domingo, 15 de diciembre de 2019

Tartaletas con verduras y manzana.


¡El aperitivo!


Un aperitivo para tomar caliente o templado. Admite multitud de variantes en sus rellenos incluso puede ser una receta de aprovechamiento.

Podemos utilizar las verduras que más nos gusten: calabacín, berenjena, coliflor, espinacas…champiñones o setas… restos de pollo asado y de otra carne que nos haya sobrado…langostinos y merluza…también podemos sustituir  parte de la leche por nata…cubrir con queso antes de hornear y un larguísimo etcétera de posibilidades para adaptarla a nuestro gusto o a lo que tengamos en la nevera.


Necesitamos:
Obleas de empanadillas pequeñas.
Verduras: ajo, cebolla, pimiento verde y zanahoria.
1 huevo.
½ vaso de leche.
1 manzana ácida.
2 cucharadas de aceite.

Empezamos preparando las verduras: picamos todo a pequeño tamaño y lo pochamos en una sartén con el aceite hasta que comience a ponerse tierno pero sin hacerse demasiado ya que después va al horno.

A media cocción agregamos la manzana también partida en trocitos pequeños. La manzana va a aportar humedad a la preparación y un puntito de acidez.

Apagamos y dejamos templar.

Mientras ponemos las obleas en los moldes de las magdalenas; yo uso de silicona pero también pueden servir moldes metálicos de flanes individuales.

Batimos el huevo, añadimos la leche, salmos y mezclamos con el sofrito.

Rellenamos las tartaletas y las horneamos a 180º hasta que estén cuajados y las obleas doradas, unos 10 minutos más o menos pero conviene vigilar.


viernes, 13 de diciembre de 2019

Pollo a la naranja.



Necesitamos para dos:
Dos zancas de pollo, sin piel.
La piel y el zumo de una naranja ecológica.
1 vaso de caldo de pollo.
Aceite de oliva.
Sal y pimienta negra.
½ cucharilla de maicena (optativo).
Para acompañar:
1 ó 2 patatas.
Un trocito de mantequilla.



Empezamos preparando un caldo de pollo; con un esqueleto de pollo, una zanahoria y un puerro preparamos el caldo dejándolo cocer todo durante unos 45 minutos. Salamos y reservamos.

Adobamos las zancas con sal y pimienta y las freímos, para que queden doradas por todos los lados.

Mientras se fríe ponemos caldo de pollo y zumo de naranja, a partes iguales a reducir en una cazuela. La cantidad depende de las tajadas que vayáis a cocinar, yo puse un vaso de vino de cada cosa.

Cuando el pollo está dorado lo ponemos en una fuente de horno y lo regamos con la mezcla de caldo y zumo reducida y la piel de media naranja rallada. Lo ponemos en el horno a 180º hasta que está asado, unos 30/40 minutos. A media cocción damos vuelta a las tajadas y las regamos con el líquido que tenemos en la fuente.

Mientras se asa el pollo vamos preparando el puré de patatas; las cocemos con piel, muy bien lavadas, en agua con sal hasta que estén tiernas; las pelamos calientes ¡sin quemarnos! y las pasamos por un pasa-puré. Añadimos un trocito de mantequilla, que se fundirá con el calor del puré, probamos de sal y rectificamos si hace falta.

Con un pelado sacamos de la otra mitad de naranja trozo de piel, solo la parte naranja y los partimos en tiritas muy pequeñas.

Ponemos un poco de agua a hervir y las cocemos durante unos 30 segundos, tiramos el agua y repetimos el proceso tres veces para quitar a la piel de naranja todo su amargor.

Estas tiritas nos van a servir para dar color al plato terminado.

Si os queda mucho caldo en el asado lo sacáis para un cazo y lo ponéis a hervir, con ½ cucharilla de maicena para que espese y reduzca.

Ya solo nos queda emplatar: ponemos el puré bien caliente, las tajadas de carne y napamos con la salsa; adornamos con los tiritas de piel de naranja.


¡Y listo!

