sábado, 6 de abril de 2019

Bocartes (boquerones) rellenos de queso y aceitunas.




Necesitamos para dos:
20 bocartes frescos.
10 aceitunas verdes deshuesadas.
Queso rallado.
2 dientes de ajo.
Perejil picado.
Aceite de oliva.
Sal.

Empezamos limpiando los bocartes; les quitamos la cabeza y la tripa, después con cuidado quitamos la espina. Puede parecer complicado pero no lo es: primero abrimos el bocarte por completo, levantamos un poco la espina y deslizamos un dedo entre la espina y la carne.

Picamos las aceitunas y el ajo lo más pequeño posible y mezclamos.
Rallamos el queso. Yo usé Idiazabal ahumado pero el que más os guste, aunque en mi opinión va bien un queso con sabor fuerte.
Unimos las aceitunas, el ajo y el queso.
En una fuente de horno ponemos una cucharada de aceite y la extendemos con una brocha; colocamos la mitad de los bocartes  con el lado de la carne hacia arriba; salamos.
Repartir en relleno y tapamos con la otra mitad de bocartes, también salados, formando libritos y regamos con otra cucharada de aceite.
Metemos en el horno caliente a 180º durante unos 10 minutos. El queso se fundirá y los bocartes quedarán perfectamente unidos.
Espolvoreamos con perejil picado.

                                              ¡Y listo!

lunes, 1 de abril de 2019

Bacalao con pisto y arroz blanco.



Necesitamos para el pisto:
2 ó 3 dientes de ajo.
1 cebolla mediana.
½ pimiento verde.
½ pimiento rojo.
1 calabacín.
1 berenjena.
2 tomates maduros.
2 ó 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
Sal.

Además necesitamos bacalao desalado, unos 200 gramos por persona, aceitunas negras y arroz, 50 gramos más o menos.



Empezamos desalando el bacalao; lo ponemos en un bol, en agua fría en la nevera, después de lavarlo, durante 24 ó 48 horas dependiendo del grosor de las tajadas.

Para preparar el plato ponemos en una cazuela amplia y baja dos o tres cucharadas de aceite y ponemos los trozos de bacalao desalado y lo freímos ligeramente; lo sacamos a un plato y reservamos.

En la misma cazuela y con el mismo aceite vamos poniendo los ingredientes del pisto.

Lo primero los dientes de ajo pelados y picados; cuando empiezan a dorarse ponemos la cebolla también picada menuda; ponemos sal y dejamos unos 7 u 8 minutos para que se vaya ablandando.
Vamos picando los pimientos y los añadimos, damos unas vueltas y dejamos que se vayan cocinando.
Pasado unos 15 minutos, en total ponemos la berenjena, pelada y partida en cuadraditos; seguimos cocinando.

Pelamos el calabacín y lo partimos; rallamos los tomates.

Añadimos estos dos últimos ingredientes; tapamos la cazuela y dejamos hasta que todo está tierno pero conservando las distintas texturas.

Ponemos las tajadas de bacalao, que teníamos reservadas y las aceitunas negras con hueso y dejamos unos cinco minutos.

En total puede ser que lo tengamos que cocinar unos 40/45 minutos pero depende del tamaño en que hayamos picado las verduras, de que esté a más o menos fuego y desde luego de nuestro gusto.

Mientras se hace el pisto cocemos el arroz.

Podemos usar tomate triturado de bote en vez de rallar tomate.

Cuidado con la sal ya que el bacalao puede no estar perfectamente desalado y además las aceitunas también aportan.



                                              ¡Y listo!

lunes, 25 de marzo de 2019

Pollo asado/guisado con espárragos verdes.




El otro día en un programa de La 2 vi que en un restaurante hacían, más o menos, esta receta. Me llamó la atención y me pareció una idea estupenda: asar el pollo y después guisarlo.



Necesitamos para dos:
Una zanca de pollo por persona.
1 cebolla mediana.
½ vaso de vino blanco.
½ vaso de caldo de pollo (o agua).
Aceite de oliva virgen extra, sal y orégano.

Para la guarnición: un manojo de espárragos verdes, 2 dientes de ajo, una pizca de Ras el Hanout y sal.

Empezamos asando el pollo; para ello untamos las zancas con un poco de aceite y sazonamos son sal y orégano. Lo metemos en el horno caliente a 190º y lo tenemos unos 15/20 minutos.

Mientras se asa picamos la cebolla menuda; en una cazuela ponemos dos cucharadas de aceite y pochamos la cebolla con un poco de sal.

Sacamos el pollo del horno y lo ponemos en la cazuela con todos los jugos que tenga la fuente; subimos el calor y agregamos el vino blanco, dejamos evaporar y ponemos el caldo (o agua si no tenéis).

