viernes, 22 de marzo de 2019

Galletas de patata.




Unas galletas muy apropiadas para hacer la guarnición de un plato de carne.

Es otra forma de tomar unas patatas sin ser la típica patata frita o un puré.


Esta receta es en un 90% ,o más, del blog “Belenciaga paso a paso” que ya sabéis que sigo mucho porque tiene unas recetas fantásticas y muy bien explicadas. Yo he hecho algunos pequeños cambios.

Necesitamos:
400 g de patatas.
2 cucharadas de harina.
1 cucharada de pan rallado.
1 huevo.
1 nuez de mantequilla
2 cucharadas de cebolla frita.
Sal.

Empezamos pelando y cociendo las patatas en agua y sal. Cuando están tiernas las escurrimos y las machacamos con un tenedor para hacer un puré.

Antes de que enfríe agregamos un trocito de mantequilla y damos unas vueltas para que se integre.

Añadimos una cucharada de pan rallado, seguimos removiendo para repartirlo bien.

Freímos en trocitos pequeños cebolla, escurrimos y también la añadimos.

Batimos un huevo, reservamos un par de cucharadas para pintar las galletas y agregamos el resto al puré.

Cuando esté bien integrado echamos una cucharada de harina; tenemos que conseguir una masa homogénea; probamos de sal y rectificamos si es necesario.

Tapamos el bol con film transparente y dejamos reposar para que la masa coja cuerpo, media hora mínimo.

Pasado ese tiempo ponemos la otra cucharada de harina en un plato y nos untamos un poco las manos; cogemos una cucharada de masa y, con ayuda de la harina, hacemos una galleta. Es fácil, la masa aunque esté blanda se deja manejar sin pegarse.

Las vamos poniendo sobre la bandeja del horno forrada de papel. Pintamos con el huevo que teníamos reservado.

Calentamos el horno a 200º y tenemos las galletas hasta que estén doradas, unos 10 minutos.

Con estas cantidades yo hice 6 galletas.


                                              ¡Y listo!

martes, 19 de marzo de 2019

Borrachinos.



Este postre es muy típico en Asturias y es un buen ejemplo de la imaginación de las mujeres que con casi nada, con esos productos humildes que había siempre en casa hacían un postre exquisito para su familia.


Necesitamos:
Miga de pan del día anterior. Yo utilicé miga de pan bregado.
Huevos.
Azúcar.
1 vaso de vino blanco.
1 vaso de agua.
1 palo de canela.
Aceite para freír.

Como casi todas las recetas tradicionales se hace “a ojo”, sin pesar los ingredientes.

Empezamos batiendo los huevos, yo usé dos para hacer 8 borrachinos, con dos cucharadas de azúcar.

Vamos echando la miga de pan desmenuzada en los huevos azucarados y batidos y revolviendo para que se empape bien.

Tenemos que conseguir una masa suave y homogénea. Dejamos reposar unos minutos mientras ponemos en marcha el almíbar.


En un cazo ponemos el vino blanco, el agua, el palo de canela y azúcar al gusto. Dejamos cocer despacio mientras hacemos los borrachinos.            

Ponemos en una sartén aceite suficiente para freír.

Vamos cogiendo cucharadas de masa y ayudándonos con otra cuchara la echamos a freír, dándole forma de croqueta.

Cuando terminemos de freír toda la masa los echamos en el almíbar y los dejamos cocer a fuego muy bajo hasta que empapen todo el almíbar.



Se pueden comer fríos o templados.



                                             ¡Y listo!

domingo, 10 de marzo de 2019

Pao de deus. Pan de dios.



Esta receta, típica de Portugal es un bollo de pan dulce con una deliciosa costra de coco, azúcar y huevo.



