martes, 11 de septiembre de 2018

Crêpes (frisuelos) rellenos de brandada de bacalao.



Este es un plato fácil de hacer pero un poco laborioso ya que hay que hacer tres preparaciones distintas que se juntan al final. Con un poco de organización y siguiendo el orden resultará sencillo.

Con estas cantidades hice seis crêpes, suficientes para dos o tres raciones.



Para la masa de las crêpes:
100 g de harina.
300 ml de leche.
1 huevo.
1 pizca de sal.
Un poco de aceite. 

Para el relleno:
200 g de bacalao desalado.
100 g de patata.
3 ó 4 cucharadas de nata ligera, para cocinar.
Unos dientes de ajo.
Sal, pimienta negra y aceite de oliva.

Para la salsa:
Unos dientes de ajo.
Pimiento rojo asado, puede ser de bote.
2 ó 3 cucharadas de nata ligera, para cocinar.
Sal y aceite de oliva.

Empezamos desalando el bacalao; dependiendo del grosor de la tajada tardará más o menos tiempo. Lavamos el trozo de bacalao y lo ponemos, en la nevera en un bol cubierto de agua fría. Cambiamos el agua dos o tres veces al día y en 36/48 horas estará desalado aunque sea una tajada gruesa. Si es más delgada o son migas lógicamente tardará menos. Este paso hay que hacerlo con antelación al día que queramos cocinar el plato.

Vamos a preparar la masa de las crêpes: batimos el huevo, la leche, la harina y la sal. Pasamos por un colador para evitar los grumos y lo dejamos reposar en la nevera 1 hora más o menos.
 
Aprovechamos ese tiempo para hacer la brandada: ponemos el bacalao en una cazuela cubierto de agua fría y lo llevamos al fuego hasta que empiece a hervir; en ese momento lo sacamos con una espumadera y ponemos en el mismo agua la patata; la dejamos cocer hasta que esté tierna. La sacamos y pasamos por el pasa-puré.

En una sartén ponemos un poquito de aceite y freímos los ajos picados menudos, añadimos el bacalao desmenuzado, el puré de patata, la nata, unas vueltas de pimienta y cocinamos hasta integrarlo todo. Mantenemos caliente.

Hacemos la salsa: en una sartén ponemos aceite y unos dientes de ajo picado, freímos; ponemos los pimientos asados y cocinamos 2 ó 3 minutos. Lo pasamos al vaso de la batidora, añadimos la nata y trituramos. Volvemos a poner en la sartén para mantenerla caliente.

Para hacer las crêpes: en una sartén ponemos una mini-pizca de aceite, extendemos con una brocha y calentamos bien. Ponemos una medida de la masa y extendemos por toda la sartén, debe quedar una capa fina. Dejamos que se dore por un lado y le damos la vuelta ayudándonos de una espátula.

Cuando las tengamos todas, las vamos rellenando poniendo sobre una mitad unas cucharadas de brandada y enrollando.

Servimos: ponemos una base de salsa y encima las crêpes. Servimos el resto de la salsa aparte.


                                                    

                                           ¡Y listo!






sábado, 8 de septiembre de 2018

Pan de trigo y maíz.



La harina de maíz proporciona al pan una textura diferente al que solo lleva harina de trigo; queda una miga más densa, más compacta,  con un bonito color amarillo y con un sabor especial.





Necesitamos:
300 g de harina de fuerza de trigo.
2oo de harina de maíz*
325 g de agua ligeramente tibia.
10 g se sal.
20 g levadura fresca de panadería.
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra.

Empezamos pesando todos los ingredientes.

Mezclamos, en un bol grande, los dos tipos de harina y añadimos la sal. 

Desleímos la levadura en el agua y la añadimos a las harinas. Ponemos la cucharada de aceite. Masamos hasta unificar todos los ingredientes.

Hacemos una bola, tapamos el recipiente con un paño de algodón y dejamos reposar hasta que haya levado; el tiempo dependerá fundamentalmente de la temperatura de la cocina.

Cuando haya crecido al doble o casi de su tamaño, amásala suavemente para quitar el aire y dale la forma del pan que quieras, redondo o alargado.

Deja de nuevo reposar unos 30 minutos.

Calienta el horno a 200º y mete el pan hasta que esté dorado y bien cocido (ya  sabes golpea la base para comprobar que suena a hueco). Como orientación os diré que el mío tardó 55 minutos.


                                              ¡Y listo!

*La harina de maíz que necesitamos es harina amarilla y natural, no refinada, ni tostada, ni tratada de ningún modo. En Asturias es fácil encontrarla ya que aún hay molinos tradicionales que muelen el maíz, como hace cientos de años. La que yo uso es del “Molín de Corao” que funciona desde 1752; es la misma que se usa para hacer los tortos.