jueves, 5 de enero de 2023

Tosta de queso con frutos secos.


Los bocadillos, los sándwich, las tostas son preparaciones rápidas que solucionan una cena pero sin recurrir a comida poco saludable.

Si utilizamos un buen pan y ponemos un relleno equilibrado podemos comer a nuestro gusto, con productos naturales y sabrosos.


Necesitamos para las tostas:

Pan de hogaza, de masa madre.

Queso de cabra. Puse un queso de cabra al pimentón, de Extremadura.

Frutos secos a elegir; puse pipas de calabaza, de girasol y sésamo negro.

Aceite de oliva virgen extra.

Acompañamiento:

Ensalada verde; puse cogollos pero escarola, rúcula, canónigos…a gusto de cada uno.

Tomatitos cherri.

Pepinillos en vinagre; tenía un bote abierto y aproveché pero con aceitunas negras o verdes queda estupendo.

Dulce de membrillo.

Sal y aceite de oliva virgen extra.

Partimos unas tostas de pan y las untamos, por una cada cara, con un poco de aceite; las metemos en el horno caliente a 180º para que se tuesten ligeramente.

Mientras machacamos los frutos secos que vayamos a usar; podemos hacerlo en el mortero ya que solo necesitamos que queden en trozos pequeños.

Partimos el queso en lonchas de unos dos centímetros.

Sacamos el pan, ponemos el queso y lo cubrimos con una buena capa de frutos secos. Volvemos a meter en el horno, solo con calor arriba para que el queso se funda y las pipas se tuesten. Hay que estar atentos para que no se quemen.

Preparamos el acompañamiento: una ensalada con cogollos, tomates, pepinillos y dulce de membrillo. Aliñamos con sal y aceite.

martes, 3 de enero de 2023

Crema de cebolla y manzana, con langostinos.


 

Después de tantos días de celebraciones, de reuniones con familiares y con amigos, de compromisos que casi siempre acaban igual, comiendo y bebiendo más de lo habitual,  vamos a empezar a recuperar “los buenos hábitos”.

Esta crema la vi aquí, y me pareció muy tentadora; unas pequeñas variaciones y ya la hice “mía”.

En principio no llevaba langostinos pero como me he propuesto vaciar el congelador de eso que yo llamo “los por si acaso”: por si acaso un poquito más de esto y de aquello, por si acaso a alguien le apetece esto o aquello, por si acaso alguien se volvió vegano estos días, por si acaso…

Los “por si acaso” se han quedado en el congelador y ahora hay que darles salida, sin desperdiciar nada.



Necesitamos para dos:

1 cebolla grande o dos medianas.

1 manzana grande o dos medianas; de la variedad que os guste pero creo que le va bien que sea ácida para contrarrestar el dulzor de la cebolla.

Aceite de girasol y mantequilla.

Agua y sal.

Leche evaporada o nata para cocinar (optativo).

Dos dientes de ajo.

6 langostinos medianos.

Empezamos pelando la cebolla y picándola; como lo vamos a triturar no es necesario ser demasiado exigente con el tamaño.

En una pota ponemos aceite y mantequilla en cantidad suficiente para pocharla, a calor moderado, con sal, hasta que esté trasparente.

En ese momento añadimos la manzana, pelada y partida; cocinamos unos minutos todo junto.

Cubrimos con agua (yo prefiero el agua al caldo de verduras que en ocasiones me sabe demasiado a puerro o a otra verdura) y dejamos cocer despacio unos diez minutos.

Aprovechamos para pelar los langostinos y pincharlos con un palillo; en una sartén ponemos dos cucharadas de aceite y freímos los dientes de ajo picados; antes de que cojan color ponemos los langostinos salados y los hacemos un minuto o algo más, dependiendo del tamaño, por cada lado. Reservamos.

Trituramos la crema.

Es el momento de agregar la nata, si la vamos a poner. Yo no la puse porque aunque mejorar la textura y le aporta sabor a la crema no quería aumentar las calorías.

Si servimos en vasitos, como pequeño aperitivo, ponemos los dientes de ajos fritos y un langostino (foto).

Si lo vais a tomar en plato no es necesario poner el palillo a los langostinos; simplemente los cocinamos y añadimos a la crema.