Os dejo el enlace a otra receta con salsa de naranja, por si os interesa.





miércoles, 11 de diciembre de 2019

Rollito de calabacín con langostino y mejillón.




Un plato fácil de hacer, de esos que tardas más en contarlos que en hacerlos. Queda muy vistoso y muy rico.

Si sirves uno por persona puede ser un aperitivo, que ya tienes preparado a falta de calentarlo en el último minuto o un entrante si pones varios. Puede servir incluso para un segundo si lo servimos sobre una base de patatas en salsa verde, por ejemplo.


Necesitamos:
1 calabacín mediano.
Mejillones y langostinos, tanto como rollitos queramos hacer.
2 dientes de ajo.
½ cucharilla de harina.
¼ de cucharilla de cúrcuma o unas hebras de azafrán.
Aceite de oliva virgen.
Perejil picado  ¡yo no tenía!
Como veis no pongo sal porque usamos el caldo que sueltan los mejillones que suele tener bastante.

Empezamos lavando muy bien y secando el calabacín; quitamos los extremos y lo partimos longitudinalmente en lonchas con una mandolina o a cuchillo si sois muy hábiles.

Calentamos la plancha, o una sartén grande, ponemos una cucharada de aceite, la extendemos con una brocha y hacemos el calabacín por los dos lados hasta que esté blando. Yo creo que en esta ocasión lo hice demasiado.

Mientras lavamos los mejillones y los abrimos al vapor; sacamos la carne y reservamos el caldo que suelten bien colado.

Pelamos los langostinos.


Ponemos dos cucharadas de aceite en una cazuela amplia y freímos los dientes de ajo picados muy menudos; agregamos los langostinos y los hacemos por los dos lados lo justo para que cambien de color. Si nos pasamos de cocción al final nos quedarán secos. Los sacamos y reservamos.

En la misma cazuela, donde está el ajo frito y el sabor a langostino, ponemos la harina y la freímos. 

Añadimos la cúrcuma o el azafrán tostado, ponemos el caldo de los mejillones y un poco de agua y dejamos cocer un minuto. Reservamos.

Hacemos los rollitos: en cada loncha de calabacín envolvemos un langostino y un mejillón.

Vamos poniendo los rollitos en la salsa y cuando los tengamos todos los cocinamos durante un minuto para que se caliente bien. Si los hacéis con antelación este paso dejarlo para el momento de servirlos.

Espolvoreamos el perejil picado.

¡Y listo!


lunes, 9 de diciembre de 2019

Crema de calabacín y garbanzos.



Una crema de verduras y legumbres, con un toque de cúrcuma y de pimienta: un primer plato o una cena.

Puede ser un plato de aprovechamiento si os sobran unos garbanzos de otra receta.


Necesitamos para dos:
1 cebolla mediana.
2 dientes de ajo.
Calabacín, 375 g.
Garbanzos cocidos, 100 g.
½ cucharilla de cúrcuma.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal, pimienta negra y perejil.

Empezamos sofriendo en una cazuela con tres cucharadas de aceite la cebolla y el ajo.

Pelamos el calabacín y lo picamos.

Cuando la cebolla está blanda añadimos el calabacín y sofreímos un par de minutos; ponemos la cúrcuma y los garbanzos cocidos (reservamos unos pocos para emplatar) cubrimos de agua y dejamos cocer hasta que el calabacín está tierno, unos 10 minutos, porque se hace pronto y los garbanzos solamente tienen que calentarse.

Lo pasamos por un pasapuré.

Con otra cucharada de aceite tostamos los garbanzos reservados para la presentación.

Yo los pelé antes de tostarlos; una vez cocidos es muy fácil quitarles la piel.


Servimos con un poco de pimienta y el perejil picado.

                                             ¡Y listo!

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Pasta con espinacas y salmón.




Si llegas del trabajo y te encuentras en la mesa un plato como este, sencillo, rico, completo…se te pasa al instante el cansancio, el estrés o cualquier otra cosa que tengas ¡seguro!