Tapamos y dejamos cocer despacio  durante otros 15/20 minuto o hasta que esté bien cocinado. Dependiendo el tipo de pollo que se use, pito de caleya, pollo de maíz…el tiempo puede cambiar.

Aprovechamos para hacer la guarnición: quitamos la parte final del espárrago, la parte dura. En un sartén amplia ponemos una cucharada de aceite y freímos los diente de ajo picaditos; cuando se doren ponemos los espárragos enteros, salamos y dejamos 3 ó 4 minutos para que se frían un poco; añadimos el Ras el Hanout y un poco de agua, no hace falta que los cubra, dejamos cocer despacio hasta que al pincharlos veamos que están tiernos.



Esta receta me parece muy buena; nos sirve para aprovechar el pollo asado que nos haya sobrado, sobre todo la pechuga que suele quedar más seca al recalentarla.
                      ¡Y listo!


viernes, 22 de marzo de 2019

Galletas de patata.




Unas galletas muy apropiadas para hacer la guarnición de un plato de carne.

Es otra forma de tomar unas patatas sin ser la típica patata frita o un puré.


Esta receta es en un 90% ,o más, del blog “Belenciaga paso a paso” que ya sabéis que sigo mucho porque tiene unas recetas fantásticas y muy bien explicadas. Yo he hecho algunos pequeños cambios.

Necesitamos:
400 g de patatas.
2 cucharadas de harina.
1 cucharada de pan rallado.
1 huevo.
1 nuez de mantequilla
2 cucharadas de cebolla frita.
Sal.

Empezamos pelando y cociendo las patatas en agua y sal. Cuando están tiernas las escurrimos y las machacamos con un tenedor para hacer un puré.

Antes de que enfríe agregamos un trocito de mantequilla y damos unas vueltas para que se integre.

Añadimos una cucharada de pan rallado, seguimos removiendo para repartirlo bien.

Freímos en trocitos pequeños cebolla, escurrimos y también la añadimos.

Batimos un huevo, reservamos un par de cucharadas para pintar las galletas y agregamos el resto al puré.

Cuando esté bien integrado echamos una cucharada de harina; tenemos que conseguir una masa homogénea; probamos de sal y rectificamos si es necesario.

Tapamos el bol con film transparente y dejamos reposar para que la masa coja cuerpo, media hora mínimo.

Pasado ese tiempo ponemos la otra cucharada de harina en un plato y nos untamos un poco las manos; cogemos una cucharada de masa y, con ayuda de la harina, hacemos una galleta. Es fácil, la masa aunque esté blanda se deja manejar sin pegarse.

Las vamos poniendo sobre la bandeja del horno forrada de papel. Pintamos con el huevo que teníamos reservado.

Calentamos el horno a 200º y tenemos las galletas hasta que estén doradas, unos 10 minutos.

Con estas cantidades yo hice 6 galletas.


                                              ¡Y listo!

martes, 19 de marzo de 2019

Borrachinos.



Este postre es muy típico en Asturias y es un buen ejemplo de la imaginación de las mujeres que con casi nada, con esos productos humildes que había siempre en casa hacían un postre exquisito para su familia.


Necesitamos:
Miga de pan del día anterior. Yo utilicé miga de pan bregado.
Huevos.
Azúcar.
1 vaso de vino blanco.
1 vaso de agua.
1 palo de canela.
Aceite para freír.

Como casi todas las recetas tradicionales se hace “a ojo”, sin pesar los ingredientes.

Empezamos batiendo los huevos, yo usé dos para hacer 8 borrachinos, con dos cucharadas de azúcar.

Vamos echando la miga de pan desmenuzada en los huevos azucarados y batidos y revolviendo para que se empape bien.

Tenemos que conseguir una masa suave y homogénea. Dejamos reposar unos minutos mientras ponemos en marcha el almíbar.


En un cazo ponemos el vino blanco, el agua, el palo de canela y azúcar al gusto. Dejamos cocer despacio mientras hacemos los borrachinos.            

Ponemos en una sartén aceite suficiente para freír.

Vamos cogiendo cucharadas de masa y ayudándonos con otra cuchara la echamos a freír, dándole forma de croqueta.

Cuando terminemos de freír toda la masa los echamos en el almíbar y los dejamos cocer a fuego muy bajo hasta que empapen todo el almíbar.



Se pueden comer fríos o templados.



                                             ¡Y listo!

domingo, 10 de marzo de 2019

Pao de deus. Pan de dios.



Esta receta, típica de Portugal es un bollo de pan dulce con una deliciosa costra de coco, azúcar y huevo.



