduras porque te puede resolver una comida fácilmente.



Necesitamos:

Garbanzos cocidos, con el caldo. Si son de bote y no tenemos caldo ponemos agua; los lavamos muy bien antes de usarlos.

Verduras: puerros, zanahorias, cebolla, ajo y nabo.

Champiñones.

Alcachofas, yo congeladas.

Pimentón dulce y cúrcuma.

Sal y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos haciendo un sofrito con la verduras: ponemos el aceite, dos o tres cucharadas y vamos añadiendo primero el ajo, cuando empiece a “bailar” agregamos la cebolla, la zanahoria, el puerro y el nabo, todo picado pequeño, con sal y la hoja de laurel. Dejamos que se cocine unos diez minutos más o menos, hasta que pierda algo de dureza y entonces ponemos los champiñones, limpios en trozos grandes.

Seguimos cocinando unos tres o cuatro minutos mas y añadimos el pimentón y la cúrcuma. 



Dejamos que se fría y ponemos los garbanzos escurridos y las alcachofas; si son congeladas se hacen en pocos minutos y si son en conserva con que se calienten es suficiente.

Cubrimos con el caldo o agua y cocemos despacio unos 10 minutos.

Así de simple. Así de completo. Así de rápido. Así de rico.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Guiso de garbanzos con espinacas.


 


Definitivamente me he pasado al lado oscuro; quizá no muy oscuro pero sí al lado más cómodo. Me he pasado a la comida rápida.

Me explicaré: garbanzos cocidos de bote y espinacas congeladas. En unos quince minutos un plato completo, sano y rico.

Necesitamos para una ración:

150 gramos de garbanzos cocidos.

1 taco, 200 gramos, de espinacas congeladas.

1 ó 2 dientes de ajo.

2 cucharadas de aceite.

½ cucharilla de pimentón.

1 huevo cocido. O una loncha de jamón serrano.

Empezamos poniendo en una cazuela dos dedos de agua con sal y cocemos, tapadas, las espinacas congeladas hasta que estén totalmente descongeladas; escurrimos y quitamos toda el agua que podamos.

Lavamos los garbanzos en un colador bajo el chorro de agua fría. Yo les quito la piel porque me parece más agradable de comer además no lleva mucho tiempo pero eso, por supuesto depende del gusto y del tiempo que se tenga.

En una cazuela ponemos el aceite y freímos los ajos; cuando empiezan a coger color apartamos del fuego y freímos el pimentón.

Añadimos las espinacas y los garbanzos; revolvemos con cuidado y dejamos tres o cuatro minutos todo junto a fuego suave.

Servimos con el huevo cocido.

Si optáis por el jamón, en vez o a la vez del huevo, lo picáis menudo y lo freís con el ajo. Lo demás todo igual.

 


martes, 20 de junio de 2023

Ensalada de cuscús con garbanzos, sandía y vinagreta.





Esta es una estupenda ensalada de legumbre perfecta para comer bien, rico y barato aunque el calor apriete. Tal como está es vegana.

Si partimos de garbanzos ya cocidos, que tengamos congelados o de bote en escasos diez minutos tenemos la comida hecha.

Quizá os sorprenda un poco lo de la sandía pero al ser tan hidratante que le da un toque refrescante que aligera el plato.

La vinagreta, a vuestro gusto; con cebolleta picada, pepinillos encurtidos e incluso, si no os importa que no sea vegana con huevo cocido picado.

Necesitamos para dos:

100 gramos de garbanzos, en crudo.

1 hoja de laurel, un puerro y una zanahoria.

100 gramos de cuscús.

1 cucharadita de cúrcuma.

Un trocito de mantequilla o un chorro de aceite de oliva, lo que más os guste.

Para la vinagreta: aceite de oliva virgen extra, ½ limón, aceitunas verdes y negras, perejil y pimiento verde.

Empezamos 

poniendo los garbanzos a remojo la noche anterior, unas 10 ó 12 horas antes de cocinarlos; los escurrimos y los cocemos con el ajo puerro, la zanahoria, sal y el laurel hasta que estén tiernos. Reservamos.

Mientras se hacen los garbanzos preparamos una vinagreta mezclando el pimiento verde, las aceitunas verdes y el perejil, todo picado menudo; ponemos las aceitunas negras enteras y añadimos el zumo de medio limón, o vinagre, sal y abundante aceite de oliva virgen extra. Batimos bien para emulsionar y reservamos.



Preparamos el cuscús: seguimos las indicaciones del fabricante; el que yo uso se prepara poniendo el mismo volumen de cuscús que de líquido, caldo o agua; en esta ocasión lo he hecho con agua a la que añadí sal y la cúrcuma; cuando empiece a hervir lo viertes encima del cuscús, lo tapas y lo dejas reposar unos minutos, para que se hidrate.

