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jueves, 27 de julio de 2023

Judías verdes con almendras.


Plato sencillo, económico y muy rico para la sección de recetas “de fin de mes”.

Las judías verdes, fréjoles o vainas…están ahora en su momento de mayor producción, por lo que es fácil encontrarlas en el mercado frescas, recién cosechadas y a un precio razonable.

Están son de la huerta de Llugarín, recogidas esta misma mañana y de cultivo ecológico.



Necesitamos para dos:

300 gramos de judías verdes; están son redondas.



Salsa bechamel: 1 cucharada de harina, leche y aceite de oliva virgen extra.

Sal.

Almendras crudas.

Empezamos quitando los extremos a las judías; estas no tienen hebras por lo que no es necesario quitar los laterales.

Las partimos en trozos.

Las hervimos en abundante agua con sal durante…hay que probar una para ver si están tiernas porque hay mucha diferencia de unas variedades a otras; estas cocieron seis minutos exactamente. 

Escurrimos y reservamos en un recipiente que pueda ir al horno.

Preparamos una bechamel ligera: ya sabéis en un cazo ponemos dos cucharadas de aceite, sal y la harina; cocinamos un par de minutos y vamos añadiendo la leche, mientras damos vueltas con una varilla y cocinando; tenemos que dejarla poco espesa, ligera; solo es cuestión de echar más leche.

Cubrimos las judías con la salsa, ponemos las almendras troceadas groseramente y horneamos con el grill hasta que las almendras cojan color tostado.

Si hemos preparado el plato con antelación calentamos un poco más en el horno para que la bechamel se temple.


Las fotos son malas, lo sé, lo sé; no pensaba publicarlas, sólo guardarlas para mí. Ejem, otro día las haré mejor, palabrita de "niña" de colegio de monjas.

martes, 20 de septiembre de 2022

Pasta de lentejas rojas, con bechamel de champiñones.


 

Supongo que muchos ya habréis visto en el súper esta pasta de lentejas rojas.



Yo ya las he cocinado un par de veces; la primera hice una ensalada  pero no me gustó mucho, la encontré un poco áspera, seca a pesar del aderezo. 

Y eso me pasó por no leer bien el envase donde ya dice que es un producto para tomar caliente.

Así que esta vez he hecho una salsa bechamel, súper cremosa, con cebolla y champiñones y el resultado mucho mejor.

No hice raciones muy abundantes porque la salsa “llena” bastante.



Necesitamos:

Pasta de lentejas rojas, 50 gramos por ración.

Salsa bechamel de champiñones: ½ cebolla mediana, 6 u 8 champiñones, 1 cucharada de harina, aceite de oliva virgen extra, sal y leche.


Empezamos: en una sartén amplia ponemos dos cucharadas de aceite con la cebolla picada menuda.


Limpiamos los champiñones y los añadimos cuando la cebolla empiece a estar transparente; ponemos sal y dejamos cocinar unos cinco minutos a calor medio.


Agregamos la harina, damos unas vueltas y dejamos dos o tres minutos para que se cocine.


Vamos añadiendo leche mientras la salsa hierve hasta dejarla ligera, no muy espesa porque al enfriar espesará algo más.


Cocemos la pasta de lentejas echándolas en agua hirviendo con sal, entre cuatro y cinco minutos.


Con una espumadera la echamos a la salsa, sin tira el agua de cocción que podemos necesitar para añadir, para aligerar la salsa, si está demasiado espeso el plato.


Un poco de perejil picado, en el último momento  puesto por encima.



¿Comemos?

martes, 18 de mayo de 2021

Canelones con setas y espárragos trigueros.


Con la llegada del buen tiempo nos empiezan a aparecer platos más ligeros, con menos grasa, más refrescantes.

Podemos hacer esta receta vegana usando leche vegetal para la bechamel.

También, opcionalmente, se puede poner queso rallado por encima y gratinarlos en el horno.

Además estamos en temporada de espárragos, están en su mejor momento y hay que aprovechar.

En cuanto a las setas podéis usar las que más os gusten shiitake, pleurotus, champiñones…o cualquier otra que encontréis en el mercado.

 


Necesitamos para cuatro canelones:

4 láminas de canelones pre-cocidas.

100 gramos de setas.

8 espárragos trigueros.

½ cebolla.

Una cucharada de harina.

Leche (puede ser leche vegetal).

Sal y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos poniendo las láminas de canelón en agua caliente para que se ablanden, si las usamos pre-cocidas. Si no son pre-cocidas las cocemos el tiempo necesario, las sacamos y reservamos sobre un paño de algodón.

