domingo, 14 de junio de 2020

Bizcocho de remolacha y cacao.





Tenía mucha gana de probar el bizcocho de remolacha y aprovechando que me regalaron remolachas ecológicas, que llueve sin parar, que está muy fresco para ser junio y que…bueno que me animé y lo preparé.

No me decepcionó: es un bizcocho denso, húmedo como todos los bizcochos hechos con puré de calabaza o zanahoria.

No es muy dulce y lo único que yo cambiaría sería la cantidad de cacao, que me parece mucha y “tapa” el color de la remolacha. Pero eso ya sabéis es cuestión de gustos.




Necesitamos:
250 g de harina.
2 remolachas.
3 huevos.
Una cucharada de miel.
80 gramos de azúcar blanco.
100 ml de aceite de girasol.
60 g de cacao sin azúcar.
250 g de remolacha cocida.
2 ó 3 cucharadas de leche.
1 sobre de levadura.
Una pizca de sal.

Empezamos cociendo las remolachas; las mías tardaron unos 25 minutos. Cuando enfríen un poco y se puedan manipular las pelamos y trituramos con dos o tres cucharadas de leche. Reservamos.

En un bol batimos los huevos con el azúcar, hasta que queden bien espumosos.

Añadimos la miel y el aceite y mezclamos.

Ya tenemos la masa líquida del bizcocho.

Ahora preparamos la masa seca: mezclamos la harina, la sal, la levadura y el cacao.

Vamos agregando, tamizada y por tandas la masa seca en la líquida; ponemos un poco, mezclamos y no añadimos más hasta integrarla.

En el momento de encender el horno que se vaya calentando a 180º.

Cuando ya mezclamos todo ponemos el puré de remolacha y lo mezclamos con movimientos envolventes hasta que tenemos una masa homogénea.

Lo vertemos en el molde; yo usé uno metálico forrado con papel y ligeramente engrasado.

Horneamos hasta que esté cuajado; el mío tardo 45 minutos. A los 30 minutos aproximadamente lo tapé con papel para que no quemase por arriba.

Sacamos del horno cuando al pincharlo con una brocheta salga seca, lo dejamos reposar cinco minutos antes de desmoldar y poner en una rejilla a enfriar.




¡Y listo, a disfrutar!

Esta receta la vi en “Postres originales”; yo la modifiqué un poco, a mí gusto.

martes, 9 de junio de 2020

Garbanzos con cordero.



Hoy una receta completa, contundente, de esas que piden siesta: una legumbre más una carne muy sabrosa, el cordero; todo acompañado de muchas verduras.

Yo utilicé cuello de cordero, que es una parte que aporta mucho sabor al guiso, como toda la carne con hueso y además es muy económica; también es una forma de usar todas las tajadas si compráis el cordero por entero o por medios.

Además lleva garbanzos que ya sabéis que yo prefiero cocerlos, no usar de bote. Tengo cierta fijación por usar producto de proximidad, cultivados, si es posible cerca así que compro legumbre a granel, los garbanzos en concreto de León.


Necesitamos:
Carne de cordero.
1 puerro.
2 zanahorias.
1 cebolla mediana.
2 dientes de ajo.
½ pimiento rojo.
½ pimiento verde.
½ vaso de vino blanco.
Aceite de oliva virgen.
Perejil.
Garbanzos, un puerro y una zanahoria.

Empezamos preparando los garbanzos.

Hay que poner los garbanzos a remojo la noche anterior; por la mañana escurrirlos y cocerlos con el puerro, la zanahoria y sal hasta que estén tiernos.

Mientras vamos preparando el cordero. Para este guiso, ya sabéis, podemos usar las partes menos nobles del cordero: costillas o pescuezo.

Ponemos en una cazuela amplia, para no amontonar las tajadas, aceite y freímos la carne, sin moverla mucho hasta que esté dorada. La sacamos a un plato y reservamos.

En la misma cazuela vamos pochando las verduras con sal; primero ponemos el ajo y vamos añadiendo el puerro, la cebolla, las zanahorias y por último los pimientos; dejamos hasta que se ablande todo.

Agregamos el vino blanco, dejamos evaporar y ponemos la carne que teníamos reservada. Añadimos un poco de agua y dejamos cocer despacio hasta que la carne esté tierna.

Sacamos la carne y trituramos la salsa.

Mezclamos los garbanzos cocidos y bien escurridos con la salsa y el cordero y dejamos cocer despacio unos 30 minutos para que cojan el sabor.

Servimos y ponemos un poco de perejil picado.


¡Y listo, a disfrutar!