Buscando información sobre sus orígenes encontré en esta página datos curiosos e interesantes. O dejo la final de la receta algunos datos* y el enlace, por si tenéis interés en saber más. 
Necesitamos para 6 bollos:
250 g de harina integral; se pueden hacer con harina de fuerza.
125 g de leche.
1 huevo.
25 g de azúcar.
30 g de mantequilla.
Una pizca de sal.
10 g de levadura de panadería.

Para la cobertura:
 50 g de coco rallado.
40 g de azúcar.
1 huevo.

Empezamos pesando todos los ingredientes y sacando la mantequilla de la nevera para que se ponga con textura pomada.

Templamos ligeramente la leche y disolvemos en ella la levadura.

En un bol amplio ponemos la harina, el azúcar y la sal; mezclamos bien.

Agregamos el huevo y mezclamos.

Vamos añadiendo la leche con la levadura. Tenemos que conseguir una masa suave que no se pegue a las manos así que si necesita una cucharada más de harina se la ponemos.

Por último ponemos la mantequilla pomada, sacamos del bol a la meseta y amasamos ligeramente hasta incorporarla toda.

Hacemos una bola.

Dejamos la masa en un lugar cálido y sin corriente de aire (dentro del horno, por ejemplo) hasta que suba; depende de la temperatura ambiente pero unos 60/90 minutos.


Dividimos la masa en trozos más o menos iguales; con estas cantidades yo hice 6 bollos de unos 90 gramos. Los ponemos sobre la bandeja del horno cubierta con papel y volvemos a dejar que leve, unos 45/60 minutos.

Mientras mezclamos los ingredientes de la cobertura: el huevo, el azúcar y el coco.

Calentamos el horno a 180º.

Cubrimos los bollos con la mezcla de coco, con cuidado de no aplastarlos y horneamos unos 25/30 minutos.

Cuando estén dorados los sacamos y dejamos enfriar.




                                            ¡Y listo!


*En la región de Leiria e incluso en Extremadura, miles de niños salen a la calle el Día de Todos los Santos para pedir la "galleta" o el "Pan por Dios", una tradición ancestral 
En Leiria, niños, transportando saco o mochila, recorren calles y callejuelas de aldeas, villas e incluso ciudades, y golpean a la puerta de familiares, vecinos y desconocidos, con la tradicional frase: 'Oh tía, da galleta?'. En ausencia de galleta, las ofertas pasan por chocolates, caramelos o dinero.

jueves, 7 de marzo de 2019

Galletas de anís.


Son ideales para el desayunos o la merienda, con un café o mojadas en zumo, como hacen mis nietos.



Por cada huevo necesitamos:
3 cucharadas de aceite (yo uso girasol).
3 cucharadas de azúcar.
Una cucharada de agua.
Ralladura de limón ecológico.
Levadura química, tipo Royal.
Anís, al gusto, ½ copita más o menos. No saben mucho a anís es más el aroma. Se puede prescindir si se quiere.
Harina, la que admita la masa, depende del tamaño de los huevos y de si ponemos anís o no.
Azúcar glas para espolvorear por encima después de fritas.
Aceite de girasol para freír.

Yo hice 2 huevos y me salieron 21 galletas del tamaño de una nuez grande.

Empezamos batiendo los huevos con el azúcar*, el agua, la ralladura de limón, el anís y ½ sobre de levadura tipo Royal, unos 8 gramos (si hacéis más o menos cantidad aumentad o disminuid la cantidad de levadura, 8 gramos es para dos huevos).

Cuando esté bien batido y espumoso añadimos el aceite y seguimos batiendo hasta mezclarlos bien.

Después vamos agregado poco a poco la harina, a cucharadas y no añadimos otra hasta que la anterior esté bien integrada; tenemos que conseguir una masa suave y blanda pero que podamos manipular sin que se nos pegue mucho a las manos.

Ponemos aceite a calentar, vamos haciendo las bolas, también se pueden hacer rosquillas o unos palitos (dependiendo los “ayudantes” que tengáis en la cocina, lo que les resulte más fácil, jajaja).

Vamos friendo sin poner demasiadas a la vez para no enfriar el aceite.

Las sacamos, cuando estén doradas, a un plato que tenga papel de cocina y espolvoreamos con azúcar glas antes de que se enfríen.

*Yo pongo menos azúcar en la masa, 2 cucharadas por huevo, porque como llevan después azúcar glas por encima me parece suficiente.

Otro detalle que me parece importante es la temperatura del aceite para freír: caliente sí pero no demasiado porque se dorarían demasiado pronto y no se harían bien por dentro.



                                       ¡Y listo!

Fuente: El arte de cocinar (1ªparte). María Luisa García.
Rosquillas fritas, página 386.