jueves, 13 de junio de 2019

Tomates rellenos de garbanzos.




Una sencilla receta con garbanzos y con verduras para que resulte más fácil comer legumbres cuando el tiempo ya no está tan frío.

Necesitamos tener los garbanzos cocidos y después terminar el plato será un momento. Además se pueden hacer cuantas variaciones se os ocurran, yo hice un sofrito muy sencillo pero con ¿pimiento rojo y/o verde, calabacín, aceitunas…?  ¿con un poquito de panceta, jamón…?


Necesitamos:
Garbanzos cocidos.
Tomates.
Zanahorias, cebolla, ajos.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal.

Empezamos cociendo los garbanzos; la noche anterior los ponemos a remojo y los cocemos con ½ cebolla y una o dos zanahorias enteras hasta que estén tiernos.

Mientras hacemos un sofrito con la otra media cebolla, unos dientes de ajo, una zanahoria pelada y partida muy menuda. Dejamos que se sofría en dos cucharadas de aceite.

Pelamos los tomates y los vaciamos, reservando todo lo que saquemos y cuando la cebolla esté transparente lo agregamos.

Dejamos que todo se cocine; añadimos los garbanzos escurridos, subimos el fuego y dejamos que todo se sofría.

Rellenamos los tomates.

¡Y listo!

lunes, 10 de junio de 2019

Pastel de verduras y nueces.



Para empezar la semana os propongo un plato muy completo con verduras y nueces. Puede ser una cena o el acompañamiento de un plato de carne, pescado o huevos.

Las verduras nos proporcionan todo un coctel de vitaminas, minerales, fibra…

También lleva un poco de bechamel, harina, aceite y leche, que nos aporta hidratos de carbono y grasa.

Y, por último, frutos secos en concreto nueces aunque se puede cambiar por avellanas o pistachos.


Necesitamos:
1 calabacín mediano.
300 g de judías verdes.
1 cebolla.
2 ó 3 dientes de ajo.
2 tomates maduros.
Salsa bechamel: harina, leche y aceite de oliva virgen.
2 cucharadas de pan rallado.
6 u 8 nueces.
Aceite de oliva virgen extra y sal.

Empezamos poniendo en una cazuela baja dos o tres cucharadas de aceite; pelamos y picamos los dientes de ajo y la cebolla y, a fuego lento dejamos que se fría hasta que la cebolla esté transparente.

Mientras lavamos bien el calabacín y lo partimos en rodajas finas con mandolina o a cuchillo (con o sin piel); pelamos los tomates y los partimos a trocitos.

Quitamos los extremos a las judías verdes, las partimos en bastoncitos y las escaldamos durante dos o tres minutos en agua hirviendo con sal. Deben quedar con un puntito crujiente y, dependiendo de la calidad tardarán más o menos.

Cuando la cebolla esté blanda añadimos las rodajas de calabacín y el tomate, salamos, tapamos la cazuela y dejamos que se cocine todo junto con su propio jugo, sin agregar nada de caldo.

Preparamos una salsa bechamel más bien ligera, no muy espesa. Yo la hago con aceite de oliva pero podéis usar mantequilla si os gusta más.

Cuando el calabacín está cocinado, blando pero sin exagerar ponemos la mitad en una fuente de horno bien extendido, encima la mitad de las judías verdes, cubrimos con la mitad de la bechamel, otra capa de sofrito de calabacín y de judías verdes, cubrimos con el resto de bechamel.

Ponemos una ligera capa de pan rallado y las nueces partidas en cuartos.

Calentamos el horno y dejamos hasta que el pan esté tostado y las nueces crujientes.




                                           ¡Y listo!