sábado, 26 de septiembre de 2026

Garbanzos con pollo y verduras.

 


Hola cocineras, cocineros, cocinillas y demás familia, gracias por andar por aquí; espero que esta receta os resulte interesante o al menos entretenida.

En un guiso de esos que no necesitan apenas nada más, quizá un trocito de pan y un postre.

Tiene proteínas vegetales y animales, hidratos de carbono, vitaminas y minerales; es muy económico, se puede hacer con antelación y recalentar y está muy rico ¿se puede pedir más? Creo que no.



Necesitamos para dos:

200 g de garbanzos cocidos.

4 muslos de pollo, sin contra-zanca.

Verduras: ajo (dos o tres dientes), cebolla (una mediana), zanahoria (dos medianas), pimiento rojo (medio) y calabacín (medio).

Además: sal, pimienta negra, cúrcuma, concentrado de tomate y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos sazonando el pollo: en la cazuela donde vamos a cocinar ponemos dos o tres cucharadas de aceite, sal, pimienta negra y cúrcuma con el pollo  sin piel, lo pringamos bien y dejamos reposar unos 30 minutos para que coja todo el sabor.

Mientras lavamos, pelamos y picamos todas las verduras. Reservamos.

Cuando haya pasado el tiempo de reposo ponemos la cazuela al fuego y dejamos que se tueste el pollo por todos los lados; añadimos el concentrado de tomate y removemos para que se distribuya por toda la cazuela.

Agregamos las verduras, con su sal y mezclamos; ahora tapamos la cazuela y dejamos que se vaya cocinando, sin añadir agua o caldo y destapando lo menos posible, todo a fuego medio-bajo.

Controlamos de vez en cuando el guiso teniendo la precaución de dejar que el vapor de la tapa caiga dentro de la cazuela; si vemos que se seca mucho ponemos algo de líquido, agua o caldo, pero en general no será necesario ya que la cebolla y el calabacín aportan suficiente.

Como partimos de garbanzos cocidos*, ya sea que los hemos cocido nosotros o que sean en conserva no tenemos mucho que hacer hasta que el pollo esté cocinado.

En ese momento mezclamos los garbanzos con el resto del guiso y seguimos cocinando unos minutos más, ocho o diez, a fuego muy suave, moviendo la cazuela de vez en cuando y sin revolver con ningún instrumento para no romperlos.

Dejamos reposar y servimos.

*tengo que confesar que mientras se hace el pollo con las verduras yo me pongo un guante y…pelo los garbanzos. Hay que tener en cuenta que en mi caso es un guiso solo para dos, no son muchísimos garbanzos, la piel sale muy fácil, apenas tienes que pellizcar un poco, por lo que el trabajo no es tanto y el resultado al comer mejora. Es solo una idea pero si en vuestra familia hay personas mayores o con intestinos delicados y además estáis jubiladas, jajaja, no la descartéis.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Tortilla de fabes, de Ángel.

 

                   La tortilla de Ángel.

Ángel es mi vecino y él me habló de esta sencilla receta; sencilla como ha sido siempre la comida tradicional en las aldeas  asturianas pero sin perder un ápice de sabor, de poder nutritivo y de ¿cómo decirlo? de sentido común.

Me recuerda a otro plato tradicional catalán, el trinxat; nada que ver en cuanto a ingredientes pero sí en la filosofía de aprovechamiento de recursos, de consumir lo que hay en la huertas en cada momento, de independencia alimentaria.

Tú un día cocinas fabes, dicho en asturiano, alubias blancas en otras regiones de España y te sobran, no muchas como para repetir pero sí las suficientes como para no desecharlas; hay que buscar un plato, para aprovecharlas. Aquí sí que no se tiraba nada.



En la versión original necesitamos además de les fabes, una cebolla, unos huevos y un poco de aceite. Yo he añadido, por mi cuenta, un pimiento rojo ¿por qué? porque seguro que queda muy rico y porque en la huerta de C y C hay muchos y hay que aprovecharlos. 

Además de la cebolla, el pimiento y las fabes cocidas necesitamos huevos, perejil, sal y aceite de oliva virgen extra.

Empezamos secando bien “les fabes” : las sacamos del caldo y, en una sartén con una cucharada escasa de aceite, a fuego mínimo, las dejamos unos minutos.


Mientras hacemos un sofrito con cebolla y pimiento.

Agregamos “les fabes”, mezclamos con cuidado de no romperlas.