Necesitamos para dos  (las cantidades son orientativa ya que no es igual lo que necesita un adolescente o una persona mayor, por ejemplo):
Pasta, la que prefieras, unos 150 g.
Espinacas, 200 g.
Zanahorias, 150 g.
Salmón fresco, 200 g.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal y pimienta negra.

Empezamos preparando las espinacas. Si las usáis congeladas cocerlas siguiendo los consejos del envase; normalmente se pone agua con sal a hervir y se cuecen durante unos 6/8 minutos. Escurrimos bien para quitar toda el agua posible.

Pelamos las zanahorias y también las cocemos en agua con sal hasta que estén al dente. Escurrimos y reservamos.

En una sartén ponemos dos o tres cucharadas de aceite y freímos el salmón aderezado con sal y pimienta negra.

Lo sacamos y lo troceamos, quitando todas las espinas y la piel.

En la misma sartén, sin limpiarla, ponemos las espinacas y las zanahorias; sofreímos.

Mientras cocemos la pasta el tiempo necesario; escurrimos y echamos a la sartén; ponemos el salmón troceado y mezclamos bien.


¡Y listo!

domingo, 1 de diciembre de 2019

Calabacín relleno con mejillones.



Es un entrante muy rico que se puede hacer con antelación (cosa que a mí me gusta mucho) y meter al horno 15 minutos antes de servirlo.

Si no os apetecen mejillones pues langostinos, berberechos…incluso merluza, si optáis por la vía marinera.

Jamón serrano, carne picada, pollo…si os va más la terrestre.


Necesitamos:

Calabacines, un trozo o dos por comensal de unos 6 centímetros cada uno.
Cebolla.
Mejillones, yo puse 6 en cada cilindro.
Sal.
Pan rallado.
Aceite de oliva virgen extra.

Empezamos lavando muy bien los calabacines y partiéndolos en trozos iguales de 5 ó 6 cm. Con un pelador quitamos unas tiras de piel.

Los vaciamos por dentro. Aquí tenemos dos opciones: hacer “vasitos”, hay que vaciarlos dejando el “culo” del cilindro o vaciarlos por completo.

Yo los vacio totalmente, que es más fácil y teniendo cuidado al servir que no se salga el relleno, no hay problema.

Ponemos agua con sal a hervir y cocemos los cilindros de calabacín durante unos cinco minutos. Tienen que quedar tiernos pero sin perder la forma. Reservamos.

Mientras en una sartén ponemos dos o tres cucharadas de aceite y sofreímos la cebolla picada; cuando empiece a ablandar agregamos los trozos de calabacín, picados, que sacamos al vaciarlos. Salamos con cuidado porque los mejillones aportan mucha sal.

Lavamos muy bien los mejillones y los abrimos al vapor. Guardamos 3 ó 4 cucharadas del líquido que suelten.

Los sacamos de la cáscara y los picamos (reservamos los necesarios para adornar cada cilindro con uno).

Añadimos los mejillones picados al sofrito y el caldo que reservamos. Dejamos unos minutos al fuego hasta que se evapore.

Rellenamos los calabacines y los ponemos en una fuente que pueda ir al horno. 

Cubrimos con una ligera capa de pan rallado.

Hasta este punto podemos hacerlo con antelación.

Calentamos el horno a 180º y metemos la fuente durante unos 12/15 minutos para que calienten bien por dentro; al final ponemos encima de cada uno un mejillón.


                                              ¡Y listo!


Esta receta es mí interpretación de la que vi en “Guisándome la vida”.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Pastel de verduras con queso azul y tomate.



Un pastel: otra forma de tomar verduras que gustará hasta a los que no “aman” las verduras.

Tiene un sabor muy suave pero con el puntito que aporta el queso azul.

Se puede tomar tibio o frío. Acompañado con una salsa de tomate entusiasmará a todo el mundo.



Necesitamos:
200 g de coliflor.
200 g de judías verdes.
100 g de zanahorias.
3 huevos.
200 g de leche.
50 g de queso azul.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal y pimienta negra.
Para la salsa de tomate: 1 cebolla mediana, 1 diente de ajo y un bote de tomate triturado.

