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viernes, 12 de junio de 2026

Cachelos con cebolla y pimentón.

 


Hoy os dejo una receta de acompañamiento, los cachelos, que según la RAE son patatas cocidas, típicas de la cocina gallega, que se sirven en trozos acompañando al pescado o a la carne.

En mi casa además de la patata cocida se ponía una cebolla ligeramente pochada, pimentón, aceite y unas piedras de sal gruesa y acompañaban a carne, pescado o a un simple huevo frito.

Necesitamos: patatas, cebolla, pimentón dulce, picante o mezcla, aceite de oliva virgen extra y sal gruesa. No pongo las cantidades, adaptarlas a vuestras necesidades.

Empezamos cociendo las patatas, peladas y partidas en trozos grandes, a fuego suave. Cuando estén tiernas las escurrimos y reservamos*

En una sartén ponemos aceite con la cebolla y freímos hasta que esté blanda pero sin llegar a pocharse.


Mientras ponemos las patatas en una sartén sin nada de grasa y las vamos calentando despacio para que pierdan la humedad que puedan tener.


Cuando la cebolla esté ponemos el pimentón, ya fuera del fuego y mezclamos bien.



Mezclamos la cebolla con las patatas y servimos caliente.

*Podéis cocer las patatas, dejarlas enfriar unas horas o hasta el día siguiente con lo cual desarrollan lo que llaman “almidón resistente” muy beneficiosos, según creo,  para nuestra salud.

martes, 29 de marzo de 2022

Judías verdes con pimentón.


Bueno, con pimentón y… con huevo y panceta ahumada. Pero no os alarméis sigue siendo un plato “bastante” ligero. En realidad son muchas judías y un poquito de panceta, bien frita que deja casi, casi toda su grasa en la sartén.

Lo de poner el pimentón por encima del huevo no sé si se hace en otras partes, supongo que sí, pero en León es muy típico.



Necesitamos por ración:

Judías verdes, 200 gramos.

1 huevo.

Panceta ahumada, 2 ó 3 lonchas finas, unos 40 gramos. Yo puse de Geras de Gordón (León).

¼ de cucharilla de pimentón, dulce o picante, al gusto.

Sal y aceite de oliva virgen extra.


Empezamos preparando las judías: quitamos los hilos laterales (si son muy tiernas no hace falta) y los extremos. Las partimos y las cocemos en agua con sal hasta que estén tiernas. Las mías tardaron 8 minutos aproximadamente pero probad un trozo para comprobar. Escurrir y reservar.


Mientras quitamos la corteza de la panceta, la partimos y la ponemos, sin nada de aceite en la sartén para que suelte su grasa y se tueste.

Freímos un huevo. Lo espolvoreamos con el pimentónponemos una cucharada del aceite caliente de freír el huevo por encima.

Montamos el plato poniendo en la base las judías, encima el huevo y la panceta.

 ¿Comemos o qué?

martes, 23 de febrero de 2021

Sopa de verduras.


 


Esta es una sopa casi, casi mágica. Te reconforta, te alimenta, te sacia, te hidrata.., además te sirve para vaciar el cajón de las verduras del frigo porque necesitamos verduras variadas pero no grandes cantidades de cada una.

Usa las que tengas, coliflor, brócoli, repollo, berenjena, espárragos verdes, nabo, judías verdes, champiñones,..

Yo usé:

2 puerros, ½ cebolla, ½ pimiento rojo, 2 zanahorias, 1 rodaja de calabaza, 1 patata mediana, 8 ó 10 coles de Bruselas y  ½ romanesco.

Además 1 pocillo, de café, de arroz, aceite de oliva, una pizca de pimentón dulce y sal.

Puedes usar caldo de pollo, de jamón o simplemente agua ya que al cocer tantas verduras quedará igualmente sabrosa.

Si queréis un plato más completo o plato único podéis añadir huevo cocido picado o unos taquitos de jamón.

Empezamos preparando todas las verduras; como es una sopa es importante que estén todas cortadas en pequeño tamaño para que quepan en la cuchara:

Pelamos y picamos la cebolla, el puerro, las zanahorias, el pimiento, la calabaza y la patata; quitamos las hojas exteriores a las coles de Bruselas, si son grande las partimos al medio; cortamos el romanesco en flores y después cada una al medio.

Ponemos en una cazuela 3 ó 4 cucharadas de aceite a calentar. Añadimos el puerro y la cebolla, salamos y dejamos pochar a fuego suave; cuando empiece a ablandar ponemos las zanahorias, las coles y la patata, sofreímos dos o tres minutos.

Agregamos el pimentón, damos unas vueltas para que se fría y cubrimos con agua (o caldo) abundante.

Cuando empiece a hervir ponemos el arroz, la calabaza y el romanesco. Salamos.

Dejamos hervir a fuego suave unos 15 minutos; comprobamos que todo está cocido pero sin pasarnos de cocción.

Comprobamos de sal y rectificamos si es necesario.



Y listo ¿comemos o qué?


miércoles, 9 de mayo de 2018

Patatas revolconas.



En mi casa se llaman “patatas para Eneco”. Hay niños que para verles felices hay que darles chocolate, gominolas…a mí nieto mayor, Eneco, le haces feliz con unas patatas revolconas. Eso sí, hay que ponérselas en cucharillas de aperitivo, que el niño nos ha salido muy fino, jaja.




Es un plato humilde, con ingredientes sencillos, de esos que había antes de todas las casas (patatas, ajos, aceite, algo de panceta…) nada de lujo y sin embargo un plato exquisito.

En mi infancia se hacía una variante: se cocían las patatas en trozos grandes, cachelos, no se machacaban y el refrito llevaba también cebolla muy menuda. Básicamente el mismo plato.

Con un vinito una cazuela así para compartir es un buen aperitivo.

No pongo cantidades pero necesitamos:
 
Patatas, aceite de oliva virgen, unos dientes de ajo, una cucharadita de pimentón y panceta curada partida en lonchas.
 
Yo uso panceta de Geras de Gordón, de León, bien curada, un auténtico placer. No me gusta el beicon, pero va en gustos.

Empezamos pelando las patatas y poniéndolas a cocer en agua y sal, hasta que estén tiernas. 

Las sacamos y reservamos un poco del agua de cocerlas.

Con un tenedor las machacamos de forma irregular, no hace falta que queden perfectamente trituradas, aunque si lo preferís podéis pasarlas por un pasapuré. Si os parece que están muy secas agregamos algo de agua de cocerlas.

Ponemos en una sartén, de tamaño apropiado, aceite que cubra el fondo y freímos los dientes de ajo cortados en láminas; cuando empiezan a dorarse apartamos  del calor y echamos el pimentón para que se fría sin quemarse.





Añadimos las patatas machacadas y revolvemos para que se impregnen bien del aceite.


Aparte, en otra sartén ponemos, sin aceite, la panceta sin corteza y partida en trocitos.

Cuando está bien curruscada la sacamos, sin la grasa que ha soltado y la agregamos a las patatas, reservando un poco para poner por encima y adornar.  

                                              ¡Y listo!