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lunes, 21 de septiembre de 2026

Tortilla de fabes, de Ángel.

 

                   La tortilla de Ángel.

Ángel es mi vecino y él me habló de esta sencilla receta; sencilla como ha sido siempre la comida tradicional en las aldeas  asturianas pero sin perder un ápice de sabor, de poder nutritivo y de ¿cómo decirlo? de sentido común.

Me recuerda a otro plato tradicional catalán, el trinxat; nada que ver en cuanto a ingredientes pero sí en la filosofía de aprovechamiento de recursos, de consumir lo que hay en la huertas en cada momento, de independencia alimentaria.

Tú un día cocinas fabes, dicho en asturiano, alubias blancas en otras regiones de España y te sobran, no muchas como para repetir pero sí las suficientes como para no desecharlas; hay que buscar un plato, para aprovecharlas. Aquí sí que no se tiraba nada.



En la versión original necesitamos además de les fabes, una cebolla, unos huevos y un poco de aceite. Yo he añadido, por mi cuenta, un pimiento rojo ¿por qué? porque seguro que queda muy rico y porque en la huerta de C y C hay muchos y hay que aprovecharlos. 

Además de la cebolla, el pimiento y las fabes cocidas necesitamos huevos, perejil, sal y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos secando bien “les fabes” : las sacamos del caldo y, en una sartén con una cucharada escasa de aceite, a fuego mínimo, las dejamos unos minutos.


Mientras hacemos un sofrito con cebolla y pimiento.

Agregamos “les fabes”, mezclamos con cuidado de no romperlas.



Batimos los huevos; picamos el perejil. Salamos.



Unimos todo y cuajamos la tortilla.


miércoles, 21 de febrero de 2024

Fabas con caponata de berenjena.



Parece que vuelve el frío; parece mentira que nos alegremos de que llueva, nieve y llegue un  viento helador…pero es que este invierno apenas si lo hemos tenido.

Así que volvemos a los platos de cuchara: calientes, completos, saciantes, contundentes, o casi, porque nada de embutido, ni morcilla, ni chorizo, ni tocino; solo legumbre y verduras. ¡De verdad que está para chuparse los dedos!

Necesitamos hacer dos preparaciones por separado, una de la caponata siciliana (que yo hago a mi manera) y otra con unas fabas.



Fabas: para dos ponemos unos 150 gramos de fabas, yo usé la variedad “de la granja” que son las típicas de la fabada, a remojo en agua fría la noche anterior. 

Por la mañana las cubrimos con agua fría y las ponemos a cocer con una hoja de laurel y un trozo de cebolla, procurando que siempre estén cubiertas; las asustamos con agua fría y la cocemos despacio hasta que estén tiernas; dependiendo de la calidad de las fabas tardarán más o menos. Nunca debemos introducir una cuchara u otro instrumento para revolver ya que las partiríamos simplemente meneamos la pota. Reservamos.

Para hacer la caponata de berenjena necesitamos: una cebolla, dos o tres dientes de ajo, una berenjena mediana, tomates maduros (o un bote de tomate pelado), unas alcaparras, aceitunas verdes, sal y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos lavando la berenjena y partiéndola en trozos no muy pequeños; los ponemos en un escurridor con un puñado de sal y lo dejamos una media hora o algo más para que suelte algo de líquido; lavamos, escurrimos y reservamos. Yo esta vez no la pelé, a pesar de no ser de cultivo ecológico, pero podéis hacerlo si no os gusta la piel.

Ponemos un buen chorro de aceite en una cazuela amplia y, a fuego fuerte salteamos la berenjena; cuando está un poco dorada añadimos la cebolla y los ajos, todo picado, mezclamos bien, salamos y dejamos que se cocines hasta que la cebolla ablande; en ese momento añadimos el tomate y las aceitunas (yo usé gordal deshuesada y las partí al medio) seguimos cocinando hasta que pierda todo el agua y todos los ingredientes estén hechos. Agregamos las alcaparras y reservamos.

Cuando tenemos las dos preparaciones hechas nos queda mezclarlas: sobre la caponata vamos poniendo con una espumadera las fabas, meneamos la cazuela para ir mezclando y añadimos el caldo que sea necesario para cubrir el guiso ¡sin pasarnos! para que no quede demasiado caldoso.