Empezamos hirviendo por separado las verduras que elijamos; yo he puesto coliflor, judías verdes y zanahorias pero con brócoli, berenjena, calabacín…puede quedar también bien y se adaptará al gusto de todos. Necesitamos que las verduras queden tiernas pero sin que pierdan el punto crujiente. Cada verdura necesitará un tiempo distinto.

Batimos los huevos con la leche, una pizca de sal y pimienta negra. Podemos sustituir una parte de la leche por nata, quedará un pastel más sabroso aunque un poco más calórico.

En un molde que pueda ir al horno ponemos una cucharada de aceite y la extendemos con una brocha, agregamos las verduras y cubrimos con la mezcla de huevos y leche. Ponemos el queso azul, a trocitos por encima.



Calentamos el horno a 180º y metemos el molde hasta que esté cuajado el pastel, unos 25/30 minutos.



Mientras hacemos la salsa de tomate: en una sartén ponemos dos cucharadas de aceite y freímos, a fuego lento el ajo y la cebolla picados menudos; cuando la cebolla está blanda añadimos el tomate salpimentado y dejamos cocer hasta  que la salsa está hecha, espesita.


        
                                    ¡Y listo!

viernes, 22 de noviembre de 2019

Salsa Duxelles.




Por el nombre ya veis que es una salsa de origen francés. Si os gustan los champiñones os encantará.

Muy fácil de hacer con ingredientes muy sencillos.


Os pongo las cantidades para hacer para dos:
Necesitamos:
150 g de champiñones.
30 g de mantequilla.
Una cucharada de aceite de oliva virgen extra.
3 charlotas, si no las encontráis sustituirla por cebolla.
Sal y pimienta negra.

Empezamos limpiando los champiñones, mejor sin mojarlos, con papel de cocina y picándolos muy menudos.

También picamos de igual manera las charlotas  o las cebollas.

En una sartén, ponemos la mantequilla y el aceite de oliva y a fuego lento doramos las charlotas con una pizca de sal, hasta que estén transparentes.

Agregamos los champiñones, con pimienta negra y sal y cocinamos durante unos 10 minutos dándoles vuelta de vez en cuando.

Ya está lista para usar como acompañamiento de carne, pescado o pasta. También puede ser adecuada para preparar canapés, usándola como base y con jamón o panceta frita.





                                                                     ¡Y listo!

Esta receta es para participar en el Reto Color y Sabor del mes de noviembre.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Crema de calabaza y naranja al azafrán.



El otoño y el invierno es una buena época para disfrutar de esta crema de calabaza ya que está en plena temporada.

Además como ya empieza a refrescar apetece algo calentito para empezar una cena o una comida.

Yo lo serví, en unos cuencos pequeños, como aperitivo, para “entonar el estómago” antes de comer.


Necesitamos para dos:
500 g de calabaza, sin piel ni pepitas.
2 cebollas medianas.
Caldo de verduras.
Unas hebras de azafrán o azafrán en polvo.
Una cucharada de ralladura de naranja.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal y pimienta negra.
Un puñado de avellanas tostadas.



Empezamos poniendo el horno en marcha, para que se caliente, a 180º.

En una fuente de horno ponemos la calabaza, la cebolla, dos o tres cucharadas de aceite, sal y una pizca de pimienta. Horneamos durante unos 20/25 minutos.



Deben quedar tiernas y algo tostadas. Reservamos.



Ponemos a calentar el caldo de verduras (o agua si no tenéis) con la ralladura de media naranja, el azafrán, sal y pimienta. Cuando rompa a hervir añadimos la calabaza y la cebolla asadas, con todo el jugo que tenga la fuente.

Cocemos durante unos cinco minutos y trituramos hasta obtener una crema suave y homogénea.

Servimos la crema adornada con un poco de ralladura de naranja y unas avellanas tostadas partidas.

A esta crema, al triturarla podemos agregar un poco de nata que proporcionará una textura y un sabor muy rico aunque aumentará notablemente las calorías.

Podéis cambiar las avellanas por pipas de calabaza tostadas con un poco de sal.



                                             ¡Y listo!