Limpiamos las setas y las picamos menudas.

En una sartén ponemos dos cucharadas de aceite y pochamos la cebolla, también picada pequeña; cuando empiece a ponerse transparente añadimos las setas y dejamos que se cocinen durante 7 u 8 minutos.

Mientras quitamos el extremo final de los espárragos, la parte dura; los ponemos en una sartén cubrimos con agua y sal y cocemos 4 ó 5 minutos hasta que estén tiernos. Escurrimos y reservamos.

Preparamos una bechamel ligera: ponemos una cucharada de aceite y otra de harina; cocinamos durante 2 minutos; agregamos la leche y cocinamos hasta que tengamos una bechamel ligera y bien cocida.

En el sofrito de cebolla y setas ponemos unas cucharadas de bechamel y mezclamos.

Ponemos una cucharada de esta mezcla sobre cada una de las láminas de canelón y dos espárragos. Cerramos.

En una fuente de horno ponemos un poco de bechamel, encima los canelones rellenos y encima otra cucharada de bechamel.



Metemos en el horno caliente a 170º/180º durante unos minutos.

Opcionalmente se puede poner queso rallado por encima y gratinarlos en el horno.

Y listo ¿comemos o qué?

 

viernes, 8 de enero de 2021

Gratinado de verduras



                                         
Según el Diccionario de Gastronomía, gratinar es una "Técnica de procesado de alimentos que consiste en exponer la capa externa del alimento a una fuente intensa de calor, normalmente horno o grill de forma que se forme una costra dorada y crujiente. Se suelen gratinar platos cubiertos con queso, pan rallado, migas de pan, puré de patatas, bechamel, etc. Se obtiene así un sabor muy particular y ayuda a proteger los sabores y aromas en el interior”.

Vamos a gratinar unas verduras, las que más os gusten, combinadas como queráis y con lo que queráis, las posibilidades son muchas casi, casi infinitas.

Empezamos preparando las verduras, en este caso coles de Bruselas, zanahorias y coliflor.

A las coles les quitamos las hojas exteriores que pueden estar dañadas; pelamos las zanahorias; separamos en ramitos la coliflor. Los hervimos todo, por separado, en agua con sal; tienen que quedar tiernas pero no sobre-cocidas; escurrimos y reservamos en una fuente que pueda ir al horno.



Preparamos la salsa bechamel; si estáis acostumbrados a hacerla el siguiente paso a paso os sobra pero lo explico “con truco” para iniciarse.


En una sartén o una cazuela ponemos dos o tres cucharadas de aceite de oliva (también se puede hacer con mantequilla) y dos cucharadas de harina. 


Mezclamos y cocinamos dos o tres minutos para que la harina se impregne bien de la grasa y pierda el sabor a crudo.

Ahora vamos con el truco: ponemos la harina en el vaso de la batidora con leche. 

Batimos. Con esto evitamos que se nos puedan hacer grumos, que realmente es la única dificultad que tiene esta salsa.

Volvemos a poner en la sartén y cocinamos dándole vueltas para que vaya espesando. Salamos.

Tiene que cocer despacio unos diez minutos; si os parece que espesa demasiado añadís mas leche, para dejarla a vuestro gusto.

Cubrís las verduras con la bechamel. A mí me quedó demasiado espesa, un poco más ligera me gusta más pero entre hacer fotos y revolver…en fin que soy la única mujer que no puede hacer dos cosas a la vez, jajaja.

Extendemos. Para acabar podemos poner queso o pan rallado por encima o frutos secos, avellanas, nueces…

Metemos en el horno, bastante arriba y con el grill para que se caliente y se dore.


Otra idea para gratinar con puré de patatas y carne.








Puré de patata y pescado.




domingo, 18 de octubre de 2020

Coliflor con cúrcuma y frutos secos.


 

Ingredientes sencillos + preparación fácil = un plato nutritivo, sin grasa y atractivo.



Creo que a todo el mundo, o casi, le apetecerá probar un ramito de coliflor con una suave bechamel y unos trocitos de avellana o nuez.

Necesitamos:

1 coliflor.

1 cucharada de harina.

1 cucharilla de cúrcuma.

Leche.

Sal y aceite de oliva virgen.

Frutos secos: yo usé avellanas y nueces.

Empezamos separando los ramitos de coliflor, lavándolos bien y partiéndolos de un tamaño similar.

Los cocemos en agua hirviendo con sal hasta que la pinchar por el tallo veamos que el cuchillo entra con facilidad. Escurrimos, ponemos en la fuente de servir y reservamos.

