sábado, 30 de septiembre de 2023

Albóndigas con guisantes.


 

A mí, ya os lo he contado, no me gusta mucho la carne, pero guisada con su salsa y verduritas la tomo sin problema, así que,  las albóndigas sí me gustan.

Quizá un poco laborioso de hacer pero es un plato que tiene muchas ventajas: se hace con antelación y se calienta cuando hace falta, congela muy bien, se puede poner tantas salsas distintas que puedes variar y no parece el mismo plato, se acompañan con arroz, pasta, patatas, ensalada…con lo que quieras, está muy rico y además es bastante económico ¿os parece poco?



Necesitamos:

750 gramos de carne de ternera picada a máquina una sola vez.

250 gramos de carne de cerdo, jamón fresco, también picada una sola vez a máquina.

2 huevos.

Miga de pan del día anterior.

Unos dientes de ajo, pimienta negra y sal.

Harina para rebozarlas.

Para la salsa necesitamos: dos dientes de ajo, una hoja de laurel, perejil y guisantes.

Aceite de oliva virgen.

Con estas cantidades a mí me salieron 28 albóndigas de un peso entre 35/40 gramos. Con que peses las dos o tres primeras se suficiente después ya “a ojo” ya lo notas y lo ves.

Empezamos adobando la carne: en un bol grande ponemos los dos tipos de carne, los huevos batidos, la miga de pan, remojada en leche y bien escurrida, el ajo machacado y pimienta negra.

Mezclamos bien y dejamos reposar en la nevera, bien tapada una hora como mínimo, aunque puede ser más. De momento no hemos puesto sal.

Pasado ese tiempo salamos y hacemos las albóndigas, bolitas de unos 35/40 gramos, las rebozamos en harina y ahora podemos hacer dos cosas: freírlas o asarlas en el horno.

Asadas tienen menos grasa, son más ligeras y yo creo que también un poco menos sabrosas. Yo las freí porque iba a hacer una salsa sin apenas aceite.

Las sacamos a papel absorbente.

Salsa: machacamos bien los ajos y los ponemos a freír en dos o tres cucharadas de aceite; antes de cojan color añadimos agua (o caldo, si tienes), las albóndigas, el laurel y los guisantes.

Cocemos despacio hasta que los guisantes estén tiernos. La carne no necesita mucho porque después de freírlas o asarlas ya está medio cocinada.

Yo usé guisantes congelados que necesitan unos 10 minutos para estar listos, si los usas en conserva añádelos en el último minutos solo necesitan calentarse.

Apagamos y agregamos el perejil picado, lavado y seco.

¡A comer!, bueno o a congelar para otro día.

miércoles, 27 de septiembre de 2023

Bollos con semillas de amapola.

 



Hoy vamos a hacer un sencillo pan casero; unos bollos perfectos para rellenar con dulce o con salado, a vuestro gusto: ¿escalivada? ¿jamón con tomate? ¿cecina con queso de cabra? ¿ acaso mejor mermelada o mantequilla con miel?

Quizá os dé un poco de pereza encender el horno, yo aproveché que iba a hacer unas doradas con patatas panadera para hacer este pan que no lleva amasado, sólo unos pliegues y reposo en la nevera ¡más fácil imposible!

Puse semillas de amapola pero con frutos secos, pipas de girasol, nueces, avellanas tostadas; o en plan dulce con chocolate, frutas confitadas o simplemente solo, también se puede hacer.



Necesitamos:

255 gramos de harina.

80 gramos de leche entera.

100 gramos de agua, que no esté fría.

5 gramos de sal.

½ cucharilla de azúcar.

1 gramo de levadura seca.

Semillas de amapola.

Empezamos preparando y pesando todos los ingredientes.

En un bol ponemos todo menos las semillas de amapola y con una cuchara de madera lo mezclamos bien de forma que no quede harina seca.

Es una masa muy pegajosa, muy difícil de trabajar con las manos así que en cuanto esté mezclado tapamos el bol y lo dejamos reposar unos treinta minutos a temperatura ambiente.

Después de ese tiempo la masa habrá cambiado: sigue siendo blanda y pegajosa pero mucho más manejable.

Añadimos las semillas de amapola y vamos haciendo pliegues, doblando la masa: cogemos la masa por un extremo sin sacarla del bol, estiramos y plegamos, doblamos hacia el lado opuesto, giramos el bol un cuarto de vuelta, volvemos a estirar y plegar. Repetimos estos pliegues cuatro veces y dejamos que la masa descanse. 

Trabajar la masa de esta forma es necesario para que se vaya desarrollando el gluten, puesto que está muy hidratada y el amasado no es la forma adecuada de hacerlo.

Hasta este punto es conveniente hacerlo por la noche; metemos el bol, bien tapado con film en la nevera y lo dejamos allí hasta por la mañana.

Ya sabéis “el reposo amasa”.