Buscando información sobre sus orígenes encontré en esta página datos curiosos e interesantes. O dejo la final de la receta algunos datos* y el enlace, por si tenéis interés en saber más. 
Necesitamos para 6 bollos:
250 g de harina integral; se pueden hacer con harina de fuerza.
125 g de leche.
1 huevo.
25 g de azúcar.
30 g de mantequilla.
Una pizca de sal.
10 g de levadura de panadería.

Para la cobertura:
 50 g de coco rallado.
40 g de azúcar.
1 huevo.

Empezamos pesando todos los ingredientes y sacando la mantequilla de la nevera para que se ponga con textura pomada.

Templamos ligeramente la leche y disolvemos en ella la levadura.

En un bol amplio ponemos la harina, el azúcar y la sal; mezclamos bien.

Agregamos el huevo y mezclamos.

Vamos añadiendo la leche con la levadura. Tenemos que conseguir una masa suave que no se pegue a las manos así que si necesita una cucharada más de harina se la ponemos.

Por último ponemos la mantequilla pomada, sacamos del bol a la meseta y amasamos ligeramente hasta incorporarla toda.

Hacemos una bola.

Dejamos la masa en un lugar cálido y sin corriente de aire (dentro del horno, por ejemplo) hasta que suba; depende de la temperatura ambiente pero unos 60/90 minutos.


Dividimos la masa en trozos más o menos iguales; con estas cantidades yo hice 6 bollos de unos 90 gramos. Los ponemos sobre la bandeja del horno cubierta con papel y volvemos a dejar que leve, unos 45/60 minutos.

Mientras mezclamos los ingredientes de la cobertura: el huevo, el azúcar y el coco.

Calentamos el horno a 180º.

Cubrimos los bollos con la mezcla de coco, con cuidado de no aplastarlos y horneamos unos 25/30 minutos.

Cuando estén dorados los sacamos y dejamos enfriar.




                                            ¡Y listo!


*En la región de Leiria e incluso en Extremadura, miles de niños salen a la calle el Día de Todos los Santos para pedir la "galleta" o el "Pan por Dios", una tradición ancestral 
En Leiria, niños, transportando saco o mochila, recorren calles y callejuelas de aldeas, villas e incluso ciudades, y golpean a la puerta de familiares, vecinos y desconocidos, con la tradicional frase: 'Oh tía, da galleta?'. En ausencia de galleta, las ofertas pasan por chocolates, caramelos o dinero.

jueves, 7 de marzo de 2019

Galletas de anís.


Son ideales para el desayunos o la merienda, con un café o mojadas en zumo, como hacen mis nietos.



Por cada huevo necesitamos:
3 cucharadas de aceite (yo uso girasol).
3 cucharadas de azúcar.
Una cucharada de agua.
Ralladura de limón ecológico.
Levadura química, tipo Royal.
Anís, al gusto, ½ copita más o menos. No saben mucho a anís es más el aroma. Se puede prescindir si se quiere.
Harina, la que admita la masa, depende del tamaño de los huevos y de si ponemos anís o no.
Azúcar glas para espolvorear por encima después de fritas.
Aceite de girasol para freír.

Yo hice 2 huevos y me salieron 21 galletas del tamaño de una nuez grande.

Empezamos batiendo los huevos con el azúcar*, el agua, la ralladura de limón, el anís y ½ sobre de levadura tipo Royal, unos 8 gramos (si hacéis más o menos cantidad aumentad o disminuid la cantidad de levadura, 8 gramos es para dos huevos).

Cuando esté bien batido y espumoso añadimos el aceite y seguimos batiendo hasta mezclarlos bien.

Después vamos agregado poco a poco la harina, a cucharadas y no añadimos otra hasta que la anterior esté bien integrada; tenemos que conseguir una masa suave y blanda pero que podamos manipular sin que se nos pegue mucho a las manos.

Ponemos aceite a calentar, vamos haciendo las bolas, también se pueden hacer rosquillas o unos palitos (dependiendo los “ayudantes” que tengáis en la cocina, lo que les resulte más fácil, jajaja).

Vamos friendo sin poner demasiadas a la vez para no enfriar el aceite.

