jueves, 22 de septiembre de 2022

Ensalada templada, con huevo poché.


 

Si, como es mí caso, os habéis tomado una buena fabada a medio día con dos copitas de vino tinto y postre, os aconsejo una cena ligera y sin grasa. 

Más que nada para no tener remordimientos nocturnos, jajaja.


Necesitamos:

Judías verdes (fréjoles).

Zanahorias.

1 huevo, de gallina feliz.

Sal, aceite de oliva virgen extra y ½ cucharilla de pimentón.



Empezamos quitando los extremos a las judías, partiéndolas en trozos y después al medio, a lo largo; quedan unos “bastones”.


Hacemos lo mismos con las zanahorias después de pelarlas.


Las cocemos en agua hirviendo con sal, por separado, al dente, algo crujientes; el punto de cocción de las verduras va en gusto pero creo que demasiado blandas pierden gracia.


Huevo poché: hay dos maneras de hacerlo y las dos son muy fáciles.


Ponemos agua a hervir, una cantidad proporcionada.


Con una cuchara o unas varillas damos vueltas al agua hirviendo muy deprisa mientras echamos el huevo en el centro.


Así la clara se recogerá alrededor de la yema. Dependiendo del tamaño del huevo y de cómo nos guste de cuajados tardará entre tres y cuatro minutos.


O también podemos forrar el pocillo con film, un trozo amplio; lo untamos con una brocha ligeramente de aceite y ponemos el huevo.


Cerramos, haciendo un paquetito que ataremos muy bien y lo metemos en el agua hirviendo. El tiempo será el mismo.


Servimos las verduras y ponemos el huevo en el centro; espolvoreamos con sal y pimentón.


Aderezamos la ensalada con un chorro de aceite de oliva.

 


 


 

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