Batimos los huevos; picamos el perejil. Salamos.



Unimos todo y cuajamos la tortilla.


viernes, 18 de septiembre de 2026

Pimientos rellenos de carne y verduras.

 



Pimientos rellenos con carne y verduras.

En las huertas asturianas, no sé en otros lugares, las plantas de los pimientos están ahora en su mejor momento; es un producto de finales de verano y principios de otoño: así que vamos a cocinar pimientos.

Esta vez es una receta muy sencilla de pimientos rellenos con un sofrito de carne picada, ajo, cebolla, pimiento verde, calabacín y tomate ¡casi nada!

Empezamos preparando todos los ingredientes:

Picamos los dientes de ajo. Pelamos y picamos una cebolla mediana. Reservamos. Últimamente he leído que estos dos productos desarrollan mejor sus componentes, (alicina, antibiótico natural y flavonoides) si no los cocinamos inmediatamente después de picarlos, sino dejándolos unos 10 ó 15 minutos en reposo. He empezado a hacerlo así.

Lavamos y picamos un pimiento verde pequeño o un trozo de otro mayor; no necesitamos mucho.

Lavamos un calabacín mediano y, si pelar, lo picamos en trocitos. También un tomate pequeño.

En una sartén ponemos dos cucharadas de aceite de oliva virgen y la carne picada aderezada con sal y pimienta negra; freímos.

Cuando esté dorada vamos añadiendo primero el ajo, después la cebolla y el pimiento verde.



Sofreímos y agregamos, cuando esto ya esté un poco blando, el calabacín y el tomate. Salamos.



Dejamos que todo se cocine.

Mientras preparamos los pimientos: los lavamos y secamos; cortamos la zona del rabo para sacar las semillas, poder quitar las membranas internas y rellenar.



Los rellenamos bien con el sofrito de carne y verduras; vamos a colocarlos en un recipiente donde quepan justos para que se queden verticales y no caiga el relleno. Yo utilicé una flanera que era donde mejor se acomodaban.

Horno a 180º durante unos 30/40 minutos para los míos que eran pequeños, aumentando el tiempo según el tamaño.


lunes, 14 de septiembre de 2026

Ensalada de quinua, lombarda y más.


 

Una ensalada, como veis, llena de colores, sabores y texturas diferentes; es vegana y la podéis servir así o como acompañamiento de pescado o carne. También podéis añadir huevos cocidos y ventresca de bonito para hacer plato único. En nuestro caso se completó el menú con una suprema de salmón a la plancha pero opciones hay muchas.

La base es de quinua, que como sabéis es un pseudocereral con muchas propiedades; es muy versátil, se pueden hacer recetas tanto dulces como saladas ya que tiene un sabor neutro y se cuece en poco tiempo unos 10 ó 12 minutos.


Empezamos preparando la quinua: la lavamos muy bien en un colador debajo del grifo y la cocemos en agua con sal; conviene seguir las indicaciones del fabricante tanto en la cantidad de agua necesaria, ya que algunos hablan del doble de agua que de quinua y otros dicen en triple, como en el tiempo de cocción. Dejamos enfriar.

Mientras se cuece vamos preparando el resto de ingredientes:

Picamos muy menuda la lombarda y la lavamos; en una cazuela ponemos una cucharada de aceite de oliva y la lombarda con una pizca de sal; tapamos y dejamos que se cocine con su propia agua, sin que llegue a ablandarse en exceso. Reservamos para que se enfríe.

Pelamos y partimos la zanahoria en trocitos y la escaldamos un minuto en agua hirviendo con sal. La dejamos enfriar.

Picamos media cebolla morada, en trocitos chiquititos, como para hacer una vinagreta.

También pelamos y partimos un cuarto de pimiento rojo.

Lavamos y partimos al medio los tomates cherrys, reservando algunos enteros para decorar.

Picamos los pepinillos y los mezclamos con las alcaparras.

En un bol grande ponemos la quinua, la lombarda y la zanahoria y mezclamos.

Por otro lado juntamos la cebolla, el pimiento rojo, los pepinillos, las alcaparras, las aceitunas y los tomates; aderezamos con aceite de oliva virgen extra y mostaza.

Añadimos esta preparación al bol de la quinua y mezclamos.

Dejamos reposar al menos una hora antes de servir.

En el último momento ponemos los cherrys enteros y perejil fresco picado.

 

jueves, 10 de septiembre de 2026

Repollo con garbanzos y langostinos.


