sábado, 28 de marzo de 2020

Pan de soda, con semillas de amapola.







El pan de soda es un pan sin levadura y sin amasado por lo que en menos de una hora podemos tenerlo listo para el desayuno o para la merienda.

Además de rápido es fácil de hacer, solamente hay que pesar y mezclar los ingredientes y ¡al horno!

Hay muchas versiones, yo he seguido la de Alma Obregón, del libro ¿Hacemos pan? solamente he cambiado el sésamo por semillas de amapola.



Necesitamos:
330 g de harina normal.
30 g de azúcar blanco.
12 g de semillas de amapola.
8 g de sal.
1 huevo mediano.
170 g de leche entera.
El zumo de ½ limón.
40 g de mantequilla fría.
½ sobre de levadura química (8 g).

Empezamos mezclando el zumo de limón y la leche y lo dejamos reposar 15 minutos. Se genera el suero de leche.

Batimos el huevo, separamos una cucharada, y lo añadimos a la leche.

En un bol grande ponemos la harina, la levadura, las semillas de amapola, el bicarbonato y la sal; mezclamos.

Cortamos la mantequilla a trocitos pequeños y la agregamos al bol. Con los dedos vamos a disgregarla para que nos quede una textura como de migas; no conviene trabajarla  mucho para que no se caliente la mantequilla.

Añadimos la mezcla de leche y huevo; mezclamos lo necesario para obtener una masa, que se integre toda la harina, peno no hace falta amasar. Queda una masa húmeda.

Calentamos el horno a 180º.  Untamos con mantequilla y harina el molde para evitar que se pegue.

Añadimos a la cucharada de huevo que habíamos reservado una cucharada de leche y pintamos el pan. Hacemos un corte en la superficie de pan.

Horneamos unos 30 minutos o hasta que el palillo salga seco y el pan esté dorado.

Desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Mi molde es de 26 centímetros de largo; os aconsejo usar uno un poco más pequeño para que el pan quede más alto.



¡Y listo, a disfrutar!


jueves, 26 de marzo de 2020

Conejo con chocolate.



Hoy un plato de lujo, de fiesta. Puede parecer que es laborioso pero, en realidad, es hacer un guiso de carne y añadir a la salsa a media cocción chocolate negro, que le va dar un color, un perfume, una textura y un sabor a la salsa realmente bueno.

En este caso es conejo pero queda igualmente rico con pollo, con unas albóndigas o con carne de guisar de ternera.

Yo he usado solamente las patas traseras porque cocino, ya sabéis solo para dos.




Necesitamos para dos:

2 patas traseras de conejo.
1 cebolla grande o 2 medianas.
2 ó 3 dientes de ajo.
½ pimiento rojo.
2 zanahorias medianas.
2 ó 3 cucharadas de salsa de tomate.
½ vaso de vino blanco.
½ cucharilla de pimentón dulce.
Aceite de oliva virgen extra.
Pimienta negra y sal.
15/20 g de chocolate negro.

Empezamos poniendo al fuego una cazuela plana con dos o tres cucharadas de aceite y rehogando las tajadas de conejo, adobadas con sal y pimienta negra, hasta que estén doradas. Las sacamos a un plato y reservamos.

En la misma cazuela, si hace falta ponemos un poco más de aceite, vamos haciendo el sofrito.

Primero ponemos los dientes de ajo picaditos, cuando empiecen a tomar color añadimos la cebolla, las zanahorias y el pimiento, todo partido y con un poco de sal; lo dejamos sofreír durante 5 ó 6 minutos.

Agregamos el pimentón, damos unas vueltas para que se reparta y se fría.

Ponemos la salsa de tomate y el vino blanco; hervimos un minuto y volvemos a poner el conejo; agregamos un poco de agua, tapamos y dejamos cocer despacio, dando vuelta a las tajadas a media cocción hasta que esté tierno.

Cuando demos vuelta a las tajadas ponemos el chocolate negro.

Cuando el conejo esté podemos sacarlo y triturar la salsa; en ese caso dejamos cocer dos o tres minutos más para que la salsa pierda el aire que haya cogido al triturar. Yo prefiero encontrar trocitos así que no trituro.




¡Y listo, a disfrutar!