Probamos de sal y rectificamos; yo las fabas siempre las salo al final así que el guiso necesitará más sal. Dejamos hervir despacio unos cinco minutos todo junto, reposar otros cinco y…a comer.


jueves, 23 de noviembre de 2023

Fabas (alubias) con cosas.


 


Estamos ya, por fin, en plena temporada de potajes de legumbres, cazuelas, sopas y cremas; todo nutritivo, sano y sobre todo… calentito.

Hoy fabas, alubias blancas, acompañadas con un sofrito de jamón y champiñones.

Si tenéis alubias ya cocidas, del congelador o de bote, el plato se hace en poquísimo tiempo.

Necesitamos por ración:

100 gramos de fabas secas, antes de cocer.

Entre 4 y 6 champiñones, dependiendo del tamaño.

Unos tacos de jamón.

Un trozo de pimiento verde italiano.

1 ó 2 dientes de ajo.

1 cebolla pequeña.

Sal, aceite de oliva virgen y laurel.

Empezamos poniendo, la noche anterior la legumbre a remojo en abundante agua fría.

Por la mañana quitamos el agua del remojo y las ponemos en un puchero con una hoja de laurel, una cebolla pequeña entera y un poco de aceite de oliva. 

Dejamos cocer despacio hasta que estén tiernas sin removerlas con ningún instrumento para no romperlas; el tiempo dependerá de la calidad y la frescura.

Mientras en una sartén ponemos el pimiento picado con unas cucharadas de aceite, después de un par de minutos añadimos los ajos picados y cuando empiezan a “bailar” los tacos de jamón y los  champiñones. Salamos ¡con cuidado! y cocinamos para conseguir que todo se dore.

Sacamos del puchero la cebolla con un poco de caldo, lo trituramos y lo añadimos de nuevo.

Mezclamos el contenido de la sartén con las fabas (si tienen demasiado caldo quitamos una parte) y cocemos despacio unos minutos después de probar y rectificar de sal.

Dejamos reposar antes de servir.

viernes, 23 de abril de 2021

Ensalada templada de alubias y espárragos trigueros.



Ya sabéis que las ensaladas con legumbres son una manera estupenda de seguir comiéndolas cuando sube la temperatura y ya apetecen menos los platos de cuchara calentitos, esos que nos entusiasman y “resucitan” en lo más duro del invierno.

Estas fabas son ecológicas de la huerta de Llugarín, cultivadas con mucho mimo y eso se nota.

Suprimiendo las anchoas se convierte en un plato vegano para los que prefiráis esta opción.


Necesitamos por persona:

100 gramos de fabas (alubias blancas),

1 tomate mediano.

6 espárragos trigueros.

3 ó 4 filetes de anchoas en aceite (opcional).

Sal, orégano seco y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos lavando las fabas y poniéndolas, la noche anterior a cocinarlas, a remojo en agua fría.

Las escurrimos y las ponemos a cocer cubiertas con agua fría, sin sal, a fuego medio hasta que estén tiernas; es importante no removerlas con una cuchara, para que no se rompan, simplemente movemos la cazuela de vez en cuando, y ¡siempre cubiertas de agua! para evitar que suelten la piel.

Las salamos cuando estén, con cuidado si vamos a usar anchoas.

Se pueden usar alubias de bote y nos saltamos este paso pero yo, la verdad no lo hago prefiero cocer fabas abundantes y tener en el congelador un taper para cuando las necesito.

Pelamos el tomate y lo partimos en trozos de bocado.

Partimos los espárragos y los escaldamos un minuto en agua hirviendo; escurrimos.

Ponemos en una sartén dos cucharadas de aceite, las anchoas (si las usamos), los espárragos y el tomate y cocinamos a fuego medio; las anchoas con el calor se desharán y dejaran su potente sabor. No lo cocinéis en exceso, un puntito crujiente es mejor.

Servimos las alubias templadas con las verduras y ponemos un poco de orégano en el último momento.



Y listo ¿comemos o qué?

sábado, 2 de febrero de 2019

Fabas (alubias blancas) con bacalao.



Un plato único y completo muy adecuado para los días de frío como los que tenemos ahora. Días de invierno con nieve, viento y lluvia como corresponde a la época del año en que estamos.