Las sacamos, cuando estén doradas, a un plato que tenga papel de cocina y espolvoreamos con azúcar glas antes de que se enfríen.

*Yo pongo menos azúcar en la masa, 2 cucharadas por huevo, porque como llevan después azúcar glas por encima me parece suficiente.

Otro detalle que me parece importante es la temperatura del aceite para freír: caliente sí pero no demasiado porque se dorarían demasiado pronto y no se harían bien por dentro.



                                       ¡Y listo!

Fuente: El arte de cocinar (1ªparte). María Luisa García.
Rosquillas fritas, página 386.

domingo, 24 de febrero de 2019

Bacalao a feira.



Si te gusta el bacalao este plato te encantará. Sencillo, sabroso, fácil de hacer, puede ser un aperitivo o un plato para cenar de tapas.




Necesitamos:
Patatas, bacalao salado, aceite de oliva virgen extra, pimentón y sal gorda.



Empezamos desalando el bacalao; lo ponemos en un bol, en agua fría en la nevera, después de lavarlo, durante 24 ó 48 horas dependiendo del grosor de las tajadas.

Cocemos las patatas, partiendo de agua fría, en trozos gruesos durante unos 18/20 minutos. Conviene que el hervor no sea muy fuerte para evitar que se rompan.

Mientras ponemos el bacalao en un cazo y cocemos durante 2 ó 3 minutos; apartamos del calor y dejamos que se temple para poder separar las lascas sin quemarnos pero evitando que se enfríe mucho.

Ponemos las patatas en el plato donde vayamos a servir, colocamos encima el bacalao, espolvoreamos con el pimentón, unas piedras de sal gruesa y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.

Yo pongo el pimentón en un colador para que me resulte más fácil añadirlo uniformemente. Uso pimentón dulce pero puede ser mezcla de dulce y picante, según os guste.


                                                   ¡Y listo!

viernes, 22 de febrero de 2019

Alcachofas con carrilleras de rape (pixín).



Necesitamos para dos:
8 alcachofas.
12 carrilleras de rape.
2 dientes de ajo.
½ cebolla mediana.
1 cucharada de harina.
½ vaso de vino blanco.
Aceite de oliva virgen extra, sal y perejil.



Empezamos preparando las alcachofas. Yo las usé congeladas que simplifican mucho la preparación.

Las cocemos en agua hirviendo con sal durante unos 10 minutos. No es necesario que queden totalmente cocidas ya que después se terminarán en el guiso. Escurrimos, partimos en medios o cuartos dependiendo del tamaño y reservamos.

En una cazuela amplia y baja ponemos 2 ó 3 cucharadas de aceite y vamos friendo los dientes de ajo y la cebolla partidos menudos. Cuando la cebolla está blanda, sin llegar a dorarse añadimos la cucharada de harina y sofreímos. Ponemos el vino blanco y dejamos que se evapore.

Agregamos ½ vaso de agua y las alcachofas; conviene que ahora tengamos una salsa espesa ya que el rape soltará bastante jugo y si no nos quedaría una salsa muy rala. Dejamos cocer despacio unos 4 ó 5 minutos para que las alcachofas queden perfectamente hechas.

Mientras quitamos una telilla que tienen las carrilleras y la salamos.

Las ponemos con las alcachofas y dejamos hervir despacio dos minutos. Apartamos del calor, tapamos y movemos la cazuela lentamente para que ligue bien la salsa.

Picamos el perejil y se lo añadimos en el momento de servir.



                                            ¡Y listo!

lunes, 18 de febrero de 2019

Galletas con crema de castañas.



Estas galletas son pequeños bizcochitos, esponjosos por dentro y con corteza por fuera.

Se hacen en poco tiempo, una media hora es suficiente; para un día de esos que tienes ganas de algo dulce para el café pero no tienes muchas de estar en la cocina.

Son tan fáciles que te pueden ayudar los niños.


