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sábado, 19 de noviembre de 2022

Cordero con aceitunas verdes.


 

La carne de cordero es, sin duda, mi favorita: ya sea guisada, asada o en chuletas de palo bien fritas;  es de la poca carne que no se me “hace bola”, jajaja.

Hoy he utilizado una de las partes más económicas, el pescuezo, que tiene una carne bien pegadita al hueso, muy sabrosa.

Es una buena manera de aprovechar esta parte si compras medio cordero. Asas la pierna y la paletilla, haces las chuletas y te quedan esas tajadas menos vistosa que también hay que usar.



Necesitamos para dos:

400 g. de cordero.

300 g. de patatas.

1 cebolla grande.

2 ó 3 dientes de ajo.

1 limón.

Sal, pimienta negra y aceite de oliva virgen extra.

Ras-el-hanout y canela en rama.

12 aceitunas verdes gordal.


Empezamos poniendo en una cazuela amplia dos cucharadas de aceite y sellando las tajadas adobadas con sal y pimienta.

Mientras picamos la cebolla y los dientes de ajo.

Pelamos el limón, cogiendo sólo la parte amarilla y hacemos el zumo.

Cuando la carne está sellada añadimos las aceitunas, la cebolla, los ajos, la piel de limón y sal; tapamos y dejamos cocinar unos minutos hasta que la cebolla empiece a ablandarse.

Agregamos el ras-el-hanout y la canela, mezclamos bien y ponemos un vaso de agua y el zumo de medio limón.

Dejamos cocer despacio unos 30 minutos.

Aprovechamos para pelar las patatas y partirlas en trozos grandes; las añadimos y seguimos cocinando despacio otros 25/30 minutos más. 

El guiso no debe estar cubierto de caldo, sino relativamente seco.

Servimos.



¿Comemos?

martes, 9 de junio de 2020

Garbanzos con cordero.



Hoy una receta completa, contundente, de esas que piden siesta: una legumbre más una carne muy sabrosa, el cordero; todo acompañado de muchas verduras.

Yo utilicé cuello de cordero, que es una parte que aporta mucho sabor al guiso, como toda la carne con hueso y además es muy económica; también es una forma de usar todas las tajadas si compráis el cordero por entero o por medios.

Además lleva garbanzos que ya sabéis que yo prefiero cocerlos, no usar de bote. Tengo cierta fijación por usar producto de proximidad, cultivados, si es posible cerca así que compro legumbre a granel, los garbanzos en concreto de León.


Necesitamos:
Carne de cordero.
1 puerro.
2 zanahorias.
1 cebolla mediana.
2 dientes de ajo.
½ pimiento rojo.
½ pimiento verde.
½ vaso de vino blanco.
Aceite de oliva virgen.
Perejil.
Garbanzos, un puerro y una zanahoria.

Empezamos preparando los garbanzos.

Hay que poner los garbanzos a remojo la noche anterior; por la mañana escurrirlos y cocerlos con el puerro, la zanahoria y sal hasta que estén tiernos.

Mientras vamos preparando el cordero. Para este guiso, ya sabéis, podemos usar las partes menos nobles del cordero: costillas o pescuezo.

Ponemos en una cazuela amplia, para no amontonar las tajadas, aceite y freímos la carne, sin moverla mucho hasta que esté dorada. La sacamos a un plato y reservamos.

En la misma cazuela vamos pochando las verduras con sal; primero ponemos el ajo y vamos añadiendo el puerro, la cebolla, las zanahorias y por último los pimientos; dejamos hasta que se ablande todo.

Agregamos el vino blanco, dejamos evaporar y ponemos la carne que teníamos reservada. Añadimos un poco de agua y dejamos cocer despacio hasta que la carne esté tierna.

Sacamos la carne y trituramos la salsa.

Mezclamos los garbanzos cocidos y bien escurridos con la salsa y el cordero y dejamos cocer despacio unos 30 minutos para que cojan el sabor.

Servimos y ponemos un poco de perejil picado.


