martes, 16 de diciembre de 2014

Sopa de verduras y pollo con “isla”.





Para una cena o para un primer plato, para recuperarse de un catarro o para no cogerlo, para calentarse por dentro, para disfrutar… para todo esto y para mucho más sirve una sopa.

Con un esqueleto, las alas y el pescuezo del pollo, unas verduras, puerros y zanahoria, un hueso de rodilla de ternera y un poco de paciencia hacemos un sabroso caldo.

Lo ponemos todo en una pota con abundante agua fría; cuando empiece a hervir lo vamos espumando y lo dejamos cocer a fuego lento durante una hora y media más o menos.

Rectificamos de sal y lo colamos. Ya tenemos un rico caldo para la sopa.

 En una pota, de tamaño proporcionado, ponemos un poco de aceite y sofreímos, durante dos o tres minutos, dos puerros, dos zanahorias y una o dos patatas todo partido en trocitos apropiados para la sopa.
Si queremos que sea más completa podemos poner un puñado de arroz. 

Añadimos el caldo y dejamos cocer a fuego lento hasta que comprobemos que la zanahoria, que es el producto que más tarda en hacerse esté bien cocida, unos diez minutos.

Tostamos un trozo de pan de hogaza. Cocemos un huevo por persona.


Servimos la sopa, ponemos encima nuestra “isla” de pan cubierta con el huevo cocido picadito.




sábado, 13 de diciembre de 2014

Patatas con congrio.



Necesitamos:
Patatas, una raja de congrio abierto por persona, cebolla, aceite, una hoja de laurel, sal, pimentón dulce y/o picante.


Empezamos haciendo un sofrito con la cebolla, en un poco de aceite. Cuando se ponga transparente añadimos las patatas partidas de forma irregular y la hoja de laurel; ponemos un poco de pimentón dulce y/o picante y damos unas vueltas para que se rehogue bien.

Subimos el calor y ponemos un poco de vino blanco, dejamos evaporar y cubrimos con agua o caldo de pescado. Salamos.

Dejamos cocer unos 15 minutos.

Ponemos las rodajas de congrio y cocemos unos 5 minutos a calor moderado; rectificamos de sal, apagamos y dejamos reposar unos diez minutos antes de servir.


Es este un guiso tradicional, sencillo y muy equilibrado nutricionalmente; muy apropiado para días de frío, porque parece que te calienta “por dentro”.