Cuando lo saquemos lo dejamos a temperatura ambiente una hora más o menos para que la masa despierte al coger temperatura; después nos untamos las manos con una capa mínima de harina y des-gasamos.

Pesamos la masa y la partimos en porciones iguales. La mía pesaba 448 gramos y la dividí en cuatro bollos de 112 gramos aproximadamente; como no es una masa fácil no es pueden hacer todos los bollos idénticos pero sí muy aproximados.

Hacemos los bollos haciendo rodar la masa sobre la meseta debajo de la mano que formará  “una jaula” y dejamos reposar una hora.

Los pintamos por encima, suavemente con leche y ponemos unas semillas.

Calentamos el horno a 180º y horneamos unos 18 minutos.

Sacamos a una rejilla y dejamos enfriar.

Ya sólo nos queda rellenarlos y disfrutar.


sábado, 16 de septiembre de 2023

Bocartes a la donostiarra.


 

Necesitamos para dos:

18/20 bocartes.

4 dientes de ajo.

Aceite de oliva virgen extra.

Vinagre.

Perejil.

Una guindilla cayena (optativa).

Limpiamos los bocartes, dejándolos sin vísceras y sin cabeza.



Pelamos los dientes de ajo y los laminamos.

En una sartén con dos cucharadas de aceite freímos los dientes de ajo y la guindilla (si la ponemos). Cuando los ajos estén dorados los sacamos y reservamos. Desechamos la guindilla.



Salamos los bocartes.

Los colocamos en la sartén donde hemos dorado los ajos y los cocinamos un minuto por cada lado. Para darles la vuelta nos ayudamos con dos tenedores.



Volvemos a poner los dientes de ajo y un chorrito de vinagre. Cocinamos un minuto más a fuego fuerte, para que se evapore y deje su gusto.

Ponemos el perejil picado y servimos.


jueves, 14 de septiembre de 2023

Plato Harvard 1º



Acabo de descubrir el plato Harvard gracias a mi hijo que sabe que me interesan estos temas y me habló de él. De momento me estoy informando a través de internet así que lo que os puedo contar es lo que todos podéis encontrar fácilmente.

El método del plato Harvard es una herramienta visual para distribuir de forma equilibrada y saludable los alimentos que tomamos en cada comida.  Sirve tanto para niños como para adultos ya que no es una dieta: es un plato único dividido en tres partes: 50% de verduras, hortalizas y frutas, 25% hidratos de carbono y el otro 25% de proteínas.

La mitad del plato, el 50% son verduras, hortalizas y frutas mejor de temporada que debemos ir variando y cocinando de manera saludable, al vapor, asadas al horno o a la plancha. Las patatas no forman parte de este grupo.

Una cuarta parte, el 25% son hidratos de carbono, pan y pasta integrales, maíz, quinua, arroz integral y patatas.

El último cuarto, otro 25% deben ser proteínas, legumbres, frutos secos, aves, pescado o huevos; ocasionalmente carne roja.

En este primer ensayo yo he puesto: calabacín, a la plancha, zanahorias y alcachofas hervidas y salteadas un par de minutos junto con el calabacín.

Otra parte es arroz, en este caso no es integral, hervido.

Y la proteína es ¼ de raja de bonito al estilo sefardí.

Como grasa uso aceite de oliva virgen extra.



BONITO AL ESTILO SEFARDÍ.

Necesitamos para dos:

½ raja de bonito un poco gruesa.

1 cebolla mediana.

½ pimiento verde.

2 cucharadas de salsa de tomate.

½ vasito de vino blanco.

1 guindilla cayena (optativa).

3 cucharadas de aceite y sal.

Empezamos: en una cazuela ponemos 2 cucharadas de aceite con la cebolla y el pimiento todo picado pequeñito, sal y la guindilla si la usamos. Sofreímos despacio hasta que este pochado sin llegar a coger calor.

Añadimos la salsa de tomate y después de mezclar, subimos el fuego y ponemos el vino; cuando se evapore tapamos la cazuela y dejamos que se cocine todo junto tres o cuatro minutos.

Agregamos los cuartos de bonito, salados, sin piel ni espina y a calor suave dejamos hervir unos dos minutos por cada lado. Apagamos y dejemos reposar.

Mientras reposa el pescado salteamos las verduras con la otra cucharada de aceite.

Distribuimos en el plato y ¡a comer!

viernes, 8 de septiembre de 2023

Focaccia con cebolla y aceitunas.


 

“La focaccia es una especie de pan plano cubierto con hierbas y otros productos alimenticios.​​ Se trata de un plato tradicional de la cocina italiana muy relacionado con la popular pizza”.

Esto es lo que dice la wikipedia y me parece una buena definición.

Yo hice una focaccia pequeña solamente para dos, para que no sobrara porque como muchos panes está mejor recién hecha, templada. Si necesitáis una más grande doblad las cantidades.

En este caso era el pan de acompañamiento pero si os gusta como plato poned encima otros ingredientes.



Necesitamos:

130 gramos de harina panadera.

