¡Empieza la temporada del
calabacín! En nuestra huerta este año solamente tenemos dos plantas pero ya
sabemos, por experiencia, que a partir de ahora casi todos los días hay algún
calabacín para recoger.
Pisto, calabacín relleno,
tortilla de calabacín, puré, a la
plancha, rollitos de…y bizcocho: las mil formas de aprovechar y disfrutar de
este humilde vegetal.
Como tiene un sabor suave a mí me
gusta ponerle algún ingrediente que le dé un poco de chispa, en este caso
jengibre y canela.
El jengibre le aporta un puntito
picante que a mí me encanta; con la canela hay que tener cuidado porque es muy
protagonista y puede anular a los demás sabores.
Necesitamos:
200 gramos de calabacín pesado después de extraer toda el
agua. No lo pesé antes pero eran dos calabacines pequeños.
2 huevos.
100 gramos de azúcar.
210 gramos de harina.
100 gramos de aceite de girasol.
40 gramos de leche.
½ sobre de levadura (tipo Royal).
½ cucharilla de bicarbonato.
Jengibre rallado, unos 2 ó 3 centímetros.
Canela, al gusto.
Una pizca de sal.
Empezamos lavando el calabacín y
despuntándolo; lo rallamos con un rallador grueso y lo ponemos en un colador
para que vaya soltando el agua, presionando de vez en cuando con una cuchara.
Podéis pelarlo o dejar la piel.
Yo solo quito alguna parte si está dañada, el resto lo dejo. Si usáis
calabacín de cultivo ecológico os aconsejo dejarla, sino…
Mientras el calabacín pierde el
agua vamos preparando los demás ingredientes.
Batimos los huevos con el azúcar,
hasta que se deshaga; vamos añadiendo y batiendo el aceite, la leche, el
jengibre rallado y la canela.
Aparte mezclamos la harina con la
sal, la levadura y el bicarbonato; en tres o cuatro veces se lo vamos agregando
a la masa líquida hasta tener una mezcla homogénea.
Ahora yo pongo el calabacín
rallado en un papel de cocina y después en un trapo de cocina para apretar bien y
terminar de sacar el agua. Lo añadimos a la mezcla.
Calentamos el horno mientras la
masa reposa unos 10 minutos, a 170 grados.
Lo ponemos en un molde alargado
de uno 22/24 centímetros y lo horneamos aproximadamente 45 minutos (ya sabéis
que el tiempo no se puede decir exacto, pincháis y comprobáis).
A partir de los 30 minutos podéis
abrir el horno ¡con cuidado! y cubrirlo con un papel de aluminio si se dora
demasiado.
Lo dejamos reposar en el molde
cinco minutos y lo desmoldamos sobre una rejilla para que enfríe; tarda
bastante porque al ser un bizcocho húmedo es más denso.
¿comemos o qué?