viernes, 3 de junio de 2016

Osobuco al horno con vino tinto.





El osobuco es un corte de carne de ternera, generalmente de la pata trasera, el morcillo con hueso. Es una carne muy jugosa que requiere una cocción larga y lenta para alcanzar su máximo “esplendor”.

Es frecuente que en la carnicería deshuesen el morcillo por lo que conviene encargarlo y pedir que nos lo corten en unas buenas rodajas algo gruesas.

Necesitamos:
Un trozo de carne por persona.
Hortalizas: una cebolla, 2 ó 3 puerros, 2 ó 3 zanahorias, unos dientes de ajo.
Un vaso de vino tinto bueno.
Un vaso de caldo de verduras o de carne.
Sal, un poco de harina, aceite y romero fresco.


Empezamos preparando la carne: quitamos la piel que rodea las piezas y hacemos unos pequeños cortes alrededor para evitar que se deforme la freír.

Salpimentamos, pasamos por harina y freímos. Vamos poniendo los trozos en una bandeja que pueda ir al horno.

Colamos el aceite de freír la carne y en una pequeña cantidad sofreímos los dientes de ajo pelados y enteros, la cebolla picada, los puerros en rodajas, las zanahorias peladas y en rodajas.

Cuando el sofrito empiece a ablandar ponemos el vino, subimos el fuego, dejamos evaporar el alcohol y cubrimos la carne. Ponemos unas ramitas de romero fresco.


Metemos la fuente en el horno caliente a 200º y dejamos que se cocine agregando caldo caliente en pequeñas cantidades a medida que haga falta para que siempre tenga salsa.

Se puede cubrir la fuente con papel de aluminio para evitar una evaporación excesiva y no tener que añadir tanto caldo.

Necesitará unas dos horas de horno para estar en su punto pero, como siempre, es mejor ir comprobando: cuando la carne se separa el hueso central fácilmente lo tenemos.  



Mientras se cocina se prepara el acompañamiento: patatas fritas, arroz blanco, una ensalada…

Como veis en las fotos no hay ninguna de la carne emplatada ¡porque no tuve ocasión de hacerlas! Estaban impacientes y hambrientos y no quise hacerles esperar.


martes, 31 de mayo de 2016

Queso en aceite.






Esto no es propiamente una receta es, más bien, “un fondo de despensa” o una conserva que puede convertir una ensalada o una tosta normal en un plato excelente.

Usa el queso que más te guste, semi-curado o curado, de vaca, de cabra o de mezcla…cuanta más calidad tenga el queso mejor pero incluso uno más corriente mejorará gracias al aceite y a las especias que elijáis.

He usado:
Queso de mezcla, aceite de oliva virgen extra, romero fresco, orégano seco y pimienta negra de Madagascar.

No puede ser más sencillo. Quitamos la corteza del queso y lo partimos en taquitos de similar tamaño, mejor que se puedan comer de un solo bocado.

En un tarro perfectamente limpio y seco vamos colocando el queso, ponemos una cañita de romero u orégano o unos granos de pimienta negra y cubrimos con aceite; tapamos y dejamos hasta el día siguiente en que volvemos a abrir los tarros y rellenamos con más aceite en el caso de que el nivel haya bajado (por lo que el queso absorbe). 

Cerramos y dejamos en un lugar oscuro (en la despensa o en un armario de la cocina), a temperatura ambiente durante…¡si podéis resistir la tentación unos dos meses! aunque ante ya se puede comer.
 
Por supuesto el aceite es totalmente reutilizable, es más será un aceite excelente para ensaladas, con su sabor y aroma a romero, a orégano, a pimienta...