Después repartes la mantequilla por encima y con dos tenedores vas aireando el cuscús, hasta que se deshaga la mantequilla y quede suelto.

Pelamos la sandía y la partimos en trozos de bocado.

Montamos la ensalada: en un bol amplio ponemos el cuscús y los garbanzos.

Encima la vinagreta y mezclamos con cuidado.



Añadimos las aceitunas negras.



Servimos en un cuenco los trozos de sandía para que cada comensal se sirva en el último momento ya que si lo hacemos antes empezará a soltar su jugo y nos puede estropear la ensalada.

 

jueves, 27 de abril de 2023

Potaje de garbanzos con albóndigas y verduras.


En uno de esos paseos por la red, que me doy de vez en cuando, “fisgué” un blog muy interesante que hablaba de las “recetas de fin de mes”. Siento muchísimo no recordar qué blog era, algo que me pasa mucho porque tengo la mala costumbre de no guardar un enlace.

Bueno a lo que voy: “receta de fin de mes”. Esta, creo que es una de esas recetas de fin de mes, cuando la economía ya anda un poquito más ajustada. Aunque, desde luego, es tan sabrosa, sana, completa y nutritiva que merece un puesto en nuestro recetario del día a día.



Necesitamos:

Garbanzos, unos 60 gramos por ración.

Verduras: ajo, cebolla, zanahoria y calabacín.

Para las albóndigas: carne picada, de ternera o mezcla, pero siempre recién picada, ajo, miga de pan, leche, un huevo, sal y pimienta negra.

Sal, aceite de oliva virgen, harina, laurel y pimentón dulce.

Empezamos poniendo a remojo los garbanzos la noche anterior a cocinarlos. Por la mañana los escurrimos y los cocemos simplemente en agua con una hoja de laurel y sal. Cuando estén tiernos los reservamos calientes.

Mientras se cuecen los garbanzos preparamos las albóndigas: adobamos la carne con ajo machacado, un huevo entero, la miga de pan remojada en leche y bien escurrida, sal y pimienta negra. Formamos las albóndigas; las pasamos por harina y las freímos. Reservamos.

Hacemos el sofrito: en una cazuela amplia ponemos dos o tres cucharadas de aceite y sofreímos a fuego suave el ajo, la cebolla y la zanahoria, todo picado menudo, con sal; cuando esté blando agregamos el calabacín, pelado si no es ecológico, y dejamos que se cocine dos o tres minutos. Ponemos el pimentón, damos unas vueltas y apartamos del fuego.

Ya solo nos queda juntar las distintas preparaciones: en la cazuela del sofrito añadimos los garbanzos con parte del caldo de cocerlos, más o menos dependiendo de lo caldoso que nos guste el guiso, y las albóndigas fritas. 

Dejamos que todo hierva junto, a fuego suave unos cinco minutos.

Reposar unos minutos y servir.

Puede parecer una receta laboriosa pero…los garbanzos pueden ser de bote (yo nunca los he usado por lo que no me atrevo a opinar) o también podemos cocer bastantes y tener congelados, en raciones, que es mi opción. 

Las albóndigas, el día que nos ponemos hacemos de más y congelamos. Si las tenemos congeladas con salsa podemos ¡incluso! ahorrarnos hacer el sofrito: solo descongelar, juntar, cocer todo unos minutos y servir.

Bueno, hay que tirar de congelador y… comida resuelta.

Espero que la idea os sirva, al menos para entreteneros leyendo, jajaja.



viernes, 21 de abril de 2023

Socca (crepe de harina de garbanzos) con brócoli y pimiento.

Según la wikipedia “la socca es una especialidad culinaria del sureste de la ciudad de Niza. Sus ingredientes principales son harina de garbanzos y aceite de oliva, es muy similar a la farinata italiana. Se prepara en forma de crêpe,… se elabora con pimienta negra abundante y se suele comer bien caliente con los dedos.”

Os cuento esto porque, si como yo, no estáis familiarizados con este plato (yo es la primera vez que lo preparo) explicaros en pocas palabras en qué consiste.



Necesitamos para cada crepe:

Harina de garbanzos, 50 gramos.

Agua, 100 gramos. Encontré en distintas recetas proporciones diferentes yo puse el doble que de harina y después del reposo la masa estaba perfecta para hacer la crepe.

1 cucharada de aceite de oliva virgen extra, para la masa. Y un poco más para untar la sartén.

Pimienta negra y sal.

Acompañamiento: pimiento rojo y brócoli.

Empezamos preparando la masa; como para cualquier crepe hay que hacerla con antelación porque tiene que reposar.

Ponemos la harina de garbanzo en un bol con sal y pimienta negra; mezclamos bien.

Añadimos el agua y el aceite, revolvemos hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos.

Dejamos reposar como mínimo treinta minutos; yo lo dejé una hora aproximadamente.