Necesitamos para unas 20 galletas:
1 huevo.
80 g de azúcar ecológica, puede ser moreno.
200 g de crema de castañas*.
225 g de harina.
½ sobre de levadura.
Pizca de sal.

Empezamos batiendo muy bien el huevo con el azúcar para que coja mucho aire.

Cuando está cremoso añadimos la crema de castañas; yo en esta ocasión he usado crema de bote porque no estamos en época de castañas; al final de la receta os dejo como hacerla natural por si os animáis.

Mezclamos bien hasta hacer una crema homogénea, uniforme.

Unimos la levadura, la harina y la sal, vamos echando a la mezcla anterior y mezclamos bien.

Puede llevar más o menos harina dependiendo del tamaño del huevo, de lo espesa que esté la crema, del tipo de harina…por lo que os recomiendo ir añadiendo poco a poco, no toda de golpe.

Necesitamos una masa suave pero que no se pegue a las manos.

Calentamos el horno a 180º.

Hacemos bolitas de igual peso para que se horneen de forma uniforme. Yo voy pesando trocitos de masa de unos 30 g; con estas cantidades me salieron 19 galletas.

Horneamos unos 12/14 minutos, hasta que están doradas.


*Crema de castañas: es fácil pero un poco laboriosa.
Necesitamos:
200 g de castañas, sin la piel exterior.
100 g de azúcar blanco.
150 g de agua.

Empezamos quitando a las castañas la cáscara exterior y poniéndolas a cocer en agua con una pizca de sal. A los 10/15 minutos aproximadamente apagamos y dejamos templar. Antes de que se enfríen las pelamos quitándoles la piel fina que tienen. Mientras estén calientes es más fácil pero cuidado con quemarse.

Mientras en otra cazuela ponemos agua y azúcar cocemos para hacer un almíbar. Agregamos las castañas cocidas y peladas y seguimos cociendo, dándoles vuelta para que no se peguen.

Pasamos por el pasa-puré o por la batidora y seguimos cociendo hasta que espese y coja un bonito color marrón.


                                             ¡Y listo!

sábado, 16 de febrero de 2019

Salsa vizcaína, con coles de Bruselas.

 

La temporada de las coles de Bruselas se está terminando pero todavía podemos aprovechar para disfrutarlas. Hoy con una rica y sabrosa salsa. 

Salsa que además podemos hacer para acompañar otros platos de verdura o de pescado y desde luego el famoso bacalao a la vizcaína.



Necesitamos:
8/10 coles de Bruselas, por persona.
2 pimientos choriceros.
1 cebolla mediana.
2 dientes de ajo.
½ manzana.
½ vaso de vino blanco.
Caldo de verduras (o agua).
Sal, aceite de oliva virgen extra.

Empezamos poniendo los pimientos a hidratarse; les cortamos el pedúnculo y los ponemos en un bol con agua templada durante 1 hora más o menos hasta que se ablanden. Les quitamos todas las semillas y raspamos con un cuchillo el interior para sacar toda la pulpa.

Mientras en un sartén ponemos 2 o 3 cucharadas de aceite y vamos sofriendo el ajo y la cebolla, picados menudos. Cuando empiecen a ablandar añadimos la manzana también a trocitos pequeños y dejamos que se cocine durante tres o cuatro minutos.

Agregamos la pulpa de los pimientos choriceros, damos unas vueltas para repartirla bien.

Subimos el calor y ponemos el vino blanco, dejamos evaporar; cubrimos con el caldo y dejamos cocer despacio hasta que todo está bien blando, casi deshecho.

Trituramos con la batidora, pasamos por un colador y volvemos a poner en la sartén.

Cocemos las coles en agua hirviendo con sal hasta que estén tiernas. Yo pincho una con una brocheta para comprobar que están.

Escurrimos las coles, las ponemos en la salsa y dejamos cocer todo despacio unos cinco minutos.


                                                 ¡Y listo!