Esta es una receta que casi, casi podíamos considerar de “comida rápida”; en una media hora podemos tener un plato completo, sano y rico.

Partimos de garbanzos ya cocidos, bien porque sean en conserva o porque los tengamos de otra preparación (yo suelo tener en el congelador garbanzos cocidos como fondo de despensa).

Los langostinos se compran en la pescadería ya cocidos, no son muy grandes y suelen, en mi opinión, estar un poco salados pero teniendo eso en cuenta para no salar de más el resto de los ingredientes resultan muy útiles.

Así que sí ya tenemos los garbanzos y los langostinos nos queda preparar el repollo y unirlo todo.

Vamos a empezar:

Picamos el repollo después de quitar las hojas más exteriores o las que tengan mal aspecto; también podéis quitar los nervios más gordos. Lo lavamos bien en un escurridor debajo del grifo.

En una cazuela ponemos dos cucharadas de aceite de oliva, el repollo y un poco de sal; mezclamos bien, tapamos y dejamos estofar, es decir, cocinarse en su propio jugo.

Normalmente no necesitamos añadir agua ya que el repollo está mojado y además suelta bastante líquido pero si veis que hace falta añadís un poco.

Mientras pelamos los langostinos y los pasamos por la sartén para que se doren y se templen, con un poco de aceite. Reservamos.

Los garbanzos si son de bote los lavamos muy bien para eliminar todo el sabor de la conserva.

Cuando el repollo esté blando añadimos los garbanzos, mezclamos y cocinamos un par de minutos todo junto; en el último momento ponemos los langostinos.


lunes, 7 de septiembre de 2026

Paté fácil de berenjena.


 


¡La forma más fácil de comer berenjena!

Vamos a encender el horno para asar berenjenas; unas las rellenaremos y con otra haremos el paté más fácil del mundo.

Asamos la berenjena a 160/170º durante unos 25 minutos aunque esto depende del tamaño.

Cuando esté templada y podamos manipularla sacamos toda la carne y desechamos la piel.

Ponemos la carne en la batidora con un diente de ajo pequeño picado, sal y un chorro de zumo de limón.

Batimos y probamos; si es necesario ponemos más zumo, ajo o sal para que quede a nuestro gusto.

Ahora añadimos aceite de oliva virgen extra y volvemos a batir hasta que tengamos una masa homogénea.

No hay más misterio, tenemos un paté de berenjena sencillo y sabroso.

Solo nos queda tostar un buen pan, que yo no tenía, untar y disfrutar.

Podemos acompañarlo con unos piñones tostados.


viernes, 4 de septiembre de 2026

Bacalao en salsa de pimientos y tomate.


 

Aprovechando que la huerta de C y C está siendo muy generosa devolviendo la dedicación, la ilusión y el trabajo que ellos ponen, vamos a hacer un pescado, en salsa, este caso bacalao, con algunos productos que nos ofrece y ellos comparten.



Solo necesitamos un poco de tiempo para hacer un buen sofrito, a fuego lento, dejando que todos los productos saquen sus sabores y texturas.

Una vez que el sofrito está en su punto ya casi lo tenemos porque el pescado tarda muy poco en hacerse.

Empezamos poniendo a desalar el bacalao, en agua fría, en la nevera; dependiendo del grosor de las tajadas necesitará más o menos tiempo; estas estuvieron 48 horas, con cambios de agua dos veces al día. Y, quizás, este paso de desalar el bacalao sea el más comprometido: dejarlo salado puede arruinar la preparación y dejarlo demasiado soso nos obliga a estar atentas y rectificar con la salsa.

Dependiendo de para cuantos comensales lo hagamos tenemos que ajustar las cantidades; en este caso era para una sola ración.

En una sartén ponemos  dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, con abundante cebolla partida en juliana; dejamos que se cocina unos 8 ó 10 minutos a fuego suave; no ponemos sal.

Picamos abundante pimiento rojo, verde y “verdirrojo” también en juliana; seguimos sofriendo hasta que todo esté meloso.

En ese punto añadimos una cucharada de concentrado de tomate y mezclamos.



Añadimos tomate natural rallado y seguimos cocinando.

Por último agregamos las postas del pescado, con el lado de la piel hacia abajo durante unos dos minutos; damos la vuelta y dejamos otros tres o cuatro minutos.

Es el momento de probar de sal, hasta ahora no hemos añadido nada, solo tiene la que haya aportado el bacalao.

Dejamos reposar unos minutos y servimos.