Mientras reposa la masa preparamos el acompañamiento: escaldamos durante dos o tres minutos el brócoli en agua con sal, escurrimos y reservamos; en una sartén con una cucharada de aceite freímos el pimiento rojo en trocitos; añadimos el brócoli y salteamos a fuego alto durante unos minutos para que quede tierno pero con un punto crujiente.

Calentamos muy bien una sartén (la mía de 24 centímetros) y la untamos con una cantidad mínima de aceite; ponemos la cantidad necesaria de masa para cubrir el fondo de la sartén pero que nos quede una crepe fina; dejamos que se haga, un par de minutos, por un lado y le damos la vuelta.



Las mantenemos calientes hasta terminar la masa.

Las servimos con el acompañamiento.

 

jueves, 9 de marzo de 2023

Potaje de garbanzos con coliflor.

 


No voy a contaros lo sano y nutritivo que es comer legumbres y hortalizas, porque ya todos lo sabéis.

Como parece, según los nutricionistas, que lo adecuado es comerlas dos o tres veces por semana, tenemos que echarle imaginación y cocinarlas de formas diferentes para no repetir demasiado las recetas.

Yo, creo, que no cansaría de comer el cocido tradicional de garbanzos, con su sopa, sus garbanzos con repollo y su relleno al estilo de León pero hay otras muchas formas, en ensalada, con langostinos, con chipirones, con arroz, con verduras, con…imaginación.



Necesitamos para dos:

180 gramos de garbanzos, la variedad que más os guste.

Media coliflor.

1 cebolla mediana.

1 cucharada de pasta de pimiento choricero.

1 cucharada de harina de almendra (optativo).

Sal, una hoja de laurel seca y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos: después de lavarlos, ponemos los garbanzos a remojo, la noche anterior, unas ocho o diez horas antes de cocinarlos.

Los cocemos en agua con sal y una hoja de laurel durante aproximadamente una hora y cuarto; tienen que estar bien cocidos porque con la coliflor solamente cocerán unos quince minutos más. Dependiendo de la calidad tardarán más o menos.

Mientras se hacen los garbanzos pelamos la cebolla y la partimos en juliana fina.

Ponemos dos o tres cucharadas de aceite y vamos pochando la cebolla, con un poco de sal, despacio para que ablande.



Añadimos la cucharada de carne de pimiento choricero. Yo compro un tarro y, como tardo unos días en volver a utilizarlo, para que no se estropee, congelo pequeñas porciones en moldes de magdalenas de silicona. Me va bien así, es más cómodo que hidratar los pimiento y no desperdicio parte del tarro.



Añadimos la coliflor partida en ramitos; mezclamos bien y cubrimos con caldo de verduras o agua.



Cuando empiece a hervir agregamos los garbanzos, evitando así que de dejen de cocer y mantenemos a hervor suave hasta que la coliflor esté tierna.

Ponemos la cucharada de harina de almendra para espesar un poco el caldo y dejamos reposar unos minutos antes de servir.


jueves, 1 de septiembre de 2022

Garbanzos con bonito fresco y alcachofas.


Un guiso un poco laborioso de hacer, aunque nada difícil; y si tenemos en cuenta que es (o puede ser) plato único pues tampoco es demasiado cocinar.

Hay que organizarse un poco para ir “encadenando” los distintos pasos, desde poner a remojo los garbanzos hasta añadir el último ingrediente pero creo que merece el esfuerzo.

Durante el verano el bonito, junto con las sardinas, que convierte en el pescado estrella de Asturias; la costera empieza en junio y hasta finales de agosto, más o menos, comemos bonito cocinado de todas las formas imaginables.

El mejor consejo que se puede dar respecto al bonito es: no lo cocines demasiado, lo justo, porque se seca y queda insípido; así que en este caso “menos es más”.

¿Y qué os voy a decir de los garbanzos? ¿y las alcachofas? Soy una gran fan de estos ingredientes.


Necesitamos para dos:

160 gramos de garbanzos secos.

1 rodaja de bonito fresco no muy grande; una vez limpia de espinas y piel la mía pesaba 150 gramos.

6 u 8 corazones de alcachofa.

1 zanahoria y un puerro (o media cebolla).

2 dientes de ajo, ½ cebolla y ½ pimiento rojo.

½ cucharilla de pimentón dulce.

Sal y aceite de oliva virgen extra.

Perejil.

Empezamos cociendo los garbanzos, que habremos puesto a remojo la noche anterior, con sal, la zanahoria y el puerro hasta que estén tiernos. Escurrimos y reservamos el caldo de cocción.

Trituramos las verduras de cocción, con una pequeña parte del caldo. Reservamos.

Mientras ponemos en una cazuela amplia dos o tres cucharadas de aceite y sellamos, por los dos lados, la raja de bonito, un minuto por cada lado es suficiente; la sacamos y cuando esté fría quitamos la espina central y la piel. La troceamos y reservamos.

