jueves, 30 de junio de 2016

Salmorejo de fresas y piquillos.







¡Un auténtico placer para los sentidos!

El color, el sabor, la textura, el perfume de las fresas, la temperatura, fresquito, todo contribuye a hacer de este salmorejo un gran plato, un plato diez.

En Asturias no existe la tradición de tomar gazpachos o salmorejos, seguramente porque el calor no suele visitarnos mucho, pero para tomarte un vasito de este salmorejo como aperitivo no hace falta justificación, solamente ganas de disfrutar.

Necesitamos:

300 gr de fresas, 70 gr de pimientos del piquillo (de bote), un diente de ajo, cebolleta, jamón serrano, aceite, sal, pimienta, pimentón.


Picamos un diente de ajo y lo doramos en una sartén con un poco de aceite; agregamos los pimientos del piquillo con una pizca de sal, de pimienta y de pimentón.

Lavamos las fresas, las ponemos en el vaso de la batidora (reservamos dos para la guarnición) con el sofrito de pimientos y trituramos con un chorrito de agua y otro de vinagre.

Probamos de sal y de vinagre hasta que esté a nuestro gusto.

Lo dejamos en la nevera para que esté fresquito.




Preparamos el acompañamiento picando un trozo de cebolleta, las fresas y una loncha de jamón.

Servimos con unas gotas de aceite y la guarnición

¡El placer está servido!


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