La primera lombarda de la temporada, recién cosechada…un lujo.
Necesitamos para dos:
½ col lombarda.
1 cebolla mediana.
1 manzana.
Un puñado de piñones.
Sal, una cucharadita de pimentón y aceite de oliva virgen extra.
4 huevos cocidos, si queremos hacer plato único para la cena.
Empezamos quitando las dos hojas exteriores de la lombarda, partiéndola al medio y quedándonos extasiados con la belleza de sus colores. Bueno, mejor la picamos en juliana fina y la pasamos por el chorro de agua fría.
En una cazuela ponemos dos cucharadas de aceite con la cebolla; cuando empiece a ablandar añadimos la lombarda con sal y tapamos; con el vapor que genere se va cocinando. De vez en cuando destapamos, procurando que el agua de la tapa caiga dentro, y damos unas vueltas.
Pelamos la manzana y la partimos en trozos grandes; la añadimos y seguimos cocinando hasta que la lombarda esté tierna, no tarda mucho y no conviene sobre-cocer mejor que quede un poco al dente.
Mientras cocemos los huevos y tostamos los piñones.
Pelamos los huevos y los partimos al medio.
Servimos la lombarda templada con los huevos, a los que podemos espolvorear un poco de pimentón y unas piedras de sal gorda; en el último momento ponemos los piñones.
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