Necesitamos para dos:
300/350 g de bacalao salado y 2/3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
180/200 g de fabas blancas.
2 ó 3 zanahorias, dependiendo del tamaño.
1 hoja de laurel y perejil.
Para el sofrito: 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, ½ pimiento verde, ½ cebolla y 2 dientes de ajo.

Es un plato que tenemos que tener pensado con antelación porque necesitamos poner el bacalao a desalar. Dependiendo del grosor de las tajadas necesitará más o menos tiempo, entre 24 horas para las migas y 36/48 para las piezas más gruesas. Yo lo tuve 48 horas, en la nevera con agua fría cambiándola dos veces al día.

La noche anterior a cocinar ponemos las fabas a remojo en agua fría. Aunque os quiero comentar que hay  quien no las pone a remojo, entre ellos mi madre que opina que no es necesario ¡en fin! yo sigo haciéndolo.

Empezamos haciendo el sofrito: en dos cucharadas de aceite sofreímos los ajo, el pimiento verde y la cebolla todo picado menudo. Cuando está blando, sin dorarse añadimos las fabas, la hoja de laurel y las zanahorias peladas y enteras, cubrimos de agua fría y dejamos hervir despacio hasta que están tiernas.

Mientras en una sartén con las otras 2/3 cucharadas el aceite hacemos el bacalao partido en tacos; lo freímos para sellarlo por todas las caras.

Cuando tengamos las fabas listas sacamos las zanahorias, que habíamos puesto enteras al vaso de la batidora con un poco de caldo, trituramos y volvemos a poner en el guiso. Conseguimos un caldo más espeso y con un bonito color.

Agregamos el contenido de la sartén, el bacalao y el aceite; dejamos hervir un par de minutos, probamos de sal y apartamos del calor. Dejamos reposar cinco minutos, espolvoreamos perejil picado y servimos.


                                                                           ¡Y listo!

martes, 16 de octubre de 2018

Fabas con setas shiitake.


Hoy sí podríamos decir aquello de receta de “kilómetro cero”: fabas de la huerta y setas cultivadas en casa.


Desde que hicimos un pequeño curso con Funji natur, “bajo la sombra de los castaños en un escondido valle asturiano”, como dicen ellos, cultivamos nuestras propias setas shiitake y os aseguro que es una experiencia muy gratificante; observar todo el proceso desde el nacimiento de la seta en la corteza del tronco y su crecimiento hasta que las recolectas es muy emocionante.

Y como uno de nuestros tronquitos ha sido generoso hemos hecho esta receta.



Necesitamos para dos:
200 g de fabas.
Setas shiitake, no las pesé pero en la foto del tronco podéis ver, más o menos, la cantidad. Creo que eran unas 16/18 de distintos tamaños.
Además necesitamos: 1 cebolla mediana, 2 zanahorias, 4 dientes de ajo, una hoja seca de laurel, aceite de oliva virgen y sal.



Empezamos la noche anterior ponemos las fabas a remojo en agua fría, bien cubiertas para que se rehidraten.

Cuando las vayamos a cocinar tiramos el agua del remojo y, en una cazuela proporcionada a las cantidades ponemos las fabas, la cebolla pelada y entera, las zanahorias peladas y enteras, la hoja de laurel, dos dientes de ajo y un chorretón de aceite; cubrimos con agua fría y ponemos a cocer.

Cuando empiece a hervir “asustamos” a las fabas añadiendo un poco de agua fría; dejamos cocer despacio, manteniendo siempre las fabas cubiertas de agua para evitar que suelten la piel; tampoco es conveniente revolver con una cuchara ya que seguramente las partiremos, es mejor menear la pota de vez en cuando.

Cuando están tiernas las salamos, sacamos la cebolla y las zanahorias con un poco de caldo, lo trituramos y lo volvemos a echar a la cazuela.

Quitamos el laurel.



Mientras se cocinan las fabas vamos haciendo las setas: las limpiamos bien con un papel de cocina, nunca mojándolas y las partimos.

En una sartén ponemos un poco de aceite y los otros dos dientes de ajo picaditos; los freímos y añadimos las setas. Dejamos que se cocinen ligeramente y añadimos esta preparación a las fabas. Dejamos hervir despacio unos cinco minutos.

Apartamos del calor y dejamos reposar antes de servir.


 
                                          ¡Y listo!