70 gramos de agua.

Levadura fresca de panadero, una bolita del tamaño de un garbanzo.

½ cucharada, o un poco menos, de azúcar.

2 ó 3 gramos de sal.

2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

Cebolla y aceitunas negras.

Empezamos preparando la masa: ponemos en un bol la harina, el azúcar, la levadura desmenuzada y la sal; mezclamos bien.

Añadimos el agua a temperatura ambiente (ahora en verano no es necesario templarla) y volvemos a mezclar hasta que no veamos harina.

Tapamos con plástico (yo uso un gorro de ducha de los que te dan en los hoteles) y dejamos reposar entre 20 y 30 minutos.

Espolvoreamos un poco de harina en la encimera y extendemos un poco la masa; añadimos 1 cucharada de aceite y empezamos a amasar hasta que la absorba; al principio parece que no se integra pero después de amasar unos minutos desaparece.

Yo hasta este paso lo hago por la mañana para tomar la focaccia para la merienda-cena; si queréis tomarla a mediodía lo preparáis por la noche.

Volvemos a meter la masa en el bol, tapamos y dejamos en la nevera.

Sacamos la masa una hora antes de que queramos hornearla para que despierte. Después de este largo reposo estará muy manejable y podemos estirarla sobre la meseta y darle la forma.

La volvemos a dejar reposar unos 30 minutos.

Pasado ese tiempo presionamos en distintos puntos para hacerle unos hoyos y extendemos la otra cucharada de aceite que tenemos y cubrimos con la cebolla, que estará ligeramente pochada y las aceitunas.

Horneamos a 180º entre quince y veinte minutos, hasta que veamos que está dorada.


miércoles, 6 de septiembre de 2023

Sopa de melón con yogur.


 

No pensaba publicar esta receta porque, además de no tener ningún misterio que se tenga que explicar me parecía un poco tarde, ya casi otoño. Pero ¡hete aquí! que llevamos dos o tres días en Asturias que siguiendo el dicho leonés “se caen los pájaros”.



Lo primero voy a “presumir”, jajaja, de la bandeja que veis debajo del cuenco: mi primera obra en el arte ceramista. Entre el horno y yo, bien coordinados, conseguimos este objeto de belleza indescriptible. Se admiten aplausos o, en su defecto, pañuelos para mis lágrimas.

Necesitamos para dos o tres raciones de entrante:

Medio melón, sin piel ni pepitas.

1 yogur natural ¡sin azúcar!

Sal y un trocito de jengibre fresco rallado.

Aceite de oliva virgen extra.

Ponemos en el vaso de la batidora el melón, en trozos, el yogur, el jengibre rallado, sal y una cucharada de agua. Batimos.

Cuando ya esté hecho sopa, sin dejar de batir, vamos añadiendo un hilo de aceite por arriba, la cantidad un poco al gusto; yo puse muy poco porque quería añadir por encima un chorrito.

Como guarnición el clásico y maravilloso jamón o unos frutos secos.


domingo, 3 de septiembre de 2023

Espaguetis con langostinos.


 

Este plato es muy sencillo de hacer y muy rico de comer; es de las recetas que se tardan más en escribir que en hacer o casi. Hacemos el caldo lo primero y mientras se cuece la pasta preparamos la salsa y en relativamente poco tiempo tenemos un sabroso plato.

Uno detalle importante a tener en cuenta es el tamaño de los langostinos para poner más o menos cantidad y sobre todo para los tiempos de cocinado; unos langostinos sobre cocidos quedan secos y sin gracia.


Necesitamos para dos (jubilados):

160/170 gramos de espaguetis.

6 langostinos grandes.

Unos dientes de ajo.

½ cucharada de harina.

Sal, perejil y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos, si los langostinos son congelados, sacándolos del congelador y poniéndolos en la nevera la noche anterior. Por la mañana los pelamos y reservamos.

En una cazuela pequeña ponemos una cucharada de aceite con las cabezas y caparazones; freímos a fuego fuerte para que cojan color durante un par de minutos. Cubrimos con agua, salamos y dejamos hervir unos 15 minutos.

Colamos y reservamos.

Ponemos a cocer la pasta mientras preparamos la salsa.

Salsa: picamos los dientes de ajo y los freímos; antes de que cojan color añadimos las colas de los langostinos y las hacemos 1 minuto por cada lado. Las sacamos y reservamos.



En la misma sartén ponemos otra cucharada de aceite y ½ de harina, cocinamos durante un par de minutos para que no sepa a cruda y coja el sabor de los langostinos. Agregamos el caldo que teníamos reservado y dejamos hervir dándole vuelta con unas varillas para evitar los grumos. Volvemos a poner los langostinos y cocinamos un par de minutos. Debe quedar una salsa ligera para que se reparta bien sobre la pasta. Probamos de sal y echamos perejil picado.



Con una espumadera o instrumento similar sacamos la pasta y la echamos en la sartén de la salsa; mezclamos y servimos.