¡Y listo, a disfrutar!

viernes, 10 de enero de 2020

Canelones de ternasco.



Una receta de aprovechamiento pero de lujo. Con unos ingredientes básicos y restos de cordero asado conseguiremos un estupendo y sabroso plato.

Hay que dedicarle un poco de tiempo pero podemos tener casi todo hecho y terminarlo en el último momento.


Necesitamos para dos:
Unos 200 g de paletilla o pierna de cordero asado.
8 láminas de canelón.
1 cebolla mediana.
½ pimiento verde.
2 ó 3 dientes de ajo.
Sal y pimienta negra.
Bechamel: 1 cucharada de harina, leche y aceite de oliva virgen.
Un trozo de queso de oveja curado.




Empezamos picando, a cuchillo la carne de cordero asada, dejándola en trocitos pequeños.

Preparamos una salsa bechamel ligera: ponemos dos cucharadas de aceite y freímos la cucharada de harina durante unos 2 minutos para quitar el sabor de harina cruda. Agregamos la leche y trabajamos con unas varillas para evitar los grumos y cocemos durante unos 10 minutos.

Salamos y reservamos.

Picamos los dientes de ajo, la cebolla y el pimiento.

Ponemos dos cucharadas de aceite y vamos friendo, empezando por los ajos, después la cebolla y el pimiento. Cuando empieza a ablandar añadimos la carne que tenemos picada y seguimos cocinando.

Para finalizar ponemos parte de la salsa bechamel, tres o cuatro cucharadas hasta que nos quede un relleno jugoso. Reservamos para que pierda temperatura.

Vamos a cocer las láminas de la pasta siguiendo las indicaciones del fabricante. Las ponemos sobre un paño de cocina de algodón y las vamos rellenando; ponemos una cucharada de la farsa sobre cada lámina y enrollamos; los vamos colocando en una fuente de horno (yo pinto la fuente con un poco de aceite para que no se me peguen).

Cuando los tenemos todos cubrimos con el resto de la bechamel, rallamos el queso por encima y los metemos en el horno caliente a 180º para que se calienten bien por dentro.

Al final ponemos solo calor por arriba y gratinamos, que cojan un bonito color ¡sin quemarse!



domingo, 3 de diciembre de 2017

Alubias blancas con cuello de cordero.




Para esta receta vamos a utilizar una parte del cordero muy barata y sabrosa: el pescuezo. También se puede usar falda o tajadas de otra parte pero el cuello da mucho sabor, tiene carne y hueso y esas tajadas suelen ser muy ricas.



Necesitamos para dos:

Alubias blancas (fabes), 200g.
Un cuello de cordero en trozos.
Verduras: dos puerros, dos zanahorias, ½ pimiento verde.
½ vaso de vino blanco.
Una puntita de pimentón dulce.
Aceite de oliva virgen, dos o tres cucharadas.
 





Ponemos las alubias a remojo la noche anterior en agua fría.

Empezamos: en una pota ponemos las alubias remojadas, un puerro en trozos, una zanahoria pelada; cubrimos con agua fría y ponemos a cocer hasta que estén tiernas; salamos. Recordad que al principio de la cocción es conveniente “asustar” (añadir agua fría para cortar el hervor) las alubias y mantenerlas siempre cubiertas de agua para evitar que suelten la piel.

En otra pota ponemos el aceite y sofreímos los trozos de cordero, adobados con sal y pimienta negra.

Sacamos a un plato y en el mismo aceite ponemos el otro puerro picado, la zanahoria en rodajas y el pimiento verde en trocitos; dejamos sofreír hasta que empieza a estar blando; agregamos el vino blanco y dejamos evaporar.

Incorporamos la carne, añadimos un poco de agua y dejamos cocer hasta que esté tierno.

Cuando tenemos las dos preparaciones hechas sacamos las verduras de las alubias y toda la salsa de la carne,  a la batidora y trituramos.

Mezclamos las alubias, la carne y la salsa triturada y dejamos cocer durante unos minutos para que todo se mezcle bien. Comprobamos de sal.



                                         ¡Y listo!