jueves, 13 de octubre de 2022

Ghriba de almendras.




Unas galletas marroquís que son una delicia, por su sabor, su textura, su aroma y por lo fáciles que son de hacer.


La primera vez que las hicimos fue mi nieto, de diez años, el que pesó ingredientes, mezclo, dio forma, rebozó…yo me encargué del horno y poco más. 

Así que animaos a hacerlas con los niños, para una merienda especial, para su cumple o para regalar ¡les encantará hacer de reposteros!


La receta la vi en el blog “Ni blanco ni en botella”; yo puse un poco menos de azúcar en la masa (originalmente eran 90 g.) porque al ir rebozadas quedan bastante dulces, y un poquito más de harina (eran 35 g.) que me parecía que hacía falta (dependiendo del tamaño del huevo pude se necesaria).



Necesitamos para unas 15 galletas, no muy grandes:


160 g. de almendra molida.

75 g de azúcar.

40 g de harina.

½ cucharilla de levadura química.

 1 huevo grande.

Una pizca de sal.

1 cucharilla de agua de azahar.

Para rebozar las galletas:

Azúcar y azúcar glas.


Empezamos calentando el horno a 180º (sin bandeja) y pesando todos los ingredientes.


En un platito ponemos azúcar blanco normal y en otro azúcar glas.


En un bol grande ponemos la almendra, el azúcar, la harina con la levadura y una pizca de sal. Mezclamos.


Batimos el huevo con el agua de azahar y lo agregamos.

Mezclamos bien para que toda la masa quede húmeda y homogénea.


Dejamos reposar unos 10 minutos.


Con una cuchara cogemos porciones, la masa es blanda, y las rebozamos en el azúcar; hacemos unas bolas un poco aplastadas y las pasamos al azúcar glas. 


Las vamos poniendo en la bandeja del horno que estará cubierta con papel.


Horneamos entre 12/15 minutos hasta que veamos que se han craquelado.

Dejamos enfriar en una rejilla.



¿Comemos?

domingo, 9 de octubre de 2022

Repollo (col) con langostinos.


 

Hoy os dejo un primer plato ligero y sabroso. 

Hay que comer verduras, todos los días y en abundancia, que sean la base de nuestra dieta junto con las legumbres así que necesitamos muchas ideas para ir variando.  



Necesitamos para dos:

½ repollo rizado, aproximadamente 500 gramos.

6 langostinos.

2 dientes de ajo.

½ cucharadita de pimentón dulce.

Sal y aceite de oliva virgen extra.


Empezamos picando el repollo y lavándolo bien. En una cazuela amplia y baja ponemos una cucharada abundante de aceite, añadimos el repollo y salamos; ponemos el calor medio, tapamos la cazuela y dejamos que se estofe.


No es necesario añadir agua ya que el repollo está mojado y además suelta su propio agua; el único requisito es abrir la tapa lo menos posible y dejando caer la humedad, de la tapa, dentro de la cazuela.


Con las cabezas, los caparazones de los langostinos y un vaso grande de agua preparamos un caldo, dejándolo cocer unos quince minutos.


Colamos y reservamos.


Mientras en otra cucharada de aceite freímos los dientes de ajo; antes de que se doren agregamos, fuera del calor el pimentón y los langostinos pelados; cocinamos un minuto por cada lado y reservamos.


Cuando el repollo esté casi tierno añadimos el contenido de la sartén, langostinos, aceite y pimentón y unos cucharones de caldo.


Dejamos cocer despacio, destapado unos cinco minutos.



¿Comemos?