Mientras se cuece la coliflor preparamos una bechamel poniendo en un cazo un poco de aceite, una cucharada de harina, cúrcuma y sal. 

Cuando la harina ya se ha cocinado un poco vamos añadiendo la leche y dando vueltas con unas varillas para evitar los grumos hasta que esté bien cocida. Hay que dejarla ligera, no muy espesa.

Con esta bechamel cubrimos la coliflor; esparcimos por encima los frutos secos.

¡Y listo, a disfrutar!

 

lunes, 23 de marzo de 2020

Croquetas de espinacas y champiñones, al horno.






Hace tiempo que quería probar a hacer las croquetas en el horno, en vez de fritas y hoy me ha parecido un buen día para experimentar.

Ya llevamos muchos días en casa, sin paseos, sin gimnasio…y todavía nos quedan muchos más así que vamos a intentar no tomar demasiadas calorías, pero seguir disfrutando, al menos de la comida.

En este caso las croquetas son de espinacas y champiñones. Ya sabéis que las croquetas nos sirven para utilizar restos de productos que nos sobran de otras preparaciones y que no son suficientes para elaborar una receta.

Necesitamos para las croquetas:
50 g de harina.
650/700 g de leche.
200 g de espinacas.
8/10 champiñones.
½ cebolla mediana.
Sal y aceite de oliva virgen extra.

Necesitamos para el rebozado:
1 ó 2 huevos.
Pan rallado.
 Una pizca de cúrcuma (optativa).

Empezamos cociendo las espinacas; en agua hirviendo con sal ponemos las espinacas congeladas, esperamos que vuelva a hervir y dejamos cocer durante 4 ó 5 minutos. Escurrimos y ponemos en un colador, presionándolas para que pierdan toda el agua. Reservamos.

En una sartén ponemos dos cucharadas de aceite y pochamos la cebolla partida muy menuda; mientras ablanda limpiamos y picamos los champiñones y los añadimos; dejamos que se cocinen durante unos minutos sin que la cebolla llegue a dorarse.

Ponemos la harina, mezclamos bien y dejamos que se cocine; si es necesario agregamos una cucharada más de aceite porque es importante que la harina se haga bien.

Añadimos las espinacas y mezclamos.

Vamos poniendo la leche y cocinamos la masa hasta que esté espesa y se separe bien del fondo y de los laterales, aproximadamente unos 12/15 minutos; probamos de sal y pasamos a una fuente para que se enfríe.

Podemos cubrirla con plástico transparente aunque yo prefiero untarla ligeramente con aceite extendida con una brocha.

Cuando la masa esté bien fría, después de unas horas o al día siguiente formamos las croquetas.

Cogemos porciones de masa, damos forma y rebozamos con pan rallado.

Batimos el huevo con la cúrcuma, si la ponemos, volvemos a pasar por pan rallado.

Calentamos el horno a 190º/200º; pintamos una fuente de horno con aceite, ponemos las croquetas y horneamos hasta que estén doradas; a medio horneado las damos las vuelta.

Las mías estuvieron en total 30 minutos (ahora que no me oye os diré que mi horno no es el más eficaz del mundo, tendré que jubilarlo).



¡Y listo, a disfrutar!

sábado, 7 de marzo de 2020

Puerros rellenos con cecina, al estilo de León.


Una receta que en cuanto la vi supe que tenía que hacerla. 

La leí en el blog “cocina con las Mijares”, blog que no conocía pero que tiene recetas de León y eso a mí, ya sabéis que me suena a música celestial.

Yo solamente he dado un toque para adaptarla a mí.

Me gustan los puerros, me encanta la cecina, el queso y todo junto…no se puede pedir más.


Necesitamos para una ración:
Cuatro trozos de puerro de unos siete u ocho centímetros.
Unas lonchas de cecina de León.
Un trozo de queso, en este caso queso “pata de mulo”.
Salsa bechamel: 1 cucharada de harina, leche y un poco de aceite de oliva virgen extra.



Empezamos preparando los puerros: quitamos la parte verde, que usaremos para otra cosa y también la primera capa que suele ser más dura.

Los cocemos en agua hirviendo con sal hasta que al pincharlos no notemos mucha resistencia; los dejamos escurrir.

Cuando ya no quemen los abrimos, a lo largo y los rellenamos con cecina y unas lascas de queso. Cerramos y los colocamos en una fuente de horno, con la abertura hacia abajo.





Preparamos un poco de bechamel ligera y napamos los puerros.


Calentamos el horno a 180º y metemos los puerros para que se calienten bien.

