sábado, 3 de junio de 2017

Carne a la milanesa.




Hoy os traigo la receta de un plato tradicional italiano, aunque tengo que deciros que me entraron muchas ganas de hacerla cuando se la  vi hacer a Jamie Oliver en un programa de televisión.

Estas recetas de carne, hechas despacio, a fuego lento, con tiempos de cocción largos me gustan mucho. Tienes “trabajo” los primeros 15 o 20 minutos, hasta que lo pones en marcha después solo requieren un vistazo de rato en rato para comprobar que todo va bien. Lo puedes hacer con antelación, incluso el día antes y dejarlo reposar: estará incluso mejor.


Necesitamos:
Carne de morcillo, partida en trozos grandes, con un grosor de unos 3 ó 4 centímetros.
Una o dos cebollas, dependiendo del tamaño, en todo caso bastante.
Dos zanahorias.
Dos dientes de ajo.
Tomate natural triturado, unas 5 ó 6 cucharadas.
Un vaso de vino blanco.
Harina.
Aceite de oliva, sal, pimienta negra molida.
1 hoja de laurel seco.
La piel rallada de ½ limón.

Empezamos poniendo sal y pimienta negra a la carne; la pasamos por harina.

En una cazuela amplia, para no tener que amontonar los trozos, ponemos tres o cuatro cucharadas de aceite de oliva y freímos la carne hasta que se doren. La sacamos a un plato.

En la misma cazuela añadimos la cebolla, los dientes de ajo, las zanahorias, todo partido, pizca de sal y la hoja de laurel. Dejamos que se sofría un poco y cuando empiece la cebolla a ablandar volvemos a poner la carne, subimos el calor y agregamos el vino blanco y el tomate. Dejamos que se evapore el alcohol, durante dos o tres minutos.

Tapamos la cazuela, bajamos el calor y dejamos cocer despacio, despacio. Con el jugo que suelta la cebolla, el tomate y el vino tendrá suficiente líquido para cocer, pero si veis que necesita más añadimos un poco de caldo (o agua).

Hasta aquí todo el trabajo porque ahora solo nos queda dejarlo cocer hasta que la carne esté bien tierna, 1 hora y media la tuve yo.

Apagamos y agregamos la piel del limón recién rallada. Dejamos que repose mientras preparamos el acompañamiento.


 

Se puede servir con pasta, con arroz blanco, con patatas fritas o con un puré de patatas espesito…si además ponéis una ensalada plato completo. 

                                                                           ¡Y listo!

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