En esta misma cazuela ¡sin limpiarla! hacemos un sofrito con los dientes de ajo, la cebolla y el pimiento.

Cuando todo esté bien pochado ponemos el pimentón y lo freímos, con cuidado que no se nos queme; añadimos los garbanzos cocidos, las verduras que hemos triturado (que darán espesor al guiso) y algo más de caldo, el suficiente para que quede ligeramente caldoso, aunque esto va en gustos.

Agregamos las alcachofas congeladas y lo dejamos cocer todo junto unos diez minutos, hasta que estén tiernas. Si usáis alcachofas en conserva las agregáis a la vez que el bonito ya que solo tienen que calentarse.

Ya solo nos queda poner el bonito, en trozos de bocado y el jugo que haya soltado y dejarlo otros cinco minutos más para que se termine de hace y se conjunten todos los sabores.

Servimos con el perejil picado.


¿Comemos?

miércoles, 18 de mayo de 2022

Garbanzos con judías verdes.

Hoy toca legumbre, en concreto garbanzos. Es curioso, de niña no me gustaba nada comer lentejas, alubias, garbanzos…siempre pensaba que cuando yo cocinara jamás prepararía estos productos ¡ahora comería platos de cuchara todos los días!

Yo los como veganos y para “mi santo” añado, en su plato, chorizo.



Necesitamos para dos*:

  • 140 gramos de garbanzos.
  • 160 gramos de judías verdes.
  • 2 zanahorias medianas.
  • 1 hoja de laurel seco.
  • Sal.

Sofrito: ½ cebolla, 1 diente de ajo, ½ cucharilla de pimentón dulce, 1 cucharilla de harina de trigo, 1 cucharilla de harina de almendra, 2 ó 3 cucharadas de aceite de oliva viren extra.



  •  chorizo o 2 huevos cocidos (optativo)**

Empezamos poniendo la noche anterior los garbanzos a remojo; por la mañana los ponemos a cocer con sal y una hoja de laurel.


Mientras se cuecen pelamos las zanahorias y las partimos en medias rodajas; quitamos los hilos laterales y los extremos a las judías y las partimos.


Cuando estén blandos los  garbanzos añadimos las zanahorias y las judías; si necesitamos agregar más agua la ponemos bien caliente para no cortar el hervor. Dejamos hervir despacio.


En una sartén hacemos el sofrito: ponemos el aceite y el ajo picado; antes de que se dore añadimos la cebolla, salamos de dejamos 5 ó 6 minutos; ponemos el pimentón y las harinas y cocinamos un minuto más.


Añadimos a la sartén dos cucharones del caldo de los garbanzos, dejamos hervir un minuto y lo agregamos a la cazuela.


Ya solo queda que hierva todo junto unos cinco minutos; probamos de sal y dejamos reposar antes de servir.


**Así ya es un plato vegano fantástico pero si sois de los que no pueden pasar con solo verduras podéis picar un huevo cocido por ración o partir un buen chorizo y freírlo, a fuego suave, sin aceite para que suelte la grasa y añadirlo al final.


*Las cantidades son las que yo pongo pero adaptarlas a vuestro apetito, todos no comemos igual.



¿Comemos o qué?

jueves, 10 de marzo de 2022

Garbanzos con jamón y avellanas.


 

Yo soy una gran fan de los garbanzos, cocinados de casi cualquier forma, en el cocido tradicional con su sopa, su repollo, con bacalao, con mejillones, en ensalada…

Esta es otra forma de comerlos. Es la primera vez que los he preparado así y no será la última.

Es un plato muy sabroso, con una mezcla de ingredientes, legumbre y frutos secos, que combinan muy bien.

Yo les he puesto un poco de jamón pero es totalmente prescindible si queréis hacer un plato vegano; también se puede poner un huevo cocido picadito ¡a vuestro gusto!


Necesitamos para cada ración:

Entre 80 y 100 gramos de garbanzos secos.

1 cucharada colmada de avellanas tostadas y trituradas.

1 ó 2 dientes de ajo.

Sal y 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

Optativo:

Jamón serrano picado, cantidad al gusto y/o un huevo cocido.

Empezamos poniendo los garbanzos remojados a cocer en agua hirviendo con sal hasta que están tiernos. Reservamos.

En otra cazuela ponemos dos cucharadas de aceite y freímos los ajos picados menudos; antes de que cojan color añadimos los garbanzos escurridos (sin tirar el agua de cocción), las avellanas trituradas y el jamón (si lo ponéis); agregamos parte del caldo de los garbanzos y dejamos cocer todo junto unos 10 minutos. La cantidad de caldo depende de que os gusten más o menos caldosos o secos.

El huevo se pondría en el momento de servir.

¿Comemos o qué?