Servimos.

¡Y listo, a disfrutar!

viernes, 10 de enero de 2020

Canelones de ternasco.



Una receta de aprovechamiento pero de lujo. Con unos ingredientes básicos y restos de cordero asado conseguiremos un estupendo y sabroso plato.

Hay que dedicarle un poco de tiempo pero podemos tener casi todo hecho y terminarlo en el último momento.


Necesitamos para dos:
Unos 200 g de paletilla o pierna de cordero asado.
8 láminas de canelón.
1 cebolla mediana.
½ pimiento verde.
2 ó 3 dientes de ajo.
Sal y pimienta negra.
Bechamel: 1 cucharada de harina, leche y aceite de oliva virgen.
Un trozo de queso de oveja curado.




Empezamos picando, a cuchillo la carne de cordero asada, dejándola en trocitos pequeños.

Preparamos una salsa bechamel ligera: ponemos dos cucharadas de aceite y freímos la cucharada de harina durante unos 2 minutos para quitar el sabor de harina cruda. Agregamos la leche y trabajamos con unas varillas para evitar los grumos y cocemos durante unos 10 minutos.

Salamos y reservamos.

Picamos los dientes de ajo, la cebolla y el pimiento.

Ponemos dos cucharadas de aceite y vamos friendo, empezando por los ajos, después la cebolla y el pimiento. Cuando empieza a ablandar añadimos la carne que tenemos picada y seguimos cocinando.

Para finalizar ponemos parte de la salsa bechamel, tres o cuatro cucharadas hasta que nos quede un relleno jugoso. Reservamos para que pierda temperatura.

Vamos a cocer las láminas de la pasta siguiendo las indicaciones del fabricante. Las ponemos sobre un paño de cocina de algodón y las vamos rellenando; ponemos una cucharada de la farsa sobre cada lámina y enrollamos; los vamos colocando en una fuente de horno (yo pinto la fuente con un poco de aceite para que no se me peguen).

Cuando los tenemos todos cubrimos con el resto de la bechamel, rallamos el queso por encima y los metemos en el horno caliente a 180º para que se calienten bien por dentro.

Al final ponemos solo calor por arriba y gratinamos, que cojan un bonito color ¡sin quemarse!



lunes, 10 de junio de 2019

Pastel de verduras y nueces.



Para empezar la semana os propongo un plato muy completo con verduras y nueces. Puede ser una cena o el acompañamiento de un plato de carne, pescado o huevos.

Las verduras nos proporcionan todo un coctel de vitaminas, minerales, fibra…

También lleva un poco de bechamel, harina, aceite y leche, que nos aporta hidratos de carbono y grasa.

Y, por último, frutos secos en concreto nueces aunque se puede cambiar por avellanas o pistachos.


Necesitamos:
1 calabacín mediano.
300 g de judías verdes.
1 cebolla.
2 ó 3 dientes de ajo.
2 tomates maduros.
Salsa bechamel: harina, leche y aceite de oliva virgen.
2 cucharadas de pan rallado.
6 u 8 nueces.
Aceite de oliva virgen extra y sal.

Empezamos poniendo en una cazuela baja dos o tres cucharadas de aceite; pelamos y picamos los dientes de ajo y la cebolla y, a fuego lento dejamos que se fría hasta que la cebolla esté transparente.

Mientras lavamos bien el calabacín y lo partimos en rodajas finas con mandolina o a cuchillo (con o sin piel); pelamos los tomates y los partimos a trocitos.

Quitamos los extremos a las judías verdes, las partimos en bastoncitos y las escaldamos durante dos o tres minutos en agua hirviendo con sal. Deben quedar con un puntito crujiente y, dependiendo de la calidad tardarán más o menos.

Cuando la cebolla esté blanda añadimos las rodajas de calabacín y el tomate, salamos, tapamos la cazuela y dejamos que se cocine todo junto con su propio jugo, sin agregar nada de caldo.

Preparamos una salsa bechamel más bien ligera, no muy espesa. Yo la hago con aceite de oliva pero podéis usar mantequilla si os gusta más.

Cuando el calabacín está cocinado, blando pero sin exagerar ponemos la mitad en una fuente de horno bien extendido, encima la mitad de las judías verdes, cubrimos con la mitad de la bechamel, otra capa de sofrito de calabacín y de judías verdes, cubrimos con el resto de bechamel.

Ponemos una ligera capa de pan rallado y las nueces partidas en cuartos.

Calentamos el horno y dejamos hasta que el pan esté tostado y las nueces crujientes.




                                           ¡Y listo!